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Serrat sale de gira celebrar su Mediterraneo

El tour llamado, Mediterráneo da capo, por ahora no incluye Uruguay, pero sí Argentina

Conferencia de prensa de Serrat en el Sodre
Serrat en su última visita a Uruguay

Dice Joan Manuel Serrat que la marea mental del 68 desembocó para él en Mediterráneo. No sólo en la canción que acabarían tarareando tres generaciones de hispanohablantes. En todo un disco impregnado de brisas libertarias, salitre con la carcoma de un pasado del que la mayoría deseaba huir lejos de pueblos y fantasmas más negros que blancos, o emociones que brotaban al toparse de sorpresa con pequeñas cosas por los cajones. Hoy, para muchos, ese espíritu es una resaca que se empeñan en desmitificar y quitar importancia. Pero para el músico, aquellos aires, cambiaron un montón de mentalidades para bien. Y por tanto, con 74 años cumplidos, desea rememorarlo en compañía de sus fieles a lo largo de una gira monumental: cerca de 100 conciertos entre España, Europa y América. La gira incluye cinco shows en Buenos a fines de octubre pero no tiene fijada fecha en Montevideo.

La gira, titulada Mediterráneo da capo, comenzó ayer en Roquetas de Mar (Almería). Van a estar las 10 canciones en en 1971 cambiaron la música popular en español. Desde la que da título al disco a joyas como “Aquellas pequeñas cosas”, “Pueblo Blanco”, “Barquito de papel”, “La mujer que yo quiero”, “Vagabundear”, “Tío Alberto”, “Qué va a ser de ti”, “Vencidos”, “Lucía”.

Lleva seis músicos acompañándolo y el gran Ricard Miralles al piano. Para no desentonar, tiene la vergüenza torera de ensayar a diario guitarra en mano lo que sabe de memoria. “Debo estar a la altura. Para esto repito lo que decía Arthur Rubinstein. Él tocaba el piano como los ángeles. Yo la guitarra con el culo, pero, en fin. Contaba que cuando no practicaba un día lo notaba él. Si se apartaba tres días, lo acusaban los más cercanos. Y si lo dejaba una semana, el público. Así que no me queda otro remedio que ensayar para desentonar lo menos posible”.

Lo comenta en una escala madrileña previa a la gira. Inquieto porque está a punto de ser abuelo por cuarta vez: “Ese papel es muy fácil. Basta con dejarse llevar. Alegrías para los abuelos… Los disgustos, para los padres”. Así todo, sale relajado y un tanto por encima del barullo político. Aunque pendiente de la que hay montada a varios niveles.

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