Una Semana

No nos saca a bailar ni Mick Jagger

Ya está. Era lo que queríamos, ¿no? La actuación de los Rolling Stones en Uruguay fue la que se esperaba que fuera: una combinación de rock y circo con estrellas de aspecto y documento geriátricos, pero que —por lo menos del lado de Mick Jagger quien no paró un segundo— tienen vitalidad de atletas olímpicos.

Lo del Estadio Centenario, además, fue el momento histórico de esos tres días en que los Stones fueron los reyes de Montevideo. Ser monarcas en cada ciudad que paran es un puesto muy bien pago y temporal que les calza bárbaro: lo vienen haciendo con escasas intermitencias hace 50 años.

Todos somos cómplices de eso. Desde que llegaron a las cinco de la tarde del lunes 15, la banda se robó todas las conversaciones y las noticias sin que se notara que es parte del protocolo de un Rolling Stone: donde llegan se tienen que hacer notar. Al que más se vio fue a Jagger quien salió a cenar y terminó la noche tomando agua de la canilla en un patio candombero del barrio Sur. De los otros poco y nada; esta vez le tocó dar la cara al cantante. Se fueron de improviso el miércoles y lo primero que dijo Jagger cuando llegó a Brasil fue un feo "por fin en Rio de Janeiro". A Montevideo no se refirió en ningún foro público.

Dejó una fiesta, eso sí, que el tiempo ayudará a juzgar por sus reales valores artísticos. Por ahora, lo del martes fue lo más cerca que muchos de nosotros estaremos de celebridades como ellos. El recital estuvo bárbaro, aunque para la gran mayoría de los 55.000 espectadores que repletaron el Centenario fue un mirar televisión en vivo en unas enormes pantallas de alta definición, que es lo poco que ofrece un escenario modesto aun en su gigantismo.

Se vio que la banda funciona dentro de lo previsible en un show que, como cualquier espectáculo de Las Vegas o de esa calaña, no deja nada librado a la improvisación. Todo termina viéndose ensayado y frío; es admirable como algo tan estandarizado puede generar tal relajo.

Eso sí, relajo con orden porque quedo clarísimo que a los uruguayos no los saca a bailar ni Mick Jagger. El público saltó lo justo y donde correspondía. Y así nosotros tampoco nos salimos del libreto.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)