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Tina Turner, un reina que volvió por lo que era suyo

En 1984, la cantante editó "Private Dancer" y su vida y su carrera no serían las mismas

Tina Turner
Tina Turner, una exitosa vida complicada.

Tina Turner venía esperando una oportunidad desde hacía demasiado tiempo. Como la parte trabajadora y sufrida del dúo con su marido, Ike Turner había estado en momentos importantes de la historia de la música y su nombre era conocido y respetado pero nada era como lo que siguió a Private Dancer.

Grabado en Londres a mediados de 1984, el disco no solo se volvería el más vendido de su carrera, sino que sería un fenómeno mundial y personal. Private Dancer ganaría cuatro Grammy (entre ellos el de mejor grabación del año), generaría una gira mundial de grandes estadios, auparía la presencia de Turner en USA for Africa y le generaría un papel secundario en Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno  (a la que aportaría “We Don’t Need Another Hero”).

Y todo eso gracias a un montoncito de canciones que, lejos de los arrebatos de rock and soul que destilaba con Ike Turner, enfilaban para el lado del pop, el smooth jazz, el reggae de FM. Todo eso está repartido en canciones como “What’s Love Got to Do with It”, “I Can’t Stand the Rain”, “Better Be Good to Me”, “Private Dancer”, escrita para la ocasión por Mark Knopfler. A ese conjunto hay que sumarle covers tan variados como “Let’s Stay Together”, “Help!” y una fea versión de “1984” de David Bowie.

El disco, que estuvo acompañado por una estrategia de marketing bien propia de aquellos años, está producido por distintos artistas que aportan una variación que sintetiza todos los sonidos que andaban en la vuelta por aquellos años. Es puro sonido de Frecuencia Modulada.

Y está la voz de Tina Turner que, a los 45 años, se mantenía tan intacta como sus famosas piernas. Y siempre es bueno ver a una mujer volver por lo que se merece. Y vaya si Tina lo merecía.

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