ENTREVISTA A GUSTAVO CORDERA

"Siento que cada concierto para mí es el último"

El músico argentina tocará hoy en la Sala del Museo

Gustavo Cordera y su banda darán hoy el único show del año en Montevideo.

Un año y ocho meses después del exabrupto que casi lo vuelve un paria en la industria musical, el argentino busca su redención. Según le dijo a El País, lo hará a través de un disco nuevo y shows en vivo como el que dará hoy en la Sala del Museo. Hay entradas a $650 en Abitab.

¿Qué has estado haciendo?

Este mes de abril fue un mes muy movido. Desde el 2 de enero estoy trabajando con Oscar Righi, ex-Bersuit, y también con los chicos de La Caravana, Aníbal Kerpel y Gustavo Santaolalla, haciendo un disco que acabamos de terminar. Lo mezclamos en Los Ángeles y fue un disco que es la posibilidad de descargo, evolución y poner en el arte mi punto de vista y mirada política, social, que había relajado en todos estos años de La Caravana. Cuando salí de Bersuit necesité hacer otro viaje, más al centro de mi propia humanidad, introspectivo, reflexivo y más existencialista. Ahora tomé las armas nuevamente. Desde mi pluma escribí un disco que es el más importante de mi vida en este momento.

¿Sentís que todo lo que sucedió en estos dos últimos años está volcado ahí?

Y sí. La única forma de salir que yo encontré a todo esto es por el mismo lugar por donde entré...

Por la música...

Exactamente.

¿En qué momento tuviste ganas de volver a grabar un disco? ¿Eran canciones que ya habías compuesto o empezaste desde cero?

Mirá, lo que sucedió fue que el 15 de diciembre yo me encontré con Damián Amato (presidente de Sony Music Cono Sur), que es un gran amigo y tiene una mirada muy aguda de lo que son las trayectorias de los músicos y me dijo: "Chabón, estás nocaut. Si no das tu última piña, tu carrera está terminada". Yo no tenía ni idea de hacer un disco. Estuve en silencio dos años observando todo lo que sucedió con más miedo que decisión. Fue tan gigante, tan extraño lo que sucedió que necesité mirarlo, observarlo, sintetizarlo, absorberlo también, y asimilarlo con respecto a mí lo que sucedió. Cuando él me dijo eso, yo no sabía por donde empezar. Cómo hacer un disco, una obra de arte cuando no tenía las canciones. Y recordé, que en todo este período, como no tenía ninguna ilusión de grabar un disco ni nada, cada vez que hacía una canción la enviaba por WhatsApp a algún amigo o algún fan. Por ahí algún fan me llamaba y me decía: "¿Cómo estás pelado?" y nos poníamos a charlar y después de esa conversación yo escribía una canción, la grababa en el WhatsApp y se la mandaba. Cuando vuelvo a acá en diciembre se las volví a pedir y así fui recopilando esta mirada y este dolor y sufrimiento. Todo lo que sucedió lo recopilé y con eso hicimos un disco. Es un disco rockero, muy fuerte que a la gente le va a recordar aquel Cordera de la Bersuit que se enfrentaba a todo. Y eso fue lo que hice en este tiempo.

¿Cómo te sentís con respecto a tu último disco, Tecnoanimal, hoy en día?

Es un disco que reflejó un momento y no pudo nacer. El episodio se lo tragó. Y ese mismo episodio o proceso, como quieras llamarlo, es el que dio la fuerza para la nueva obra que va a salir.

¿Dónde se grabó el nuevo disco?

En un estudio casero de Óscar. Ahí lo comenzamos, fueron 4 o 5 días ahí. Después nos vinimos para La Paloma. Acá se hizo el trabajo más arduo, de mucho más tiempo. Se grabaron las voces, guitarras, bajo y teclados. Tengo una sala de ensayo de barro y paja que suena muy lindo.

¿Cómo se comporta el sonido ahí?

El sonido es magnífico porque el barro neutraliza los agudos, los graves. La resonancia que hay acá hace que sea propicio para grabar y ensayar. Es realmente hermoso.

¿Tenés un título o te lo estás guardando?

