ENTREVISTA

Serrat y Sabina: "Se está perdiendo el amor por la palabra bien escrita"

El miércoles, jueves y sábado, los músicos españoles presentarán "No hay dos sin tres" en el Antel Arena. Antes de sus shows, hablaron con medios locales sobre música, política y su admiración mutua

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. Foto: Francisco Flores.
Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. Foto: Francisco Flores.

Ayer al mediodía, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina recibieron a seis periodistas de distintos medios uruguayos en el piso 25 del Hotel Sheraton. La razón de este encuentro era la presentación de No hay dos sin tres, el espectáculo que ambos presentarán mañana, pasado y el sábado en el Antel Arena (todavía quedan entradas para las dos primeras fechas, a la venta en Tickantel).

Entre los vasos con agua que esperaban a los periodistas en la mesa redonda del salón, resaltaba uno con cerveza fría que aguardaba por Sabina. Con sombrero, un pantalón a cuadros y un anillo de calavera en la mano derecha, el cantante de “Contigo” se tomó un trago antes de comenzar la entrevista. Mientras tanto, Serrat —de jean, saco y una camisa con flores— llenó su copa con agua sin gas tras saludar.

“Nos sentíamos solos en el escenario”, explicó Sabina con una sonrisa al hablar sobre una de las motivaciones para No hay dos sin tres, su tercer espectáculo en conjunto en 12 años. El primer encuentro fue en 2007, cuando emprendieron una gira bautizada Dos pájaros de un tiro —de la que luego se público un disco en vivo—, y el segundo en 2012 con una nueva gira y un disco a dúo titulado La orquesta del Titanic.

“Si el otro tiene un día regular, el otro le hecha una mano y le hace unas bromas. Fuera del escenarios, las comidas, las cenas y los viajes son muy divertidos”, dijo. Sentado al lado de su colega, Serrat agregó: “Es una magnífica excusa para regresar a lugares que uno quiere y ver gente que uno desea ver, a pesar de que los tiempos no acompañan y la situación también”.

Además de la serie de tres conciertos que están planificados para esta semana en el Antel Arena, No hay dos sin tres ya pasó por Argentina y Paraguay. La gira por Sudamérica iba a incluir una parada por Chile, pero el concierto fue cancelado a causa de la situación política y social del país. “Les aseguro que cuando nos juntamos no sabíamos que íbamos a encontrarnos aquí con un balotaje en las elecciones, ni sabíamos que íbamos a tener que suspender en Chile por la situación que se produjo”, aseguró Serrat.

“Él (señala a Serrat), tanto como yo, por nuestras vinculaciones a estas ciudades y estos países, procuramos estar bastante informados. Pero lo de Chile no se lo esperaba ni (Sebastián) Piñera”, dijo Sabina con una carcajada. “Creo que no se ha dado cuenta todavía, lo digo en serio”, intercede Serrat. “No se ha dado cuenta de los sucesos; esto suele suceder bastante en aquellos que viven encerrados en su burbuja. Sea una compañía de aviación, como un palacio presidencial”.

Al ser consultado sobre la segunda vuelta electoral en Uruguay, Sabina respondió: “Estoy más despistado porque conocíamos a Tabaré y conozco al Pepe porque vino después de un show, pero no tengo ni idea de Martínez. Eso me tiene despistado porque no tengo opinión personal. Hay un empate técnico, pero preferiría que ganara el Frente Amplio”.

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. Foto: Francisco Flores.
Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. Foto: Francisco Flores.
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Música y amistad

Además de la política, los músicos hablaron sobre el espectáculo que presentarán en Montevideo. “Nuestros conciertos no son exactamente de música; son unos conciertos de fiesta popular intergeneracional e interclasista”, definió Sabina mientras se tomaba otro trago de su cerveza. “Recuerdo que en la primera gira un periódico argentino hizo una crítica y al final decía: ‘Les faltó rifar el pollo’ (Risas). Es una fiesta”.

Con un repertorio de más de 30 canciones, el espectáculo No hay dos sin tres aborda éxitos de ambos músicos (como “19 días y 500 noches”, “Y sin embargo”, “Lucía”, “Mediterráneo”), intercambios de canciones, versiones a dúo y mucho humor sobre el escenario. Pero, por sobre todas las cosas, está la admiración mutua. “Pasé de ser el presidente de su club de fans y de cantar sus canciones cuando estaba en el exilio en Londres a compartir con él de igual a igual”, aseguró Sabina. “Es una emoción muy grande”.

—Joaquín, hablaste de que cuando estabas en el exilio escuchabas a Serrat. ¿Qué te producía su música?

Sabina: Era maravilloso tener a alguien que cantara en español porque hasta que empecé a darme cuenta que podía cantar canciones de Serrat, solo cantaba a Violeta Parra, Athaualpa Yupanqui y Chabuca Granda. No había canciones en español; sí había folclore, entre el antiguo folclore, algunos maravillosos, pero estaba muy unido al franquismo y la dictadura. Entre eso, Serrat inventa un nuevo oficio...

Serrat: Claro que había, sino, ¿de quién iba a aprender yo? (Se ríe). Me cuesta salir del escenario porque cuando tiene que entrar él (señala a Sabina) me abraza con una emoción tan profunda que me impide volver.

Recién mencionaron que sus recitales eran una fiesta intergeneracional. ¿Cómo analizan la influencia que han tenido en las nuevas generaciones de músicos? 

Sabina: No sé qué decirte. Modestia aparte, y sin tener nada que ver con vanidades, por lo que veo en la radio y lo que hacen las nuevas generaciones, me gustaría que él (señala a Serrat) hubiera tenido más influencia de la que ha tenido. Se está perdiendo el amor por la palabra bien escrita, el amor por la poesía. En España lo que está en todos sitios es eso que le llaman "música urbana". Son rimas mal hechas de gente que en su puta vida ha leído un poema y que solo hablan de quién la tiene más larga. Así que no creo que tengamos tanta influencia, lo siento.

Respecto a los shows en Montevideo y el dato de que es el país que, proporcionalmente, tiene el mayor nivel de consumo de discos de ambos músicos, Sabina dijo: "La primera vez que me dijeron eso, que era el lugar donde más discos y gente llevaba proporcionalmente, me sorprendió mucho".

"Tuve muchos más motivos para sentirme más interesado y más unido al Uruguay. Los dos tenemos largos caminos de amistades en Uruguay. Me parece que dentro de lo que es América Latina, Uruguay es un país que tiene algo de ejemplar. Es el único país que sigue teniendo una clase media culta, unas librerías extraordinarias y que se las arregla para un tipo de civilización política que no hay en otros lugares. Tenemos un lado del corazón muy oriental, muy uruguayo. Y soy de Peñarol".

serrat y sabina

Admiración mutua y planes a futuro

En diálogo con periodistas, Serrat y Sabina comentaron que en lo que va de esta gira no han compartido instancias de composición y admitieron que no planean grabar otro disco de estudio, como lo hicieron con La orquesta del Titanic (2012). 

—¿Tienen en mente la idea de grabar un nuevo disco juntos?

Serrat: La verdad que no. Mi protector pasa por una serie de canciones que llevo ya bastante tiempo guardadas. Siempre un proyecto ha ido quitando al otro, pero bastaría con que él (Sabina) me diga: "Ven" y lo dejo todo.

Sabina: Yo también estoy empezando a escribir canciones o a rescatar canciones olvidadas que no están grabadas. Lo que se hace antes de un disco...

Cuando uno de los periodistas le preguntó si el paso del tiempo generaba más dificultad al momento de componer, Sabina respondió: "Me cuesta más cada año que pasa. El impulso ese de la juventud eso no se recupera nunca, lo que pasa es que luego aprendes técnicas. Después de frecuentar el escenario y el diálogo con el público, hace que tengas más en cuenta al público de lo que tenías antes".

Respecto a si una de las razones para esta dificultad para componer está relacionada a las ganas de no repetirse, el músico agregó: "influye mucho el no querer repetirse, pero luego uno acaba repitiéndose. Eso se llama estilo personal y es muy difícil eludir de eso".

—¿Qué canción del otro les gustaría haber compuesto?

Serrat: Cuando me haces esta pregunta pienso en tantas canciones, pero siempre hay una que prevalece, que es una canción que no canto nunca. No la canto nunca porque está escrita con códigos de un tiempo determinado, angustias determinadas y un período de España determinado que es imposible de transmitir en Uruguay por mucha cercanía que se tenga. Es un tiempo de posguerra, un tiempo de represión y de oscuridad. Es una canción hermosísima en la que los toros y los fusilamientos se mezclan; la muerte del torero y la vida de los vencedores y los vencidos. La canción se llama "De purísima y oro".

Sabina: Aunque yo no la cante por los mismos motivos que él ha dicho, está en un disco, que quien la quiera oír la tiene (se ríe).

—¿Y tú, Joaquín?

Sabina: Pasa por épocas. Estos días me estoy enamorando de "El caprichoso al azar", porque está haciendo una interpretación maravillosa. "Paraules D' Amor" y todo el disco entero de Mediterráneo y En tránsito.

—El año pasado ambos han suspendido recitales. ¿Cómo ven encontrarse con ciertas limitaciones en cuanto a lo vocal?

Serrat: En mi caso no fue un asunto vocal, fue un asunto gripal. Me obligó a hacer algo que a mí me jode mucho. Siempre que hay una suspensión hay detrás una serie de conflictos, no solamente que uno no anda bien. La gente se programa ir a un concierto: se monta su día, deja a los niños con la madre, pide permiso para salir, saca la plata para comprar la localidad. Nos representa una catarata de problemas, para los empresarios, para los músicos y para todo el mundo...

Sabina: Y en las redes sociales dicen: “Qué habría estado haciendo la noche anterior” (se ríe)

—Pero, personalmente, ¿cómo lo afrontan?

Serrat:
De muy mal humor. En mi casa me conocen, así que me dejan en un rincón y dejan que se me pase. Lo hago sin un ápice de resignación.

—¿Y tú, Joaquín? ¿Cómo lo tomas?

Sabina: Lo mío fue en Madrid y no fue directamente suspender porque di el concierto prácticamente entero. Pero fue muy traumático porque yo venía bien de voz en el concierto y de pronto me quedé sin voz...

Serrat: Ahora está mejor que nunca, ¿eh? (Risas).

Sabina: De pronto me quedé sin voz y me di cuenta de que la canción que viene tenía unas notas que no iba a llegar, entonces fue un derrumbe público. Uf, no me he curado realmente hasta ahora porque no había vuelto a cantar hasta ahora.

—Incluso dijiste: “envejecer es una puta mierda”.

Sabina: Sí, y más para mí que sigo proponiéndome envejecer sin dignidad (se ríe). Sí, fue duro, y en Argentina, que fue el primero estaba asustado. Pero ha ido todo tan bien que ahora estoy feliz.

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