Adriana Varela

"Al tango no lo pueden subir al establishment"

“Cantar en uruguay es como un tic”, confiesa entre risas en conversación telefónica con El País. Adriana Varela, la Gata, vuelve una vez más a La Trastienda: toca hoy a las 21.00 y hay entradas en Red UTS entre 450 y 1.200 pesos.

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Varela sigue cantando tango pero vuelve lentamente al rock de su juventud.

Aunque está grabando un disco de rock, reencontrándose con su juventud, esta noche repasará Maquillaje, al que reconoce como su primer disco y que ya tiene 22 años de existencia.

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—Cuando ves hoy Maquillaje, ¿qué ves? ¿Te reconocés?

—Sí, me reconozco. La tapa me impacta mucho a mí, la hizo mi hermano. Me acuerdo de eso y de cómo lo grabé. Lo grabé de a poco y como sin pensar, sin pensar a nivel proyectivo.

—Como que era eso y no iba a pasar más nada.

—Claro, totalmente. Parece mucho tiempo pero viste que en verdad si vos tomás distancia históricamente es ayer. Entonces hay momentos que me parece muchísimo, y otros que me parece ayer.

—¿Qué te llevó a grabar en ese momento, sin pensar?

—Lito Nebbia, que me dijo: "Quiero que grabemos". Fijate que es un disco donde yo empiezo a meter un poco de tangos. Fue Lito y yo me mandé, como cuando el Polaco me dijo: "Tenés que cantar conmigo".

—¿Y del estudio qué te deslumbró? ¿Cómo fue ese contacto?

—Ah, eso me encantó. Yo estoy grabando ahora otro disco. No sé cómo explicarte; es diferente a un vivo pero es más de investigación te diría. Más loco (se ríe). Más loco porque estás metiéndote en los temas por primera vez, y hasta que no te adueñás del tema es complejo, pero muy copado el desafío.

—Con más de 20 años de carrera, ¿cómo llegás al estudio para este nuevo disco?

—Estoy sorprendiéndome ahí porque en este disco me estoy produciendo yo misma, y estoy homenajeando a mis queridos rockeros. Pero no como Tina Turner; estoy haciendo un disco de canciones. El arreglo de "Todo un palo" de Los Redondos, por ejemplo, lo hizo Gustavo Montemurro, y está quedando ¡tremendo! Estoy volviéndome a acercar a mi generación. Estoy muy entusiasmada.

—Es raro que estés trabajando en un nuevo proyecto y a Montevideo vengas con Maquillaje.

—¿Viste lo que te digo? Como que el tiempo no existe. O existe y nosotros pasamos.

—Hace poco estuvo Pity Álvarez acá y decía que odia todo lo que divide: fútbol, religión, política. Vos estás en un lugar opuesto a eso, siempre das tus opiniones.

—Pero sin tratar de dividir. Me parece que la vida tiene que ver con una postura, frente a la vida y a las cosas que son determinantes. Pero te juro que esta vez no me peleo con nadie.

—¿Te has peleado?

—Cuando era pendeja. Pasa que se pelea tanta gente, fundamentalmente de la oposición, que vos decís: no entro. También tiene que ver con la energía que uno emana. Yo no estoy a la defensiva de nada; tengo mi postura y estoy ansiosa. No te olvides que vuelvo el sábado y voto el domingo. Pero no creo que se divida; creo que lo que pasó es que estamos más politizados que nunca, y otros no. Otros son más volátiles. Pero en estos últimos años se vieron cosas que nunca se habían visto.

—¿Cuando hablás de estos asuntos es cuando estás más cerca de esa militante rockera de tu juventud?

—¡Exactamente! (Se ríe)

—Has dicho que cuando te alejaste del rock fue porque sentiste que se había vendido. ¿El tango nunca se vendió?

—Al tango no lo pueden subir al mercado. Lo quisieron comprar, algunas personas lo quisieron vender, pero no hay caso, no lo pueden subir al establishment. Queda siempre en un lugar popular pero no masivo. Porque Gardel es popular, pero no es masivo. El tango no tiene nada que ver con lo que inventan los mercados para vender. El tango trasciende eso y me parece algo mágico.

—Y cantar tango te permite estar al margen de ese mercado, pero cada vez que venís a Montevideo se llena, y supongo que en otros lugares es igual.

—Sí, total. Colombia es impresionante; meto 20.000 personas en la calle, es una cosa muy loca. Que todos canten los tangos como si fuera rocanrol. Me pasa que puedo laburar y que no estoy llena de guita, pero estoy haciendo lo que quiero. Es coherente lo que me pasa con lo que pienso, y es bueno. Me da mucho más derecho a hablar del que podría tener en alguna otra circunstancia.

—Volviendo a Maquillaje, ¿qué canción de ese repertorio te conecta más contigo?

—"Muñeca brava", porque es el primer tango que canté en vivo en ese Café Homero, donde el Polaco me escuchó por primera vez. Y es un tango de Cadícamo, que después de cantarlo mucho me enteré que era el preferido de Julio Cortázar. Y es raro, porque pensás en un tango más intelectual. Es como Borges, que le gusta un tango tumbero.

—¿Te preguntás alguna vez qué hubiera pasado si no hubieras grabado Maquillaje?

—No me pregunto nunca if you. Lo cual no quiere decir que todo lo que haga lo aplauda. Muchas veces digo: qué cagada hice, pero no miro para atrás.

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