ENTREVISTA

Romina Peluffo habla de su nuevo disco, "Piel fina", banda sonora para tiempos de cambio

La cantante, compositora y actriz habla de su nuevo disco, de las diferencias con "Obsesa" y de la película "Alelí"

Romina Peluffo. Foto: Leonardo Mainé
Romina Peluffo. Foto: Leonardo Mainé

Obsesa, primer disco de Romina Peluffo, salió en setiembre de 2018 y antes de que llegar a plataformas ya había generado un impacto en el circuito musical con su primer corte y videoclip, “Obsesa”. Su presentación en vivo fue en octubre y para enero de 2019, Peluffo tenía 20 canciones y estaba lista para hacer otro disco.

O eso parecía. Sus compañeros de camino musical y productores del álbum debut, Santiago Peralta y Laura Gutman, le dijeron en ese momento que había que tocar los temas de Obsesa. Peralta, además, le dijo que había trabajo por hacer.

A eso se dedicó Peluffo en 2019: a trabajar en las canciones, a pulirlas, a darles una forma más acabada. A escuchar y corregir. Y para enero de 2020 volvió a Peralta con 23 temas.

De ahí en más vino un camino mano a mano de búsqueda y decantación que terminó en Piel fina, su segundo disco (producido por Peralta, exguitarrista de Eté & Los Problems) que lanzó el viernes pasado por Little Butterfly Records y que está muy bien.

“Tuvimos que encontrarlas más estas canciones”, explica Peluffo a El País. “Algunas canciones son del mismo proceso de Obsesa y otras son muy nuevas, pero sí hay una salida de lo encerrado que era el anterior. Sí es un disco muy personal, íntimo, pero hay otras tristezas y otros dolores. Y siento que es más expansivo, que es un proceso que yo hice como persona: salir, abrirme, confiar. Obsesa fue parte del proceso y salir de eso fue poder dejar atrás”. Piel fina es el después.

El cambio de un disco a otro se nota en lo musical —este acentúa lo rockero pero también las dinámicas, amplía el abanico— y en lo vocal, donde Peluffo explora nuevas posibilidades y se sale de su zona de confort. La interpretación está más desarrollada y la sonoridad va de temas de muy pocos acordes y mucha repetición a composiciones más complejas, cargadas y climáticas.

La diferencia también se nota en la paleta de colores, que antes era roja, como la carne y como la sangre, y ahora es verde como la naturaleza, como la esperanza, como la búsqueda de la luz. “Todo va a estar bien” es, de hecho, el último verso del álbum.

“Una pasa por todos esos estados también: a veces estás chiquitita, bicho bolita, resensible, y a veces querés romper todo. Y me gusta, creo que logramos ese rango en este disco”, comenta Peluffo con razón.

“Es medio un disco de la mitad de la vida, me parece”, dice la cantante y entiende que Piel fina está más relacionado a su presente y que Obsesa, aunque lo lanzó en sus 40 años porque, como dice, empezó “grande” en esto de la música, tiene una vibra más adolescente.

Si bien la música y la escritura siempre estuvieron en su entorno, Peluffo transitó la industria del cine sobre todo detrás de cámara —ahora se pasó al bando actoral y coprotagoniza la película Alelí de Leticia Jorge; está en Netflix— y, antes de Obsesa su incursión concreta en el mundo de las canciones habían sido ponerle la voz a “Punto muerto” del disco Vil de Eté & Los Problems, y varias coautorías con Laura Gutman para La misión, último disco de la banda Laura y los Branigan.

“Me acuerdo la sensación que tuve cuando grabé la voz de esa canción, que sentí: yo podría hacer esto toda la vida”, dice sobre aquel registro de “Punto muerto”. Lo mismo aplica, en otro rubro, a esos trabajos de escritura que hizo con Gutman para La misión. “Es como que me iba acercando, sin darme cuenta, porque siempre todo era de otros o para otros. Que fue la historia de mi vida por pila de tiempo: darlo todo para otros y no encontrar el lugar donde hacerlo para mí”.

“Yo todavía me sorprendo de cómo pasaron en los últimos años tantas cosas que antes no iban nunca a pasar, como si yo no pudiera dar el salto mental de que eso podía pasarme a mí, como si estuviera reservado para otros”, reflexiona Peluffo ahora, con dos discos propios, suyos.

“Animarte a imaginarte haciendo algo que te encanta hacer es el primer paso para que pueda pasar”.

—¿Con qué te encontraste en la escena en estos dos años? Fuiste bien recibida, ¿pero te sentís parte de o te sentís una outsider?

—Yo me sentí rebien recibida; fue resorpresivo para mí porque esperás que le guste a la gente, pero yo sentí que me abrazaro enseguida, que me dieron un lugar que me encantó. Yo me siento parte; a veces igual me siento un poco outsider, pero no sé bien por qué. Pero también me pasa esa sensación de pez en el agua que yo sentí cuando empecé a hacer esto, que era lo que venía buscando y no encontraba. Lo que pasa que nos pusieron tres nominaciones para los Graffiti, ¡de un día para otro!

—Es que ocupás un lugar extraño en tanto sos una artista nueva —tu primer disco tiene dos años—, pero no sos parte de la nueva generación.

—Sí, siempre sentí que di unos rodeos para llegar adonde tenía que ir. Entonces para el mundo musical recién llegué, pero tengo 43 años y eso me gusta de este disco, que hay otra madurez también como equipo de trabajo. También tengo la parte de actriz que empecé a darle vida ahora; este año se estrenó Alelí y estoy haciendo un montón de laburos, castings, cosas, y todo parecería que fue de un día para el otro, pero hay un camino previo —que no fue el ortodoxo, el más clásico— que se ve hoy. Pero eso, yo me siento parte con los veteranos, ¿no? (Se ríe) Estoy relejos del trap; a mí dame guitarras, mi sensibilidad va por ahí. Pero me encanta y me parece que está de más, y que haya otro lugar para las mujeres, porque en la escena uruguaya actual está lleno de mujeres haciendo cosas y distintas todas. Es una escena que está buena, rica, efervescente y me encanta estar ahí, en el medio. Y traje lo de actuar porque yo trabajé muchos años del otro lado, y ahora voy a rodajes y aparezco maquillada y pronta para actuar, y con mis compañeros de toda la vida nos cagamos de la risa. Yo tampoco me siento igual actriz, no hago teatro, hice una vez en mi vida, entonces siempre siento que pertenezco y a la vez un poquito outsider. Las dos cosas a la vez, si puede ser. No del todo en una sola tribu, en un solo lugar.

cine

La experiencia de "Alelí"

"Yo con la actuación venía flirteando de hace más tiempo, pero ya sabía esto de que podía hacerlo todo el tiempo. Y con Alelí pude sacarme las ganas porque es un personaje grande, que estaba toda la película; al principio me abrumó un poco, como si tuviera que cargar con toda esa responsabilidad, pero después me di cuenta que si cada escena estaba bien, el personaje iba a estar bien y el guion estaba buenísimo, la directora Leti (Jorge) es de toda mi confianza. Y la pasé rebien. Yo siempre digo que actuar es divertido, que lo encuentro relúdico, pero es un trabajo también".

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