REPASO

The Rolling Stones: Cinco cosas que no sabías de Charlie Watts para celebrar sus 80 años 

La vez que casi mata a Mick Jagger, su amor por el jazz y su particular ingreso a The Rolling Stones forman parte de esta lista de cinco datos que no conocías sobre Charlie Watts

Charlie Watts. Foto: EFE.
Charlie Watts. Foto: EFE.

"Siempre amé tocar con Keith Richards y el resto del grupo, pero nunca me interesó ser un ídolo pop que está sentado en el escenario mientras las mujeres gritan por él. No forma parte del mundo del que vengo y es algo tonto”. Estas palabras, dichas por Charlie Watts en el libro According to The Rolling Stones (2003), definen bastante bien la personalidad del baterista que hoy cumple 80 años: al hombre de pelo canoso solo le interesa la música.

Es por eso que no se siente cómodo cuando le toca pasar al frente del escenario para saludar al público en el final de los shows de The Rolling Stones. Los uruguayos lo comprobaron en febrero de 2016, cuando los ingleses visitaron el Estadio Centenario. Watts, que vistió una sobria camiseta blanca, lanzó una sonrisa tímida y sostenía las baquetas de su instrumento mientras los asistentes gritaban su nombre. 

Pero más allá de su poco apego a la fama, es una pieza esencial en la maquinaria del grupo. “Si Charlie no hiciera lo que hace con la batería, esto no sería como es para nada. Charlie Watts ES los Stones”, aseguró Richards en 1977.

Y tiene razón. ¿Qué sería de clásicos como “(I Can’t Get No) Satisfaction”, “Brown Sugar” o “Miss You” sin el pulso vital de su batería? Su aporte es fundamental para que las guitarras y el bajo generen el clima necesario para que la voz arrogante de Mick Jagger tome el protagonismo.

Para celebrar el 80° aniversario del baterista, acá va un repaso de cinco datos que no conocías sobre el hombre que ayudó a consagrar a The Rolling Stones como una de las bandas más importantes de la historia.

Entró a los Stones sin demasiado entusiasmo

Cuando los Stones lo invitaron a sumarse a la banda en 1963, Watts no le tenía demasiada fe al proyecto. Su verdadero amor siempre fue el jazz e incluso había querido ser saxofonista. Se pasó a la batería tras escuchar “Walking Shoes” de Gerry Mulligan, y empezó a tocar con grupos centrados en el género. 

Entró a los Stones tras la gestión de Art Wood, el hermano de Ronnie, pero al principio no estaba muy convencido. “Para ser sincero, yo me lo tomé como una oferta de trabajo más. Yo estaba en tres grupos cuando me uní a The Rolling Stones; no tengo ni idea de por qué me propusieron unirme a ellos”, reveló en According to The Rolling Stones.

Es diseñador gráfico y sabe aprovecharlo

Aunque siempre le interesó la música, en un principio la veía como un pasatiempo. Es más, iba a dedicarse al diseño gráfico e incluso trabajó en Escandinavia a principios de los sesenta. Cuando volvió a Inglaterra decidió apostar por la música y se ganó su lugar en la escena gracias a su trabajo con los Stones. 

Eso sí, nunca se olvidó de todo lo que aprendió en esa época de su vida: diseñó la tapa de Between the Buttons (1967), a la que le incluyó unas viñetas bastante irónicas sobre la hipocresía de la industria musical; protagonizó la portada del disco en vivo Get Yer Ya Ya’s Out! —de 1970, que lo muestra saltando en una ruta— y hasta diseñó la escenografía de unas cuantas giras de la banda.

Casi mata a Mick Jagger

En los ochenta, la tensión entre Jagger y Richards era tan grande que el guitarrista definió a esa época como “la Tercera Guerra Mundial”. Watts, que atravesaba una crisis de la mediana edad, se sumergió en la heroína y el alcohol y estaba bastante susceptible. “En ese momento de mi vida, pensé: ‘A la mierda, no lo has hecho antes, hazlo ahora’. Fui muy temerario”, reveló años más tarde.

El hombre de apariencia discreta se pasó de la raya en 1984, cuando la situación estalló durante una visita del grupo a un hotel de Ámsterdam. Jagger estaba borracho y llamó al músico por teléfono para pedirle una chaqueta. Sin embargo, eligió las peores palabras: “¿Dónde está mi baterista?”. Unos instantes después, Watts estaba en la habitación del cantante vestido de traje y perfectamente perfumado. “No soy tu baterista; en todo caso vos sos mi fucking cantante”, le dijo antes de lanzarle un puñetazo que pudo haber terminado en tragedia. “Mick se cayó hacia atrás, resbaló y casi se cae por la ventana. Lo agarré justo antes de que se cayera”, relató Richards.

El jazz siempre fue su respiro

Como se dijo, el jazz siempre fue el verdadero amor de Watts. “El jazz es mi pasión. Es la música que quiero hacer. Los Stones son una molesta forma de pasar el tiempo”, dijo hace unos años con su clásica ironía inglesa. Y en los ochenta, mientras se desataba la “Tercera Guerra Mundial”, el baterista encontró un respiro en el género con el que se formó. 

Por eso creó la Charlie Watts Orchestra, una big band de 32 músicos con el que grabó un disco en vivo y el Charlie Watts Quintet, que registró dos discos de homenaje a Charlie Parker. Uno de sus últimos proyectos por fuera de los Stones fue The ABC&D of Boogie Woogie, un cuarteto que rescata los clásicos del blues y, claro, el boogie.

Superó un cáncer de garganta

A pesar de haber dejado el cigarrillo en los ochenta, en junio de 2004 se le diagnosticó un cáncer de garganta que lo obligó a poner en pausa los planes del grupo. 

En una entrevista para la revista inglesa Q, Watts recordó esos días. “Pensé que me iba a morir”, reveló en 2008. “Me interné para hacerme radioterapia y Mick me dijo: ‘Vamos a hacer un disco, pero solo lo haremos cuando estés recuperado’”. Se trataba de A Bigger Bang, de 2005, que hasta ahora es el último álbum de canciones inéditas de los Stones. “Cuando estuve listo, grabamos el disco y salimos de gira dos años. Parece que cada vez que paramos, me enfermo. Así que tal vez debería seguir con la banda para siempre”.

charlie watts

Una relación particular con las giras

Charlie Watts, que en 2016 fue elegido como el 12° mejor baterista de la historia por la revista Rolling Stone, tiene una relación ambigua con respecto a las giras de los Stones. En 2013, cuando la banda se estaba por presentar en el festival de Glastonbury, el músico sorprendió con sus dichos. “No quiero hacerlo. No me gusta tocar al aire libre y odio los festivales. Siempre pensé que no tenían nada que ver con lo que significa tocar”, le explicó a The Guardian.

Por otra parte, en el libro According to The Rolling Stones, el artista comentó: “Nunca me importó que dejemos de tocar. Es algo en lo que ni siquiera pienso. Si lo dejamos mañana por mí estaría bien. Haré otra cosa o tocaré con otra gente. Nunca me ha preocupado”. Sin embargo, en ese mismo libro el inglés se contradice. “No quiero dejar de tocar. Tengo miedo de que si dejo de tocar me haré viejo. Estoy seguro de que siempre seguiremos actuando”, comentó.

La última vez que se lo vio en vivo fue en abril del año pasado, cuando se presentó junto a los Stones en el festival benéfico One World: Together At Home. Interpretó “You Can’t Always Get What You Want” de manera despreocupada y levantó comentarios tras actuar sin su instrumento; estaba tocando unos aerodrums.

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