Con casi treinta años de carrera, el grupo es un semillero de éxitos y artistas

Sonido Profesional: la banda sonora de las fiestas

Para algunos, fue de un día para otro que las bandas de cumbia cheta se adueñaron del sonido de las fiestas de todas las clases sociales, que aparecieron boliches "agro" como Cimarrón, La Mula y El Rancho, donde suenan casi exclusivamente grupos de música tropical uruguaya. O que Lucas Sugo llenó un Velódromo con su "Noche Soñada" .

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Lucas Sugo y Mario Silva estuvieron 13 años cada uno en la banda. Foto: J. Villasuso

En realidad, ese proceso de crossover empezó hace 15 años. A comienzos de 2000, el camino lo abrieron bandas locales con un sonido con tintes brasileros y letras naif como Los Nietos del Futuro y su tema "Gelatina" o Chocolate, que alcanzó a vender 20.000 copias de su disco Chocolate 2000. Luego fue el momento de la cumbia "villera", primero importada de argentina y más tarde en sus versiones locales (La Plebe, La PBC).

Gracias al camino que abrieron esos grupos, la cumbia del interior, pudo hacerse su lugar entre el público montevideano, sin importar la clase social. "Ahora tocamos en boliches en Pocitos, en fiestas de Carrasco. Antes era música rockera o electrónica", explica Miguel Fagúndez de Sonido Profesional.

Su banda nació en Artigas en 1986 y es una de las pioneras del género, junto a Sonido Caracol. La banda de Fagúndez, es el semillero de dos artistas muy populares: Lucas Sugo y Mario Silva. Empezaron hace 29 años como un grupo de músicos locales que tenían ganas de tocar. Imitando a las orquestas de cumbia en el momento y bajo el nombre "Los Profesionales" comenzaron a amenizar bailes locales. De a poco fueron llegando a otras ciudades, Bella Unión, por ejemplo.


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En aquel momento para ellos venir a Montevideo era una odisea. "Como ir a Nueva York", dice Fagúndez. Pero sabían que era necesario para poder grabar el primer vinilo y así salir de Artigas.

Grabaron su primer LP ese mismo año, en un estudio del Palacio Salvo y lo distribuyeron en distintas radios. "Fue muy difícil porque teníamos que enviar el disco a las emisoras; a veces no llegaba a la persona adecuada", relata el músico a El País.

Como cualquier banda que tenga más de 20 años, vivieron el cambio de los formatos. Del vinilo pasaron al casete, luego al CD y ahora a las plataformas digitales. Tienen 18 álbumes grabados y tocan todos los fines de semana, en fiestas privadas, festivales y boliches. A veces viernes, sábado y domingo. A veces en extremos opuestos del país. Esa frecuencia de shows es una rareza en Uruguay, donde las bandas de rock tocan, con suerte, una vez al mes.

"Cuando nos dicen la banda de música tropical del interior yo pido que no, que nos digan banda de música uruguaya", dice Fagúndez. "Eso es lo que queremos ser. Porque cuando empezamos, la música tropical no tenía su lugar, acá en Montevideo, por lo menos. Ahora tocamos en boliches en todos lados. Pero desde que nos dimos cuenta de que es posible tocar en esos lados, queremos ser una banda uruguaya, para que no haya diferencias entre la capital y el interior".

Gracias al fenómeno de Lucas Sugo y sus "Cinco minutos y nada más", la cumbia del interior se hizo aún más visible y popular en la capital. Sin embargo, en el resto del país ya venía sonando. Y también en Montevideo con sus nichos, como los boliches "agro". Aunque a los hits no se les podía escapar, y temas como "El tren del olvido", "Llueve lluvia llueve" y "Caña Brasilera" sonaban en todos lados.

"Tocamos en todo tipo de fiestas, desde los 15, para la gurisada que le gustan los temas más golpeados, que ya no bailan en pareja, hasta bodas y bailes para mayores. Es un privilegio ver a la gente bailar y cantar los temas. Doble satisfacción cuando es un tema propio", dice emocionado.

