ENTREVISTA

C. Tangana: "Un artista que se valore a sí mismo tiene que buscar la originalidad"

El español C. Tangana habló con El País sobre "El Madrileño", el disco que lo consagró como el nuevo referente de la música en español

C. Tangana. Foto: Difusión.
C. Tangana. Foto: Difusión.

Con El Madrileño, el español C. Tangana (Antón Álvarez) se consolidó como el nuevo referente de la música en español. Publicado a finales de febrero, su tercer disco se convirtió en un éxito en las plataformas de streaming —es el disco en español más escuchado en Spotify— y fue alabado por la crítica musical.

En su búsqueda por revalorizar las raíces de la canción española, el músico de 30 años se juntó con artistas como Andrés Calamaro, Toquinho, Jorge Drexler (ver recuadro), José Feliciano y Elíades Ochoa para dar forma a un excelente repertorio de 14 canciones en el que se anima a borrar los límites de la canción popular para llevarlas a un horizonte innovador.

Sobre su nueva etapa, el músico habló con El País.

—Antes de que se lanzara El Madrileño, publicaste un mensaje en Instagram donde decías que faltaban unas horas para el disco de tu vida. Ahora que se volvió un éxito, ¿qué significa todo lo que has logrado en estas semanas?

—Es un orgullo que con El Madrileño, que es lo más arriesgado que he hecho en mi carrera, la gente me haya dado un reconocimiento unánime. Para serte sincero, llevo un poco cansado porque ha sido un trabajo de dos años peleando con la idea y el medio de hacer algo tan arriesgado, pero haber conseguido que todo cuadrase hace que todo haya merecido la pena. Es muy gratificante.

—La esencia del álbum parte de un concepto muy enriquecedor, que es reivindicar las raíces musicales españolas pero desde un punto de vista actual. ¿Cómo podrías definir esa búsqueda?

—Lo que quería hacer era honrar a la canción como género, subir un nivel como compositor y tratar de hacer un manual de mis ideas como productor. Se unieron esas tres cosas con mi inquietud por reivindicar lo local. Parte de mi conversación con Little Spain sobre la cultura española y mi búsqueda por reivindicarme como madrileño, que es un nombre que uso hace tiempo, junto con un puente que conectase lo que yo he entendido de la música latina, que es a través del idioma, pero también por algunas armonías, melodías y ritmos que se unen con la música española. Si haces un mejunje de todo eso, salen distintos procesos por los que hemos llegado a esas canciones. Algunas son como de puzzle, otras son composiciones con guitarra y otras con colaboradores. Siempre he intentado hacer un balance entre la vanguardia y la tradición.

—Mencionaste que la idea era reivindicarte como madrileño, y Madrid siempre ha sido un lugar de inspiración en tu obra. Comenzó en 2006 con Madrid Files, el EP que lanzaste cuando te hacías llamar Crema. ¿Qué representa la ciudad para ti?

—Mientras estaba de viaje me he ido dando cuenta que yo quería reivindicar a Madrid por su educación cultural, su nivel de tolerancia y la perspectiva que me ha dado de la vida. Madrid fue la ciudad donde la gente de los pueblos a la que los brutos no los dejaban ser como eran, venían a mostrarse de verdad. Es la ciudad donde los artistas de provincias vienen a probar suerte y por eso hay una expresión popular que dice: “De Madrid al cielo”; si pasas por Madrid conseguirás todo lo que quieras. Es una ciudad formada por gente que viene de cualquier sitio, de mucha ambición e historia y todo eso me representa. El Madrileño es un disco que se acerca a un montón de estilos, y yo quería acercarme a ellos sin imitarlos y sin perder mi identidad, por eso quise llamarlo así, para que nadie pensase que estaba tratando de poner un acento que no es de mi tierra. Quise acercarme con honestidad a esos géneros, artistas y países.

—En vez de imitar el sonido que hizo populares a invitados como Toquinho, José Feliciano o Andrés Calamaro, tu interés va por tomar una parte de su legado musical y traerlos al presente a través de la fusión constante. ¿Cómo fue el trabajo en conjunto con esos artistas de tanta historia?

—Con cada uno ha sido un viaje totalmente distinto porque ha habido todo tipo de formas de componer canciones. Algunos de los artistas venían conmigo al estudio y escribíamos juntos, otros recibían la música y otros aparecían cuando la música ya estaba hecha. Ha habido mil formas de componer, pero la mayoría de las veces he intentado aprender de ellos. Quise acercarme con mis ideas a los maestros y ver cómo ellos las ejecutan, las dominan y qué hacen con ellas. Ha sido un ejercicio tan grande, que es como si me hubiese matriculado en una universidad. He estado dos años haciendo mi proyecto de carrera y rodeado de algunos de los mejores maestros de la música popular y de la canción. El Madrileño tiene muchos géneros, países y artistas, pero a todos los une la misma cosa: la canción popular. Y yo quería que este fuese un disco para la canción popular.

—Ese camino comenzó en 2018 con “Un veneno”, un bolero grabado con El Niño de Elche, donde mostrabas tu nueva forma de concebir la música. En una entrevista mencionaste que tus ganas de ser un rapper y de triunfar no te permitían mostrar todo tu potencial. ¿Esa canción te ayudó a definir tu verdadera personalidad musical?

—“Un veneno” fue la demostración de que mi personalidad no tenían que ver con la música urbana o con el rap; fue la demostración de que también se podía hacer otro sonido. Hay un montón de música que había escuchado durante toda mi vida, pero que yo no dejaba que aflorase para que llegara al estudio. Estaba un poco cohibiéndome. Pero a veces uno abre una puerta y nota que está todo intercomunicado y piensa: “Joder, ¿por qué esto no sucedió antes?”. “Un veneno” fue la apertura radical a abordar cualquier género y entenderme a mí mismo como un músico de canción popular, y no específicamente un rapero o un artista de música urbana. Fue una forma de salir de la tendencia.

