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Sante Les Amis, Socio y dos voces que hacen la diferencia en Uruguay

Reseña de los conciertos que dieron las bandas locales, el viernes y sábado en la Balzo y La Trastienda

Socio en La Trastienda. Foto: Gerardo Pérez
Socio en La Trastienda. Foto: Gerardo Pérez

La escena del rock uruguayo ha tenido, desde siempre, buenos intérpretes con desempeños vocales prolijos, pero pocos cantantes con voces destacadas. Y si hay dos que sobresalen de una de las últimas camadas, esos son David Stabilito y Federico Lima, al frente de Sante Les Amis y Socio respectivamente. Los dos, el fin de semana pasado, se lucieron con sus bandas en dos shows que dejaron un buen sabor.

El viernes, en una Sala Balzo a la que una vez más se le sacaron las butacas (el formato es precioso y vale la pena usarlo) y con buena concurrencia, Sante Les Amis presentó su disco Sueño animal, y sin dudas será uno de los conciertos nacionales del año. La banda está en gran forma, empastada y disfrutando de sus nuevas canciones, en español y más pop que las anteriores, y eso se notó desde un arranque puntualísimo con el corte de difusión del nuevo álbum, “Como animales”.

De principio a fin, Sante fue contundente, y esa es la característica que la convierte en una de las mejores bandas nacionales a la hora del show. De hecho, un disco como "Sueño animal" que puede requerir de cierto tiempo de procesamiento, y que también puede haber desconcertado a los seguidores de Sante de los primeros tiempos, crece exponencialmente.

Para garantizarse ese crecimiento, la banda convocó al percusionista Coby Acosta de Croupier Funk, que se integró con soltura al quinteto. Acosta resaltó ese carácter de raíz que tienen algunas canciones de Sante, y que a veces pasan desapercibidas entre capas de electrónica, rock y pop. La veta funk salió a flote con su aporte, que le dio dinámica a la puesta en escena. Sus entradas y salidas fueron constantes pero siempre prolijas, sin errores.

En el show en general hubo mínimas desprolijidades, bien resueltas, y más de esa dinámica que trajo Acosta. El momento en que Santiago Marrero y Nicolás Demzcylo compartieron teclado, o la rotación del bajo que pasó de Stabilito a Diego Traverso, y luego a Marrero y a Demczylo, no sólo entretuvieron sino que demostraron la capacidad, el virtuosismo y el trabajo fino que hay por parte de los músicos.

Sobre todo eso y en una puesta en escena muy cuidada, lo que se despegó fue la interpretación vocal de Stabilito, cantante exquisito y dueño de un timbre muy particular. Con su canto ceratiano desplegó un amplio registro y fue de los graves a los agudos sin dificultad. Su momento cumbre fue con “Sin pausa”, del último disco, una belleza de canción donde aparece como un Fernando Cabrera más moderno y sólido.

Sante Les Amis en la Balzo. Foto: Marcelo Bonjour
Sante Les Amis en la Balzo. Foto: Marcelo Bonjour

El planteo trazado por el setlist abarcó la década de música de Sante, y encontró gran respuesta en un público que la pasó muy bien.

A la noche siguiente pero en La Trastienda, también con buena convocatoria, Socio festejó sus 10 años con un planteo que como en el caso de Sante, se detuvo en todos los discos editados, incluyendo el de remixes, y que se abrochó con una versión intensa de “Gris”, aquel himno de Loop Lascano, una de las bandas anteriores de Federico Lima.

La fiesta de cumpleaños permitió estrenar en vivo dos temas nuevos, “Kung Fu” y “Breakdance” que se integraron bien al resto de las composiciones; y para recibir a unos cuantos invitados que se lucieron. Pasaron Martín Buscaglia, Lucía Ferreira en una versión bien arrabalera de “Desarmados”, Alejandro Larrandaburu y el argentino Pio Murovankin, destacando la intervención de AFC en “Sr. Capitán”, una combinación que nunca falla.

Permitió además que Sebastián Delgado se apoderara de su lugar de guitarrista y le pusiera mucha personalidad a las canciones de Socio, que para la ocasión tuvieron dos o tres guitarras que reforzaron su potencia sin afectar una belleza natural y sencilla, mérito de Lima, que es un gran melodista pop y un buen contador de pequeñas historias. “Nos fuimos estrellando”, “Click, click, click”, “Se vino la noche” y Miniglorias completo fueron muestra de eso.

Y dio lugar para la sorpresa, con la mezcla de fragmentos de “Wicked Game” de Chris Isaak —el trabajo de luces en ese instante, con una suerte de cortina blanca cayendo sobre la gente, fue sencillamente hermoso—, “So Much Trouble in the World” de Bob Marley y “Sing It Back” de Moloko (la amplitud musical de Socio es importante), que fueron buenos guiños para una audiencia cálida.

En cualquier caso, Lima demostró que está cantando mejor que nunca. Cuando se despegó de la guitarra y se paró en plan crooner, en particular cuando hizo “Fan de Faith No More”, concretó uno de los instantes cumbres de un festejo que dejó en claro que acá hay oficio, repertorio y talento como para que Socio cuente una historia larga. La ventaja de tener un gran cantante, como pasa con Sante, es una carta que permite ese optimismo.

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