VISITA

La Sinfónica del Sodre recibió una visita de primer nivel

El maestro israelí Pinchas Zukerman charló con El País

Pinchas Zukerman. Foto: Archivo
Pinchas Zukerman. Zukerman. El afamado violinista israelí acompañó a la Ossodre durante el Ciclo de Beethoven. Foto: Archivo

Los músicos de la Ossodre lo aplaudían por el pasillo del Auditorio Nacional del Sodre, en una pausa del ensayo general que se realizó en el mediodía del sábado pasado.

Los músicos le hacen reverencias y le piden fotos, que él acepta con una sonrisa. Dentro del Auditorio, los músicos de la Ossodre lo escucharon durante una ronda de preguntas en la que también participó El País. Todos escucharon atentos los comentarios de Pinchas Zukerman, el afamado violinista, violista y director de orquesta israelí que llegó a Uruguay como solista invitado para participar del ciclo Beethoven que organiza la orquesta oficial. La alegría de los integrantes de la Ossodre se debía a que un artista de la talla, y con los reconocimientos de Zukerman, es algo inusual de encontrar en nuestro país. Menos tocar junto a él y tenerlo cerca para conocerlo.

Simpático, y acompañado por su pareja, la prestigiosa chelista Amanda Forsyth, Zukerman estuvo el sábado en el Auditorio del Sodre por el Ciclo Beethoven que concluirá el próximo domingo, cuando se interprete la Novena Sinfonía de Beethoven que ya tiene entradas agotadas. En su corta estadía en Uruguay, Zukerman elogió el edificio del Auditorio Nacional del Sodre, bromeó sobre su brazo derecho (“la cuenta bancaria” lo llama) y le brindó consejos a los músicos de la Ossodre.

—¿Cómo se convierte en uno de los mejores violinistas del mundo?

—Hay que trabajar muy duro y practicar mucho. También hay que creer en el poder de la música, que es muy poderoso. Y no creo ser el mejor.

—¿Cómo es trabajar y viajar por el mundo con su pareja?

—Es lo mejor. Podemos hablar de música y hacerlo con la música, porque la música es una conversación, así que es muy bueno.

—¿Cómo encuentra a la Ossodre?

—Mejorando y tienen un magnífico Auditorio. La orquesta trabaja bien y tienen que sentirse afortunados de tener a Diego (Naser). Toma tiempo llegar a ser los mejores.

—¿Cuánto tiempo?

—Depende de la disciplina, y eso requiere tiempo. Porque no es como el fútbol, y Messi no está acá. Si estuviera tendrían un gran equipo de fútbol.

—¿Cómo define a la música en estos tiempos donde todo parece ser relativo?

—La música es un elemento muy poderoso en la sociedad, donde lo bueno puede ser mejor con práctica. Hay que escuchar, abrir los oídos y cuestionar todo. Puede que no siempre tengas la razón, porque siempre hay alguien que sabe más, pero la música también es un poderoso elemento para que la gente converja junta. La música, no solo la clásica, también el rock por ejemplo, está siendo usada en este momento para darles a la sociedad un propósito que puede todavía no conozca, pero les da algo para que se relacionen.

—Cuando escucha a un violinista, ¿en qué se fija?

—Cómo se para y cómo aborda al instrumento. También qué energía tiene y cómo la maneja; y dependiendo de cómo comience a sonar el instrumento, ya me puedo imaginar cómo va a sonar el resto.

—¿Hay que sentir la música?

—Este ha sido el gran debate de la civilización desde hace muchos años, la tensión entre el cerebro y el corazón, porque ambos son necesarios, y al final, el catalizador es la fuerza que nace desde la boca del estómago. El cerebro tiene dos hemisferios, yo le llamo al izquierdo, o sea el que controla la mano derecha, la cuenta bancaria, porque mientras mejor tocas, más dinero cobras.

—¿Qué le recomienda a un principiante?

—Hay que estudiar tres horas por día, sé que no es sencillo, pero hay que hacerlo. Hay que hacerlo durante 45 minutos de corrido y descansar 15 minutos, porque la capacidad de concentración del cerebro es de ese tiempo. Hay que practicar escalas, recomiendo la Galamian, luego un estudio y una pieza, una obra, pero no entera. La idea es construir un proceso, una disciplina, que pueda ir repitiéndose a lo largo de los años. No recomiendo este proceso antes de los 15 años.

—¿Y para menores de 15?

—Hay que encontrar un buen profesor.

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