—En “Cuándo olvidaré” incluís un sample del cantante Pepe Blanco, donde comenta que él sí puede imitar a Frank Sinatra, pero que Sinatra jamás va a poder recrear el sonido español. Relaciono esa idea con tu nueva manera de hacer música: empezaste con el rap, que es un lenguaje nacido en Estados Unidos y lo has asumido muy bien, pero el haber encontrado un sonido que de verdad represente tus raíces es lo que te permitió destacarte. ¿Lo has analizado?

—Sí, siempre lo pienso así. Un artista que se valore a sí mismo tiene que buscar la originalidad, y muchas veces lo hacemos tratando de alejarnos de nosotros y buscando la rareza y la extrañeza, pero lo más exótico del mundo procede de tu perspectiva de la vida. Atenerse a lo que a ti se parece más normal y buscarle la poesía es lo que hace que te conviertas en un artista tremendamente original. Solo hay una persona que haya nacido el 6 de julio de 1990, y cuyo padre sea Antón y su madre sea Patricia. Ese es un lugar absolutamente único y si uno le busca la poesía a todo ese contexto, entonces lo que vas a hacer se vuelve tremendamente original y exótico para las personas. Cuando uno disuelve su personalidad y sus circunstancias únicas en algo más grande y no se centra en lo suyo, el resultado se vuelve menos original. Para mí, ha sido una búsqueda de ir siendo cada vez más yo y descubrí que necesito expresarme de una forma auténtica. Ha funcionado porque a cada pasito que he dado me he convertido en alguien un poquito más único, y siento que El Madrileño es lo más auténtico a lo que he llegado. El resultado es algo totalmente original, y ahora que es lo que más se escucha, siento que esa búsqueda realmente funcionó.

—Siempre me interesó el concepto del álbum como una fotografía de una etapa de la vida del artista. ¿Qué te gustaría encontrar en El Madrileño cuando lo retomes en cinco años?

—Me gustaría volver al álbum a través de la cultura popular de España. Me gustaría que en una boda, en una comunión o en el cumpleaños de tu primo alguien sacase una guitarra y cantase alguna de esas canciones. Hay una parte de El Madrileño que está concebida en la forma en la que Víctor Martínez (uno de sus colaboradores) y yo entendemos a la música popular: hay canciones que han llegado a nosotros a través de la guitarra y siendo cantadas en familia. De hecho, antes de grabar el disco y mientras estaba de gira con Víctor, en los camerinos siempre nos hacíamos con una guitarra y cantábamos varias canciones que nos gustaban. Parte del disco nació ahí. Me gustaría que la trascendencia de El Madrileño fuera esa: pertenecer a esas canciones que la gente canta en sus casas con una guitarra cuando están con amigos, y no en una formato profesional. Esa es la forma más pura de una canción y creo que es el origen, el principio y el final de la canción popular.

"Nominao"

Encuentro y amistad con Jorge Drexler

Nominao”, grabado junto a Jorge Drexler, es uno de los mayores aciertos de El Madrileño. En diálogo con El País, C. Tangana repasó el origen de su colaboración . “A Jorge lo conocí en la alfombra roja de los Latin Grammy en el que le dieron un montón de premios por ‘Telefonía’”, relata sobre la ceremonia celebrada en 2018. “Me acerqué a él y le dije: ‘Maestro’; él me respondió: ‘No, no. Yo conozco tu trabajo’ y comenzó a recitarme una cuarteta que yo había escrito. Me dijo que era maravillosa”.

Mientras los flashes iluminaban la alfombra roja y el resto de los nominados posaban para la cámara con sus mejores trajes y vestidos, Drexler y C. Tangana intercambiaban unos cuantos conceptos sobre Federico García Lorca y El Romancero Gitano. “Me pareció increíble que todo eso sucediera en ese momento tan extrañísimo”, explica. “Pero es muy representativo de cómo nos tomamos nuestra profesión y de las cosas que realmente le importan a Jorge”, asegura.

Dos años más tarde, la ceremonia de los Latin Grammy volvió a encontrarlos. Drexler estaba nominado a canción del año por “Codo con codo” y ambos se encontraron en Madrid para la ceremonia virtual de los premios. “Jorge, con quien tengo una relación personal y a quien quiero mucho, me llamó y me dijo: ‘Tengo la sensación de que no voy a recibir el premio, pero voy a estar esperando sin hacer nada y no quiero esa ansiedad. ¿Por qué no te vienes al estudio y aprovechamos esas horas para escribir?’”. Y al final tenía razón. Drexler no ganó el gramófono pero aprovechó esas horas para componer “Nominao” con C. Tangana. “La canción habla del vacío del artista frente al conocimiento y dibuja a ese beautiful loser que todos nos hemos sentido alguna vez”.

Pero eso no es todo. Un tiempo después, se volvieron a encontrar para la grabación de "Hong Kong", que C. Tangana cantó junto a Andrés Calamaro. En una entrevista para Rolling Stone, el español dio detalles de ese encuentro histórico. "Como tenía la confianza suficiente, invito a Jorge y ocurre la magia mundial de que meto por primera vez al estudio a los dos. Drexler compone 'Hong Kong', pero se queda ahí porque ve que no va a cantar la letra, la frase 'Peinábamos perico con navaja' es de él, es su elegancia. Jorge grabó las guitarras y compuso con Andrés y conmigo, fue una experiencia increíble tener a esos dos bichos trabajando".

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