Entrevista

“Soy un tipo que la pelea y está siempre de buen humor”

Una charla con Alejandro Lerner a días de actuar en Montevideo celebrando los 35 años de "Todo a pulmón"

Alejandro Lerner. Foto: Leonardo Mainé
Alejandro Lerner. Foto: Leonardo Mainé

Alejandro Lerner presenta este jueves 4, su espectáculo Todo a pulmón, 35 años, un show que celebra su segundo disco que lo reveló como uno de los grandes autores de la música argentina. De su carrera y qué se siente ser banda sonora de varias generaciones charló con El País.

—Te tienen a las corridas. ¿Siempre son así las ruedas de prensa, de un lado a otro?

—Cuando es un día solo sí, porque hay que aprovecharlo yendo a los programas. Igual después me voy a Punta del Este a descansar unos días con la familia. Salimos hoy a las cuatro de la mañana.

—La semana pasada publicaste un video de “Todo a pulmón” junto a la Mona Jiménez, ¿cómo surge ese dueto donde se te vio muy divertido?

—Soy de esos artistas que no tienen un límite, o que dicen con éste no. Porque me gusta ir a otros planetas a investigar otros universos sociales, personales, culturales y con la Mona hace muchos años que somos amigos y que venimos intercambiando. Él me ha invitado a cantar en sus discos, y también trabajamos en conciertos de ambos. Y Córdoba es como un país en sí mismo. Es un Estado con una riqueza cultural gigantesca, para mí es el ánimo de Argentina. Aparte de la belleza, tiene un poder, una energía y una movida estudiantil impresionante. Es una tendencia que he hecho toda la vida, porque he tocado con gente completamente ecléctica y diversa, me encanta hacerlo.

—¿Te seguís sintiendo un músico de rock?

—Sí, pero también me siento un músico de jazz, pop, también me gusta la balada y canto con Armando Manzanero o Cacho Castaña, la Mona Jimenez y tengo temas con Michael Brecker, uno de los mejores saxofonistas de la historia. He estudiado jazz en Nueva York con alumnos de Bill Evans y orquestación. Y creo en eso.

Alejandro Lerner
Vea el video de la versión de "Todo a pulmón" con la Mona Jimenez. Puro cuarteto

—¿Qué te queda entonces de aquellos tiempos del rock?

—Eso de romper completamente los prejuicios, es una libertad real, no libertad de transgredir superficialmente o algo que no genera ningún cambio. La transgresión tiene que ser sobre tus propios prejuicios y limitaciones. Eso me ha llevado a escuchar una variedad de propuestas musicales y entenderlas. Dentro de ese sentido también está hacer una versión de Cuarteto de “Todo a pulmón”, me parece maravilloso porque es un tema bastante duro y con cierta melancolía, la mona le da un ritmo que es completamente renovador.

—Además, empieza como en la versión original y después se va deformando al cuarteto.

—Sí, está bien llevado.

—Ya son 35 años de Todo a pulmón, tu segundo disco y una de las canciones más emblemáticas de tu carrera. ¿A qué le debes la vigencia, para que todavía hoy se siga escuchando?

—Argentina es todo a pulmón, es un perro que se come la cola, es un volver a empezar constante. Hablamos de crisis como de sorpresa y siempre es la misma crisis, el dólar, la inflación, la desocupación, la corrupción, siempre la vivimos con sorpresa. Y son tan idiosincráticas que no nos damos cuenta que hemos vivido con eso desde la formación del país. Es parte de una estructura cultural, y es tan cultural que no lo podemos ver como naturalizado, la vemos con cierta hipocresía nos sorprende. Porque el país es una mina de oro, es un país rico, que le sobra comida, le sobra espacio, le sobran posibilidades de desarrollo, pero hay una incapacidad moral que impide que nos pongamos de acuerdo.

—También “Todo a pulmón” ha sido como un sello de tu carrera, siempre yendo, haciendo y buscando.

—Sí, sobre todo lo que decís, la capacidad de seguir buscando, a pesar de que podría estar en posiciones más cómodas. Pero no está en mí quedarme en una actitud cómoda porque me aburriría enseguida. Lo mío tiene que ver con una curiosidad, una necesidad de seguir buscando, que con los resultados. Los resultados son como las estaciones del año, hay invierno, primavera, otoño y verano, y va a seguir siendo así. El resultado va a tener una primavera y después un otoño, pero la búsqueda no, eso puede ser constante.

—Y en esa inquietud y búsqueda de posibilidades le has escrito canciones a personalidades como Luis Miguel, por ejemplo. ¿Cómo se dan esas colaboraciones?

