ENTREVISTA

Stefan Lano, el nuevo director de la Ossodre dice: "Vuelvo con cierto optimismo"

El maestro radicado en Suiza habló con El País sobre su anterior período al frente de la Orquesta Sinfónica del Sodre, su regreso y la temporada

Stefan Lano. Foto: Deutsches Nationaltheater & Staatskapelle Weimar
Stefan Lano. Foto: Deutsches Nationaltheater & Staatskapelle Weimar

Hoy es la conferencia de prensa en la que las autoridades del Sodre anunciarán los nombramientos para sus cuerpos estables y presentarán la programación para este año. Mientras María Noel Riccetto será designada oficialmente como la directora artística del Ballet Nacional del Sodre, el maestro Stefan Lano volverá a ocupar la dirección de la Orquesta Nacional del Sodre. Lano es una cara conocida del cuerpo orquestal: lo dirigió entre 2012 y 2014.

Y debido a sus años en Uruguay, y un paso previo en Buenos Aires donde fue Director Musical de la Orquesta Estable del Teatro Colón, Lano adquirió un gusto por el mate cocido que sigue consumiendo todas las mañanas. En una charla por Zoom desde Basilea, donde reside y es ciudadano desde 2010, le muestra a El País el mate que compró en la calle Sarandí y que sigue usando a diario. También dice estar feliz de poder volver pronto a Uruguay.

Stefan Lano. Foto: Adriano Biondo
Stefan Lano. Foto: Adriano Biondo

Lano cuenta que en Suiza hay mucha gente enojada por las medidas contra el coronavirus. "Noto una cierta impaciencia en el pueblo, la gente está diciendo basta y no sé qué va a pasar. Por eso me alegro de poder salir del país y llegar a Uruguay", dice el maestro nacido en Boston, Estados Unidos, y que ha tenido una destacada trayectoria dirigiendo de Europa.

Su arribo será la semana próxima, y luego de la cuarentena, iniciará sus trabajo con la orquesta. También en febrero tendrá que conseguir un apartamento y un piano, instrumento indispensable en su vida diaria. "Es lo que hay, valor", dice Lano que usa modismos locales mezclados con un acento en inglés. Debido a la emergencia sanitaria, Lano dice que si bien tiene un calendario tentativo, "vamos a pensar semestre a semestre en la institución, para ver qué podemos ofrecerle al público", dice.

Stefan Lano
Stefan Lano. Foto: Francisco Flores

—¿Cómo recuerda su anterior proceso al frente de la Ossodre?

—Estaba el Frente Amplio, y me contrató Ariel Cazes. Me llamó un día sabiendo quién soy, porque me encontraba en Buenos Aires donde había sido director del Teatro Colón por muchos años. Llegué y todo empezó muy bien. Tuve una excelente primera temporada, pero a partir de 2013, cambió.

—¿Qué pasó?

—Llegó Gerardo Grieco al Auditorio del Sodre, y desde ese momento para mí estuvo claro que no podía trabajar así. Me fui al final de la temporada 2014 con bronca hacia Grieco y Eneida de León (entonces presidenta del Consejo del Sodre). Lamento, no era nada personal, pero el teatro es teatro y si van a contratar profesionales hay que dejar que hagan su trabajo en la forma que sirva a la institución y al público. Con ellos no era así, aunque era muy agradable mi trabajo con la orquesta, con el coro, los técnicos y la gente del teatro de aquella época.

Stefan Lano. Foto: Deutsches Nationaltheater & Staatskapelle Weimar
Stefan Lano. Foto: Deutsches Nationaltheater & Staatskapelle Weimar

—Tras su salida regresó a Uruguay en 2017 para dirigir una sinfonía escrita por usted. ¿Cómo fue ese reencuentro?

—Encontré, por suerte, un equipo muy profesional con gente muy agradable e inteligente. Ahora vuelvo con cierto optimismo y la idea de que vamos a hacer una buena gestión de conciertos, ópera y ballet. Me alegro también que María Noel (Riccetto) esté al frente del Ballet Nacional, y que voy a dirigir el ballet La bella durmiente con ellos en mayo.

—Uno de los problemas que había tenido el Ballet fue la falta de música en vivo para las funciones...

—Esa fue una decisión de Julio Bocca, quien no pensaba que un teatro requería la colaboración de todos. Un director de ballet tiene que tomar en cuenta que hay una orquesta de 20 personas, un foso y gente con disponibilidad para ensayar. Y para eso hay que organizar ensayos entre Ballet y la Orquesta tomando en cuenta la organización entera y no pensando, egoístamente, en su parte del teatro.

—¿Hubo algún momento determinante en esa relación?

—Me acuerdo que con La consagración de la primavera, estuve programando con la Ossodre para preparar ese ballet, y Bocca y Grieco pusieron un foso chico, para vender más entradas. Te puedes imaginar que esa obra tiene una orquesta muy grande y con foso chico no se puede hacer. Entonces tuve que bajar los integrantes de la orquesta, y terminaron usando una grabación, lo que no es la misma cosa. Un ballet de Stravisnky no se puede hacer con grabación. La idea de tener una orquesta en vivo en el foso genera un elemento de la función muy importante, porque no es solo el ballet arriba del escenario. Esa decisión fue lamentable y fue una de las razones por las que me fui, porque no se puede guiar y manejar un teatro sin colaborar con cada parte del teatro. Creo que ahora, con este equipo están más organizados y van a funcionar mejor.

—¿Cuándo le propusieron volver?

-—Hace un año estaba en Weimar como director, pero antes que empezara la pandemia ya había pensado en no continuar. Lo que hacen los teatros europeos con la ópera no lo puedo tolerar más. Es una desconstrucción de títulos grandes donde cambian la música, los textos y si voy a dirigir una obra de Mozart, Puccini o Verdi, voy a hacer la partitura que tengo en frente. Volví a Suiza, y me contactaron colegas de la orquesta diciendo que había un llamado internacional para el cargo de director musical, y preguntaron si tenía interés en volver a Montevideo. Meses después llegó el llamado y tuve que hacer una solicitud, porque el gobierno nuevo quería hacer todos los contratos con transparencia. Entonces tuve que hacer un proceso bastante largo, con muchos candidatos, entrevistas y una evaluación de mi curriculum y visión para el Sodre.

—¿Se puede adelantar algo de la programación de este año?

—Llego con 75 programas de sugerencia para los próximos años, pero ahora con la pandemia tengo que repensar la programación para orquestas más chicas por las restricciones. Vamos a empezar con la Segunda Sinfonía de Bruckner que haremos con 48 músicos y es una obra exigente y agradable. Después seguimos con un concierto Piazzolla, hay una noche Brahms y una gala aniversario del Sodre.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados