Carnaval 2018

Saltimbanquis acaparó todas las miradas de la segunda etapa

La murga de la Unión apunta alto en el Concurso Oficial gracias a sus sobresalientes aristas técnicas. Hubo mejoría en las propuestas de Madame Gótica e Integración

Saltimbanquis
Saltimbanquis. Foto: Gentileza Po Colectivo Productor / Fernando Vidal

El cierre de la jornada lo realizó la murga Saltimbanquis, con un espectáculo de muy buena efectividad, que apunta alto en el concurso gracias a la excelencia de sus aristas técnicas, algunas de las cuales —como el coro y el vestuario— bien podrían marcar diferencias a su favor.

El coro pone de relieve a varias de las principales voces del género, que aparecen a través de solos, dúos, tercetos u arreglos vocales especiales. Vale un destaque sobresaliente a su arreglador, Diego Berardi, quien logró una estupenda performance musical, en la que aparecen ritmos y colores, matizando un toque moderno con el característico de tiempos pasados, que perduran y están vigentes en la memoria de generaciones mayores.

La propuesta transita con intensidad por distintos climas.

Lo emotivo está propuesto en la presentación y despedida. La primera apunta al reencuentro con su público tras 20 años, mientras que su despedida es un canto dedicado a Eddie Espert y Carlos Modernell, director y letrista de la murga durante varios años, ambos fallecidos recientemente.También hay momentos de crítica, con un sabroso popurrí de actualidad, que se altera con pinceladas humorísticas.

No obstante, el mayor despliegue de risa está ubicado en la apertura y cierre de sus medios. Sobre este punto, Saltimbanquis plantea una muy divertida página que se ríe de sus personajes de camisas floreadas y los líos de antaño, en una mirada autorreferencial que sirvió para instalar el clima de disfrute.

La carcajada llega sobre el cierre, de la mano de Claudio Rojo, que compone a un murguista de antes que llega a este tiempo con el estilo de humor picaresco de hace dos décadas para enfrentar a la murga y un terapeuta, que buscan reprimirlo y ajustarlo a estos tiempos.

Una mirada que apela a un tema y lectura más conceptual, sin desprenderse del humor, es el cuplé de redes y la tecnología, que es el punto menos elaborado y efectivo del repertorio, aunque esta vuelta mejoró su ritmo y se presentó más ajustado.

Revista

El segundo turno correspondió a la revista Madame Gótica, con su espectáculo Reinas, a través del cual se reconstruyen múltiples visiones sobre lo femenino y sus roles. Se trata de un espectáculo bien libretado, pero no siempre contundente en la devolución humorística, a pesar de que sus actores pisan firme en escena.

Está cuidada la propuesta coreográfica, que aborda varios estilos. Y salvo algún error menor y puntual, se trata de una revista que dedica amplio tiempo a la danza, que es lo esencial de la categoría. También valen destacar su musicalidad y la figura excluyente de Graciela Villar, una de las candidatas a la Figura del género de revista, por sus méritos de actuación y canto.

Esta categoría otorgará el pasaje a la ronda final a tres de las cinco agrupaciones. Se prevé una definición pareja, donde los dirigidos por Katya Zakarian están en condiciones de aspirar a uno de esos cupos.

Comparsa

La apertura de la jornada fue protagonizada por la comparsa Integración, una agrupación en ascenso que presentó el espectáculo Vale la pena candombear, que evoca a múltiples personajes del mundo del candombe. El trabajo tiene como punto fuerte su música, a cargo de Alejandro Luzardo, al tiempo que para esta segunda presentación fueron mejorados los rendimientos de los solistas, que en una primera rueda mostraron disparidad.

Se trata de un espectáculo bien concebido y narrado, con un bello milongón como punto diferencial. En la globalidad, al grupo que dirigen Florencia Gularte y Héctor Suárez aun le queda pendiente una mayor fortaleza de los rubros escénicos, teniendo en cuenta que sus rivales de categoría proponen planteos coreográficos, de vestuario y de puesta mucho más ambiciosos.

Humorismo

A tercera hora actuaron los humoristas Los Bergoglios, cuya propuesta fue criticada en la primera rueda por usar un estilo humorístico y lenguaje de brocha gorda, que los llevó a los primeros planos mediáticos, en los que el grupo hizo sus descargos.

Más allá de esa opción, que es cuestionable en términos artísticos, el espectáculo tiene disparidad en su texto y realización. Sobresalieron sus actores Tití Medina y Lito Díaz.

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