Con distintos cambios en su integración, Sonido Profesional ha intentado reinvetarse. Hoy lo componen Miguel, Wander, Bruno y Luciano Fagúndez, José Aguilar, Federico Rojas y Gustavo Trivel. Sus hijos se incorporaron hace unos dos años, para renovar al grupo. Fueron quienes armaron el Facebook —tienen 105.000 "me gusta"— y también aportan ideas para los videoclips.

"Cuando grabamos los primeros temas ellos no eran nacidos. Hoy por hoy trabajamos y disfrutamos en familia", cuenta el líder del grupo.

Lo llamativo del éxito de Sonido Profesional es que hasta ahora la banda prácticamente no componía temas, sino que sus mayores éxitos eran covers de grupos o solistas del género pop melódico internacional.

Pero en su último disco, Yo quiero un día feliz, más de la mitad de los temas fueron escritos por Miguel. "Ahora esperamos que el próximo sea todo nuestro", confiesa.

—¿Por qué no se habían animado antes a hacer canciones propias?

—Por eso de no creer en lo que uno puede hacer, que lo que hacen los demás es mejor. Nos tomábamos el trabajo de traer música, de comprar casetes de Colombia, Puerto Rico. Creíamos que eso tenía mucho más resultado. Ahora estamos descubriendo que no, que los temas propios tienen una aceptación muy importante.

—¿Tuvo que ver el éxito de Lucas Sugo con sus temas propios?

—Puede ser. Y el público que nos preguntaba siempre cuándo íbamos a hacer algo propio. Eso fue un estímulo y un tirón de orejas al mismo tiempo.

—¿Cuál fue la repercusión de esos temas?

—Hicimos como una prueba y pusimos a la par un tema propio y un tema cover y andaban ahí. Entonces nos dijimos: "si los dos tienen una repercusión parecida vamos a apostar a los nuestros para de alguna manera seguir marcando identidad, para que cuando escuchen una canción nuestra digan: Eso es Sonido Profesional, que no nos confundan".

—¿Se sienten como una cuna de artistas?

—Sí... no es de forma intencional, pero lo fue. Esos dos cantantes estuvieron 13 años cada uno y grabamos temas que de alguna manera los hicieron conocidos en todo el país. No quiero decir que me deban nada, pero fue así, la realidad lo muestra.

Yo quiero un día feliz: el disco del cambio.


La mayoría de los temas de Sonido Profesional son covers de canciones del género melódico internacional y el líder de la banda reconoce que era un gran esfuerzo buscar cuáles podían tener éxito. "Hasta las grandes productoras de cine se equivocan con las películas, porque el público tiene un poder de decisión, de sorprender".

Después de 29 años de carrera y de haber tenido éxito haciendo versiones de baladas románticas, Miguel Fagúndez se animó a escribir sus propios temas y reconoce que disfrutó del proceso. Luego le mostró los temas al resto de la banda y los mejores fueron seleccionados para Yo quiero un día feliz.

El tema que le da el nombre al disco fue escrito por Fagúndez en un esfuerzo por hacer una canción "para todo público", que en las fiestas lo pudieran cantar desde los chicos hasta los adultos. "Yo quiero un día feliz/ Poder bailar y cantar/ Y de tu mano poder sentir y amar", canta en el estribillo.

El álbum también es distinto a los anteriores a nivel rítmico con una presencia importante de los vientos e incluso unos breves rapeos. Ese aire internacional y más moderno Fagúndez se lo atribuye a sus hijos.

SABER MÁS

Los tres pioneros de la cumbia del interior.


El género tiene tres grandes bandas populares. Además de Sonido Profesional están Calipso y Sonido Caracol. Los dos grupos pertenecen a la "charanga tradicional", que se ha bailado durante décadas en todo el país. El ritmo se caracteriza por una cadencia y se baila con el paso llamado "dos uno", en el que las parejas bailan juntas alternando dos pasos para un costado y otro para el otro. Sonido Caracol se originó en Sarandí del Yi en 1995 y es conocida popularmente como la principal "rival" de Sonido Profesional, aunque Miguel Fagúndez explica que no existen asperezas entre los dos conjuntos. Sus principales éxitos son "Con una copa de más" y "Qué tiene la noche". Chacho Ramos, cantante de Sonido Caracol, abandonó el grupo en el 2008 y formó Calipso, que ha tenido gran éxito.

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