—Se da a partir que en 1984 conozco al maestro Armando Manzanero cuando voy por primera vez a México. Yo había sido pianista de un montón de artistas, como Sandra Mihanovich, había hecho música para películas, para teatro, musicalizado documentales. Ya tenía un amplio espectro de búsqueda profesional y creativa desde muy chico, había hecho fusión y jazz hasta que entro en el rock y después se va desarrollando. Cuando conozco a Armando me doy cuenta que es un trotamundos, un cantautor del que también cantan sus canciones Luis Miguel, Maria Martha Serra Lima, Rocío Durcal, es un maestro, y me doy cuenta que esta bueno componer canciones que generen desarrollo sin que uno tenga que estar poniéndole el cuerpo todo el tiempo. Y me doy cuenta, encima, que eso tiene un cuerpo creativo cuando lo haces con otra gente, que eso te diría que en Argentina no se hace. La colaboración no se hacía en Argentina. Entonces, era un compositor solitario hasta que firmé mi primer contrato discográfico internacional en Los Ángeles, y me hicieron trabajar de compositor, hoy con este, mañana con este otro. Y un día me llama el representante de The Police y me invita a que vaya a su castillo en Francia para que componga en 10 días, 10 canciones. Cada día con dos personas distintas de distintos lugares, eso lo viví y dije “woow”, esto es muy inspirador. Porque además un día te encontrás con un alemán y un belga y cada uno te tira una melodía, vos tenés que tirar una, tenés que escuchar y aprendí que eso es absolutamente creativo y me convertí en un compositor de canciones, con la apertura de incorporar gente de otras culturas, Compuse para Gino Vannelli, Carole King con quien hice un dueto, tengo el tema que hice para Carlos Santana para el disco Shaman, y después me invitó a cantarla por varios lugares. Y así hay colaboraciones con gente que nadie sabe, es muy larga la lista porque me sobrepasa la memoria, pero en Hispanoamérica hay muchos artistas que cantan canciones mías. Es un privilegio que tiene que ver con haber soltado el adueñarse de las canciones, porque son por y para la gente, y ellos te lo devuelven.

—El que la gente coree tus canciones tiene que ser una experiencia increíble.

—Hoy me demoré, porque fui a un programa y nos quedamos tocando el piano y cantando canciones que todos querían cantar. Entonces se convirtió en un piano bar. Siento que la gente tiene una relación afectiva con mis canciones.

—Es que han sido la banda sonora de la vida de muchos de nosotros.

—Es una ecuación que tiene que ver con algo innato, o tenés ese lenguaje o no lo tenés. Es un lenguaje que tiene mucho de emocional. Y los conciertos son así, con mucha emoción, la gente llora, se emociona, y lo mismo pasa con el tema “la isla de la buena memoria”, un tema escrito cuando comenzó la guerra de Malvinas, se crea un alto nivel de concientización, Y pasamos por una guerra que para muchos fue documental o algo que pasó en televisión, pero para los que vivieron en el sur lo vivieron, y perdieron la vida. Sentí eso cuando compuse la canción, no era una manipulación por el fin de la dictadura, veía una tragedia y la canción la compuse cuatro días después de comenzar la guerra.

—¿Esa siempre fue tu actitud?

—Sí, siempre tuve una actitud de no transgredir mi propia intuición, siendo fiel a mí mismo. Y si siento que tengo que cantar contra la guerra, aunque todos estén en la plaza gritando, creo que es una tragedia lo que está pasando y es parte de una hipnosis colectiva.

—¿Qué te pasa con estos 35 años de "Todo a pulmón"?

—Pasa que estoy tocando temas que no tocaba hace 35 años, como “cosas sin respuesta”, rock metafísico, sinfónico pero más dark, que tenía que ver con mi música de esa época de búsqueda. Me gustaba el country, Elton John, los Beatles, y ellos eran transgresores, no se quedaban en una cosa. Y yo aprendí eso, por eso es difícil decir: Y Lerner que es, un cantante de boleros, qué hace? Y hago de todo y ninguna canción es parecida, se parecen por mí, pero como tienen que ver con estados de ánimo, no me gusta que se parezcan, Si hay algunas cuestiones melódicas que me gustan, aparecen, pero no son conscientes, sino que esa armonía me toca el corazón y aparece.

—¿Cómo te gustaría ser recordado?

—Con una sonrisa, con que le dejé algo a la gente. Que mi música no fue un ratito, Pero sobre todo que la gente sepa que siempre fui muy feliz, contento y agradecido por lo que vivo. Soy un tipo que la pelea pero soy de buen humor.

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