Entrevista

“Siempre estoy tratando de recordarme ser optimista”

El País charló con Mark Oliver Everett, el líder de Eels, una de las grandes bandas del rock actual; habla de su nuevo disco, su carrera y cómo fue trabajar en una serie para Netflix

Mark Oliver Everett
Mark Oliver Everett, un compositor de los grandes del pop actual

Si no fuera real, la serie de eventos desafortunados que rodeó al cantautor estadounidense Mark Oliver Everett durante gran parte de su vida sería increíble. El músico encontró a su padre muerto de un infarto cuando tenía 19. Su hermana Nancy se suicidó cuando Everett -más conocido como “E”- tenía 33 y su madre murió de cáncer un año después de ese hecho. Además, una de sus primas era una azafata en el vuelo que en 2001 se estrelló contra el Pentágono en uno de los ataques del 11 de setiembre.

A pesar de todo, Everett trascendió a la tragedia con arte y convirtió su carrera en una de las trayectorias más prolíficas y musicalmente ricas surgidas de la escena de rock alternativo de Los Angeles a mediado de la década de 1990. Lo hizo a través del nombre Eels.

Eels es una paradoja. Es tanto una banda como un proyecto solitario de Everett en simultáneo, que puede tomar cualquiera de esas dos formas según la música lo requiera. Él es el único miembro fijo del grupo y con el publicó 17 álbumes de estudio en menos de tres décadas. Pero más que un músico productivo, Everett es un compositor sumamente honesto en su expresión. El debut de Eels Beautiful Freak en 1996 comenzó una avalancha de sonidos que mezclan una sentimentalidad pop que no tiene miedo a adentrarse en la dureza del rock, la extrañeza de la electrónica y el dolor del blues. Veintidós años después, las cosas han cambiado. Antes de publicar su nuevo álbum, The Deconstruction, Everett, se convirtió en padre, participó de Love, una comedia para Netflix y se planteó vivir su vida con el optimismo que siente que le faltó en su juventud. Sobre todo eso, Everett, a quien muchos conocen por sus aportes a las banda de sonido de la saga Shrek, habló con El País.

Eels
Vea "Today is the Day", el simple del nuevo disco de Eels, "The Deconsruction"

—Acabo de ver el video de “Today is the Day”, el segundo single de tu nuevo disco The Deconstruction. ¿De dónde surgió la idea?

—El que aparece, Mike Mitchell, está en la serie Love en la que actúo. Es muy gracioso. Pegamos buena onda en el set y él me contó que era un fan de Eels y yo admiro mucho su actuación cuando lo veo en el show. En realidad fue idea del director del video tenerlo y a mí se me ocurrió el final.

—¿Cómo terminaste en Love? ¿Ya habías trabajado para el director Judd Apatow?

—Cuando me llamaron para trabajar en la serie no sabía que era algo de Jud Apatow. Fui porque me llevó uno de los actores de Mad Men que yo conocía un poco.

—¿Cómo te sentís con respecto a la actuación?

—Es divertido. No es algo que esperaba hacer así que es divertido porque es un desafío, ¿sabés? Además hacer comedia es muy divertido.

—En tu libro Cosas que los nietos deberían saber se nombran un montón de momentos trágicos en tu vida. Pero al escuchar una canción como “Today is The Day” me preguntaba si te encontrás en un punto más optimista de tu vida.

—Todas las canciones de este disco son yo tratando de transmitir un mensaje a alguien pero también, simultáneamente, transmitiendo mensajes para mí mismo. Siempre estoy tratando de recordarme ser optimista.

—¿Cómo te sentís respecto al libro, diez años después de su publicación?

—Me siento orgulloso. Hay gente que me he parado y me ha dicho que les da esperanza ver cómo alguien pasó por tanta mierda y salió adelante.

—¿Creés que es común que la gente espera que tu música sea deprimente?

—Todo depende de la perspectiva. En la última canción del disco, “In Our Cathedral”, hablo sobre cómo todos tenemos la elección de ver cómo vemos las cosas y cómo formamos nuestra realidad.

—¿Y cómo elegís vos ver las cosas hoy en día?

—De esa forma. Creo que el secreto de la felicidad es aceptar tu realidad y elegir ser feliz lo más que puedas con ella.

—En una biografía que escribiste recientemente sobre Eels dijiste, al promover tu nuevo trabajo, que “la música es simplemente música”.

—Quise decir que esto es música de alguien que cree que se pueden cambiar las cosas con la música, solo en pequeñas partes. Digamos que hay alguien que siente que tiene que hacer algo en sus vidas pero no han descifrado cómo hacerlo. Capaz que escuchan “Today is The Day” en el momento exacto y los impulsa a hacer ese cambio un poco más rápido. Esa es la forma pequeña en la que la música puede cambiar a las personas y llevar a cosas grandes.

—Algo recurrente en los músicos estadounidenses, recientemente, es la necesidad de cantar sobre el efecto de Trump en la población. ¿Vos decidís ignorarlo?

—Es imposible ignorarlo porque se ha vuelto tan ridículo, pero nunca fui un fanático de mezclar la política con la música. Siempre pensé que John Lennon era mejor cantando sobre su madre que sobre el poder de las masas. Pero alguien como Bruce Springsteen puede hacer una diferencia porque su público es tan grande que ciertamente tiene que haber seguidores de Trump en su audiencia y si ven que a El Jefe no le gusta, tal vez pueda generar un cambio.

—¿Cómo comparás la experiencia de ser músico hoy con la de ser uno en Los Ángeles en la década de 1990?

—Todo se siente como un milagro para mí. No puedo creer haber hecho un primer álbum y todos los que siguieron 25 años después.

—¿Cuál fue la primera instrumentación principal que utilizaste en The Deconstruction?

—Los mejores sonidos siempre son los que no podés identificar. Nunca hice un sonido que no me gustara. Lo divertido es cuando los combinás en formas extrañas.

—¿Eels se ha convertido en una banda más que en un proyecto personal?

—Es una combinación de los dos. A veces es más como una banda y a veces algo solitario. Algunos discos atrás, como Wonderful, Glorious, ese fue algo bien de banda con todos haciendo aportes.

—¿Todavía te sentís igual cuando sale uno de tus discos?

—Siempre es algo difícil de hacer. La parte divertida es hacerlo y sacarlo se vuelve como un trabajo de oficina. Después sale y todos los juzgan y eso es bastante incómodo. Es mi parte menos favorita del proceso.

—Pero después poder tocarlo en vivo...

—Sí, y eso es lo divertido.

—¿Crees que vas a tocar algun día en Uruguay o Argentina?

—Sí, nos encantaría. Es totalmente posible. Si nos llega una oferta y entra en nuestro calendario, seguro iríamos.

—Tu padre concibió una teoría sobre la existencia de múltiples universos. ¿Alguna vez pensáste cómo sería tu vida si no fueras músico?

—No, por eso soy tan suertudo. No tuve el ingenio de mi padre en las matemáticas. Pero soy bastante afortunado en poder hacer algo por lo que siento pasión.

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