CRÍTICA - CLÁSICA

Cuando suenan las maderas

El director valenciano Joan Enric Lluna presentó un programa dedicado a la sección maderas de la Orquesta Sinfónica del Sodre, donde se interpretaron obras conocidas como las de Mozart y Gounod, intercaladas con otras de autores contemporáneos como Horovitz y José Luis Turina, que para Uruguay eran totalmente desconocidas.

Se inició la velada con la "Petite Symphonie" de Gounod, que fuera compuesta en 1885 para la Sociedad de Música de Cámara de instrumentos de viento y estrenada en la Sala Pleyel de París el 30 de abril de ese año. El compositor tomó como referencia el octeto de vientos (modelo estándar de las serenatas de Mozart), incorporándole una flauta para que pudiera lucirse el flautista Paul Taffanel, el impulsor de la obra.

Según el programa la pieza siguiente, el "Octeto de Agua", pertenecía al compositor sevillano Joaquín Turina, pero al escucharla quedó claro que tenía que ser de su nieto José Luis por su lenguaje mucho más contemporáneo. El autor, refiriéndose a esta obra, expresó: "El octeto parte de un material preexistente, los Cuatro Cuartetos para corni di bassetto que compuse en 1994, estrenados por el Cuarteto Manuel de Falla en 1996".

Este "Octeto de Agua" constituye una versión tan definitiva como nueva de la anterior, por lo que la plantilla instrumental del octeto de viento, enormemente rica y variada tanto en la tímbrica como en la tesitura de los diferentes instrumentos, es sustancialmente diferente. Posee un único movimiento en el que se alternan una considerable cantidad de acontecimientos (desde la utilización de ideas agitadas y muy fragmentadas, a otras de carácter lírico e incluso dramático), y cuyos abundantes cambios de tempo y carácter configuran una obra de extrema dificultad, en lo individual como en el trabajo de conjunto.

La tercera obra presentada fue la "Serenata en do menor" de Mozart, escrita en 1782. A diferencia de otras tiene solo cuatro movimientos. La violencia expresiva del primer movimiento contrasta con la melancolía contemplativa del segundo. Luego vendrá el conmovedor minué con su trío de doble canon que conducirá al final, donde las variaciones oscurecidas por la tonalidad menor dejarán solamente un respiro, cuando el Mi Bemol de los cornos sea cedido a los fagotes.

Para cerrar el programa se escuchó de Joseph Horovitz, la "Fantasía sobre un tema de Couperin" de 1962, que constituye una verdadera recreación del universo estético del barroco. Al ensamblar lo viejo con lo nuevo, logra una música de alto poder comunicativo y hace que el oyente que no le agrada la música contemporánea se reconcilie con ella. El neoclasicismo de esta obra unido al estilo personal del autor hacen que esta fantasía goce de tanta aceptación por parte del público.

Con aplomo y sobriedad, Lluna demostró su talento como director y preparador, pudiéndose apreciar la prolijidad con que fueron expuestas las obras, destacándose en particular las contemporáneas. Los músicos se mostraron compenetrados con el exigente programa, y ofrecieron lo mejor de sí en sus interpretaciones. Merece un reconocimiento especial la flautista Beatriz Zoppolo por su actuación solista.

Orquesta Sinfónica de Montevideo.

Director invitado: Joan Enric Lluna. Programa: "Petite Symphonie" de Charles Gounod, "Octeto de Agua" de José Luis Turina, "Serenata en do menor K.388" de Wolfgang Amadeus Mozart, y "Fantasía sobre un tema de Couperin" de Joseph Horovitz. Dónde: Sala Hugo Balzo. Cuándo: 10 de marzo.

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