CORONAVIRUS

¿Cómo son las etapas del protocolo propuesto para la vuelta de la música en vivo?

Se estableció a partir de junio una propuesta para el regreso de los recitales en vivo en Uruguay, suspendidos por el coronavirus

Montevideo Rock. Foto: Marcelo Bonjour
Montevideo Rock. Foto: Marcelo Bonjour

El colectivo Uruguay es Música, que integran distintos actores de la escena musical uruguaya (de productores a acomodadores de salas), presentó ante el Ministerio de Educación y Cultura y la Dirección Nacional de Cultura, la OPP, la Intendencia de Montevideo y el congreso de Intendentes, un protocolo para el regreso de los shows en vivo, suspendidos desde el 13 de marzo a causa de la pandemia del coronavirus.

El documento establece cuatro fases, de la 0 a la 3, que se implementarían de forma progresiva desde junio hasta que se instale lo que se conoce como la "nueva normalidad", etapa final en la que se prevé que las salas cuenten con el 100 por ciento del aforo. 

Proceso

El desarrollo de las etapas

La primera etapa o etapa 0 está pensada a partir del mes que viene, junio, y tiene en consideración el protocolo que ya están usando los bares y restaurantes abiertos: mesas de hasta cuatro personas, distancia de un metro y medio entre mesas, y una capacidad máxima de 150 personas siempre que el metraje de la sala lo permita, además de los cuidados extremos en las medidas de higiene.

Esto último implica, para el público, uso obligatorio de tapabocas al ingreso, circulación y salida de la sala (solo se podrá quitar cuando se está en su mesa); y un pasaje por un corredor sanitario que controlará temperatura, proveerá de alcohol en gel y contará con alfombra sanitaria.  

En cuanto a la propuesta artística, deberá respetar la distancia de un metro y medio entre personas en el escenario, ajustándose al metraje del escenario (es decir, una banda grande deberá readaptarse, ya que no podrá tocar completa en escenarios pequeños). Lo mismo aplica para el staff técnico. 

Los shows no podrán durar más que dos horas y media, y deberán finalizar antes de la medianoche.

La segunda etapa o etapa 1 se implementará en función del éxito de la primera y del control en la expansión del virus. Con base en la fase anterior, se extendería hasta 250 personas la capacidad de las salas en las que el metraje permita mantener la distancia establecida. En cualquier caso, el público deberá permanecer en su asiento.

Recién para la tercera etapa (etapa 2) se considera la presencia de público de pie, también en relación a cómo haya funcionado hasta entonces el protocolo. Se permitirá hasta el 60 % del aforo de pie, se exigirá uso de tapabocas para la circulación, la bebida se despachará en las barras en vasos descartables, y  el horario máximo de los shows dependerá de la habilitación de cada local. Además, se habilitará ropería en caso de haberla.

La última etapa (etapa 3) y definitiva en esta nueva normalidad, ya habilitará el 100 % del aforo permitido, y mantendrá el uso del corredor sanitario a la hora del ingreso y del tapabocas para circular, además de varias medidas más respecto a la higiene del lugar.

Además, en caso de haber dos funciones en un mismo día, habrá que desinfectar todo el lugar, con un receso entre shows de al menos media hora.

Detalles

El documento

El documento fue elaborado por la Comisión de Protocolos de Uruguay es Música, con el aporte de asociaciones de técnicos y de equipos médicos con especialización en eventos musicales. Además, se contó con el asesoramiento de Técnica y Logística Sanitaria Socorristas Uruguay.

"El protocolo a desarrollarse tendrá que tener sólidos cimientos, pero con capacidad de ser repensado y readecuado de acuerdo a las exigencias y medidas que se vayan planteando en torno a las medidas a tomar por el COVID19", señala el comunicado, para recalcar la necesidad de ser flexibles ante una situación todavía en movimiento.

Esta seguidilla de etapas busca reeducar al público en la nueva normalidad, para generar, en el corto plazo, la reactivación paulatina de la industria musical. Eso requerirá la capacitación de todo el personal involucrado, que deberá adaptarse a una circunstancia y unas demandas nuevas.

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