MÚSICA

El show de Calmaro según Calamaro

El músico argentino publicó un largo comentario tras su presentación en el Auditorio.

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Foto: F. Ponzetto

"¡Notable es poco! Qué pedazo de concierto nos marcamos en un escenario como es el del Sodre en Montevideo". Con esa entusiasta frase empezó Andrés Calamaro un largo texto que publicó en su página de Facebook, en el que habla desde su lugar de lo que fue el concierto de anoche en el Auditorio Nacional del Sodre: la primera de dos funciones que se cerrarán cuando salga hoy al escenario.

En el marco de su gira Licencia para cantar, el argentino volvió a Montevideo para tocar en trío y en formato acústico, y conmover al público que lo acompañó con calidez.

De eso, sus grandes referencias, aquello de que los uruguayos somos más amargos que el mate y los canelones de verdura que comió durante la cena, hizo referencia el Salmón en este posteo que replicamos a continuación:

Había que estar a la altura de semejante auditorio (es probablemente el teatro más lindo —y bien hecho— de todos aquellos —formidables teatros— donde hayamos tocado, a Germán le gustó mas que el Teatro Colón) y emocionar a un público exigente como es el hermano público uruguayo: mi gente.

Vine mucho al Uruguay y es probable que [este] servidor haya sido concebido en PIriápolis, algo que no consulté con mi madre pero... Es posible que lo haga después de la noche de esta noche. Toque al norte, en el Uruguay profundo, un show en General Artigas en la frontera con Brasil; fuimos alguna vez a Salto donde no vendimos ni una sola entrada... Y esta noche celebramos la primera de dos noche llenando en Montevideo. Uruguay es mucho Uruguay, tiene tradición de folklore, compás, clave y canto muy propio. Una larga impronta de leyendas alumbran a los cantantes que merecen tocar en esta orilla del Río de la Plata. Nos observan Beto Satragni, Darno, Maslíah, Fattoruso, el Canario, El Príncipe, el convoy Mediomundo, Fernando, Mateo, los escruchantes, mi ñeri Larrosa, Jimy Santos, los hermanos Martiarena, los ladrones de guante blanco, la marihuana libre y una importante tradición de canción y cultura profundas, de ritmos afro-uruguayos y la mejor orilla del río que de este lado ofrece playa a los habitantes de Montevideo: las dos ciudades.

Ahora que la gira se acerca a sus últimos conciertos hay que reconocer que enfrentarse a un público sentado para ofrecer un repertorio “para escuchar y ser escuchado” impone respeto... No siempre es un público “cautivo” el de los teatros, no venimos con el batallón de guitarras y canciones infalibles y proponemos algo “delicado” como es: sentarse para escuchar al cantante y su trio de privilegio. No descarto un cierto recelo después de aquellas palabras de escarnio pronunciadas en esta misma ciudad en ocasión de un Festival Pilsen... El público de hoy fue un auténtico mate bien cebado, amargo pero noble, rico, como el mate amargo que endulza el canto de los cantores de las dos tierras que parte el estuario del plata.

El primer tercio se presentó muy bien y estoy mejorando bastante con la armónica. Después de "¿Quién Asó la Manteca?" y justo antes de "Garúa", me ofrecí a explicar, con tranquilidad y respeto, la importancia de estar cantando en el Uruguay y el concepto caprichoso de pensar el recital dividido en tres tercios... Saludé en primer termino a mi mentor Beto y a cada una de las canciones del primer capítulo del concierto... Agradecí el privilegio de cantar en Montevideo y en el Sodre. Creo que encontré las palabras justas para sembrar semillas de un buen diálogo-monólogo con el público que no tardaría en dar frutos de alegría, aplausos sostenidos, canto plural y popular (que sonó como siempre y como nunca) y una emotiva ovación de pie que nos regaló el respetable charrúa y/o celeste. ¡La primera noche en Montevideo fue de gloria bendita nomás! Recordé inmediatamente mis dos anteriores visitas a este mismo escenario, invitado de Diego El Cigala y de Hugo Fattoruso, probablemente el músico mas influyente del Río de la Plata. Y canté bien con el canto que me queda después de recorrer la espina dorsal de América, del Caribe al sur del océano Pacífico antes de este último fragmento de gira en Montevideo y Asunción

Y el trío tocó como siempre y como nunca para el exigente público local... Que respetaron muy mayormente la propuesta de descansar de los teléfonos o disimularlo apagando el flash (las lámparas) de los portátiles. El segundo tercio fue solemne en el recuerdo de Miguel Abuelo y Los Abuelos de la Nada, fue bohemio en Copa Rota, fue comprometido cantando la partitura de Aníbal Troilo, y estrenamos Volumen 11 con "Rock y Juventud"... Sinceramente pensé —entonces— que invitar al canto colectivo en el último tercio (el que dedicamos a canciones que supongo que conocen todos aquellos que pagan su entrada) podría no haber resultado sencillo considerando la cuerda de atención concentrada en los primeros compases del concierto. Sin embargo Montevideo rompió a cantar cuando la platea y los tres balcones se pusieron de acuerdo en cantar conmigo.

Después del concierto nos reunimos todos mis compañeros de gira para comer ricos canelones de verdura... Me despedí de todos con un abrazo per capita porque da gusto viajar con semejantes camaradas, porque son profesionales, eficaces y ponen el corazón y el oficio para que todo sea perfecto en el escenario para nosotros, mis tres maestros y yo. Gracias Montevideo por mantener encendida esta llamarada... Porque momento así terminan siendo las cosas por las que vale la pena vivir.

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