Crítica

Sharon Van Etten encuentra nuevas maneras de decir en su nuevo disco

Uno de los grandes nombres de la música americana con su mejor disco

Sharon Van Etten
Vea el video de "Comeback Kid", la nueva canción de Sharon Van Etten

A pesar de cierto tono lúgubre, Remind Me Tomorrow, el nuevo disco de esa sensación indie llamada Sharon Van Etten, es una celebración del amor de una pareja, de un mundo de cambios y de una necesidad de encontrarle una nueva vuelta a su sonido. Con esas armas bien simples, consigue ofrecer el primer disco interesante de este 2019.

Van Etten, una eterna romántica, sorprendió el ambiente en 2009 con Because I Was in Love que tiene un ambiente de folk acústico y poesía de desamor. Su segundo disco, Epic, es quizás lo mejor que ha hecho junto con Are We There, el álbum de 2013 coproducido con Stewart Lerman y que amplió su paleta sonora. Remind Me Tomorrow parte de ahí para explorar aún más en las posibilidades de Van Etten como compositora.

Ficha
Sharon Van Etten
DiscoRemind Me Tomorrow
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¿Está bueno?Es un nuevo rumbo para Van Ettens.


Han sido tiempos de cambios en los tres años que hay entre sus dos últimos discos. Allí hubo sacudones personales (tuvo un hijo con su compañero, el actor Zeke Hutchins, retomó sus estudios de psicología), artísticos (actúa en una serie de Netflix, The OA; hizo la banda de sonido de una película, Strange Weather; salió de gira de stand up) y políticos (Trump, ¿quién más?).

Con tanto ajetreo parece obvio que Van Etten (quien nació en Clinton, Nueva Jersey, en 1981) haya salido a probar nuevos sonidos.

“Me tomé un tiempo libre de las giras en 2015 y uno de los objetivos era concentrarme en mi vida, en tratar de vivir y disfrutar Nueva York y buscar nuevos rumbos creativos”, le dijo a la National Public Radio estadounidense. “En el medio de ese viaje, me pidieron hacer la música de la película de Catherine Deakin, Strange Weather y mientras estaba en eso experimento un bloqueo creativo. Para aclarar la mente, dejé la guitarra y arranqué para otros instrumentos para ampliar la paleta sonora, y me fui para el lado de las teclas. Sin darme cuenta, terminé escribiendo un montón de canciones en sintetizador.

En ese nuevo rumbo parece inevitable la participación de John Congleton -el mismo productor de otra mujer de momento, St. Vincent- quien le aporta a la poesía y las melodías de siempre, colchón sonoro sintetizado que tiene algo del sonido de Bristol de la década de 1990 con un poco de pop femenino y setentero.

A pesar de que evita lo acústico, hay algo orgánico en ese sonido que recupera y transforma lo mejor de Van Etten. Eso está claro en canciones como “Comeback Kid”, “Seventeen” o “Malibu” que encapsulan perfectamente el nuevo rumbo de una artista que muchos aún tienen que descubrir.

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