Hay dos o tres opciones, por eso no lo quiero dar todavía. Va a ser un disco de alto impacto, esto te lo aseguro.

¿Cómo te sentís emocionalmente antes de cada show?

Siento que cada concierto para mí es el último.

¿Por qué decís eso?

Porque fue la sensación de inestabilidad y precariedad que vino después de aquel 8 de agosto. A lo largo del tiempo nos costó mucho encontrar gente que de repente dijera: "Toquen acá". Hubo mucho miedo. No se tomó posición con respecto a esto. Frente al miedo la gente optó por paralizarse. Entonces cada vez que encontramos la posibilidad de tocar fue algo muy preciado. Hoy, hacer un concierto en un lugar como la Sala del Museo, una sala hermosa, para nosotros es# "Wow". Yo estoy viviendo cada concierto como si fuera el último. Y lo vivo de esa manera y me entrego de esa manera. Me gusta estar en ese lugar. No me gusta hacer las cosas mecánicamente y en mi zona de confort. Esta inestabilidad es la que me da a mí la fuerza de seguir adelante y lo que me hace más excitante la aventura.

Este año cancelaron shows que tenías planeado en Chile. ¿Cómo lidiás con eso?

El miedo. El miedo porque no hay ningún motivo para hacerlo porque yo no he cometido ningún delito y no tengo ninguna condena jurídica y no hay ningún impedimento para que yo haga un concierto. La presión de algunas personas en las redes hace que los mismos productores tengan miedo y prefieran quedar bien socialmente a decir: "Nosotros no vamos a hacer el show" a seguir adelante porque no hay ningún delito. Los que quieren venir a ver el show tienen el derecho a hacerlo, nosotros tenemos el derecho a trabajar como todo ser humano y los que no quieran venir, que no vengan. Es tan sencillo como eso. Lo que vamos a hacer de acá en mas es ser más responsables. Pautar con personas que tengan la valentía para comprometerse con el proyecto para hacer un concierto como tantos otros hemos hecho a lo largo de 30 años de mi vida, sin ningún tipo de inconveniente.

¿Vos tenés miedo que te vuelva a pasar?

No, no va a volver a pasar.

¿Cómo encontrás a tu banda, La Caravana Mágica, hoy en día?

Hermosa. En vivo se late y se ve cómo está una banda. Si la banda tiene miedo, no se expresa o está confiada en sí misma. El sonido no miente. La voz no miente. Lo que pasó me tonificó, me templó como ser humano. Me hizo más firme en mis decisiones y estar adentro de mí y reconocer y valorarme como jamás lo había hecho.

¿Cómo fueron tus show de regreso en Buenos Aires?

Ese toque en Niceto fue muy emotivo porque la gente también lo vive así. Cada vez que vienen lo hacen en un estado emocional. La gente llora, se abraza, salta, baila, canta, se sube arriba del escenario, grita. Ni siquiera en las épocas mas poderosas de Bersuit viví algo asi como lo que estoy viviendo con la gente.

¿En qué sentido?

Hay una comunión y fuerza estremecedora. La gente canta todas las canciones. Se compromete y baila. Somos uno con la gente. Ya no es yo emitiendo desde arriba del escenario y la gente abajo escuchando lo que digo. La gente es las canciones. Somos todos las canciones. Es una movida fuerte.

¿En qué etapa del proceso legal estás frente a tu caso?

Mirá eso por ahí te lo puedo decir el abogado. Lo que yo te puedo decir es que estamos ampliando la indagatoria para demostrar cómo se puso en escena, revelar, lo que sucedió. Yo no tuve la oportunidad de hacerlo porque estuve en silencio todo este tiempo, observando, pero ahora decidí demostrar que es lo que sucedió desde mis ojos y desde mi punto de vista. En esa etapa estamos.

¿Qué se viene para vos?

¿Para mí? La redención. Esa es la palabra que se viene. Redimirme yo conmigo mismo y socialmente. La única manera que tengo para hacerlo es haciendo lo que sé hacer: música y arte.

¿Qué se puede esperar para el show de la Sala del Museo?

Color, fuego, amor, emociones, temperamento, furia, sexo. Todo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)