Crítica

The Black Keys, los saqueadores más respetuosos del rock

La banda americana que estuvo en Uruguay en 2013 tiene nuevo disco, "Let's Rock"

The Black Keys. Foto: AFP.

Si algo dejó claro el lustro que Dan Auerbach y Patrick Carney dejaron descansar a los Black Keys es que siguen siendo fieles a las mismas raíces que alguna vez los unió. Han podido experimentar algunos territorios vecinos pero al menos distintos en sus proyectos por separado (principalmente Auerbach como solista o con The Arcs, su otra banda pero también Carney como productor) pero está claro que “Let’s Rock” es un regreso a su zona de confort.

Ese lugar, del que se han alejado apenas moderadamente en el pasado, es como una muestra gratis de casi todos los géneros que alimentan su música y ese es un riesgo que siempre han tomado y del que se han beneficiado. En su paseo por el rock, el blues y el soul, hacen participar al oyente en un juego de descubrir de dónde tomaron la “inspiración”. Eso se repite en este nuevo disco que, desde el nombre, ya es una invitación (“Vamos a rockear”) a ser parte de la cosa.

Es decir, musicalmente son una versión transitable de una carretera que por trazar una línea pasa por Jon Spencer Blues Explosion y los White Stripes. Son gente que conoce las raíces musicales y están dispuestos a hacerlo, en algunos casos, accesibles.

Los Black Keys -sin ser tan exitosos como la banda de Jack White, con quien tuvieron alguna desavenencia, ni tan movilizadores como la de Jon Spencer- entregan siempre un producto sólido que más que por la sorpresa van por la contundencia. Son 12 canciones, autoproducidas por el propio dúo, que nunca exceden los cuatro minutos de duración y apelan a la fuerza la guitarra y al estribillo directo. Aceptan las críticas, se supone, de que siempre suenan muy parecido a lo que uno espera de ellos.

En lo que parece ser una playlist para su próxima fiesta rockera, acá hay de todo. Hay referencias a los Beatles en “Shine a Little Light” (a lo Lennon) y “Every Little Thing” (a lo Harrison). algo de ZZ Top en la guitarra a lo Billy Gibbons de “Lo/Hi”; el sonido a lo Fleetwood Mac de “Tell Me Lies”, pop a lo The Kinks (“Sit Around and Miss You”, que en realidad está cerca del plagio de “Stuck in the Middle With You” de Stealers Wheel) o guiños a Marc Bolan en “Under the Gun”.

Cada oyente puede agregar sus propias referencias en un lista que, como siempre, incluye algo de Led Zeppelin, un poco de Stones o incluso complicadas citas a otros perpetradores más o menos recientes como Primal Scream, Love and Rockets o The Shins. El disco es casi como una trivia para un asado de rockeros melómanos, que es, justo, su target.

“Let’s Rock” (las comillas vienen el título original) es el noveno disco de este dúo formado en Akron, Ohio en 2001. Cosecharon lo sembrado en discos en el que afinaron la fórmula al llegar a El camino, su disco de 2011, producido por Danger Mouse que fue un best seller aúpado a la eficacia de “Lonely Boy”, una canción que en el nuevo disco es citada más o menos explicitamente. El secreto de .El Camino fue que conseguían mostrar como novedoso un sonido que venían desarrollando desde hace una década y que representaba un alivio en el panorama de un pop que lo único que sabía (sabe) hacer es reciclar hip hop.

Editaron un disco más, el psicodélico, Turn Blue antes de tomarse unos cuantos años sabáticos con el proyecto.

En abril de 2013 tocaron en el Teatro de Verano de Montevideo como parte del festival Primavera 0 (el mismo que este año trae a Patti Smith).

Lo que ofrecen en “Let’s Rock”) es lo mismo que dejaron en aquella escala uruguayo: un rock arqueológico que no oculta sus fuentes y que hace bailar y da un poco de oxígeno a las últimas generaciones de rockeros de este mundo. Y eso es tremendo mérito.

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