ENTREVISTA

Rolo Sartorio, de La Beriso: "Siempre escribo sobre lo que vivo y no puedo mentir"

Esta domingo a las 21.00 se estrena el documental "Llenos de historias", que se encarga de repasar la historia de La Beriso. Antes de eso, Rolo Sartorio habló con El País.

La Beriso. Foto: Difusión.
La Beriso. Foto: Difusión.

Hoy, a las 21.00, La Beriso repasará sus más de 20 años de carrera con el documental Llenos de historia, al que se podrá acceder de manera gratuita en la web www.movistararena.com.ar Dirigido por Rodrigo H. Vila y Cristian D´Alessandro, este será el primer documental sobre la banda argentina y presentará un repaso a esos momentos de éxitos, fracasos, dolores, alegrías y luchas que ayudaron a que el grupo liderado por Rolo Sartorio se convirtiera en uno de los más convocantes del rock argentino actual.

Antes del estreno, el cantante habló con El País sobre el nacimiento del documental, el cambio letrístico en Giras y Madrugadas, su relación con Uruguay y cómo los escenarios lo potencian.

—En agosto celebraron los 20 años de La Beriso con un show de entradas agotadas en el Antel Arena. Sobre el final, te fuiste a las gradas a cantar con el público. ¿Cómo recordás ese recital?

—Uruguay es un país que me sorprende tremendamente. La primera vez que fuimos tocamos en BJ Sala, un lugar chiquito y medio difícil. Además eran todos argentinos los que habían ido (se ríe). Tocamos dos o tres veces ahí, después fuimos a La Trastienda y nos fue bien, y en la Sala del Museo nos fue mejor. Cuando nos dijeron de hacer el Antel Arena nos pareció exagerado, y fue mucho más exagerado cuando nos enteramos que un mes antes habíamos agotado las 10 mil entradas. Uruguay no deja de sorprendernos.

Cuando hablamos el año pasado, recordaste que cuando hicieron aquel primer show en BJ Sala se quedaron en un hostel donde les dijeron: “Cuando se vayan cierren las ventanas porque los roban”...

—Sí, se trepaban por las ventanas (se ríe). Ese lugar era increíble, pero siempre nos acordamos de los principios y de que íbamos a los lugares donde nos daba la plata. Ahora que vamos a lindos hoteles está bueno recordarlo.

—Es que una gran parte del documental Llenos de historias se centra en un repaso a esa etapa en la que no eran conocidos. Incluso cuentan que hubo un verano en que tocaron 15 días en un parador de San Bernardo y al final solo vendieron siete discos. ¿Qué importancia le das a tener esa etapa presente?

—Recordar los primeros pasos te da la satisfacción y la alegría de lo que estás logrando. No hay que olvidarse nunca de eso. Mirá, cuando hicimos nuestro primer Luna Park pusimos fotos del principio para acordarnos de todo lo que nos costó. Recordarlo es fundamental en cualquier banda.

—¿Cómo nació la idea de este documental?

—Yo había sacado un libro (Pararte y dar pelea) contando mi historia y habíamos pensado en hacer un documental con la banda. Aprovechando los 20 años lo hicimos para contar toda la interna, porque lo que pasa en el escenario ya se conoce y la gente que no lo sabe puede mirar un video en YouTube. Quisimos mostrar los momentos buenos y malos y los sacrificios que tuvimos que hacer por la banda. Está bueno mostrar los hoteles y los micros de gira. Queremos que conozcan a la banda por dentro.

—También se plantea cómo las canciones te ayudaron a superar la muerte de tus dos hermanas, y cómo el público se identifica con las historias. Hay gente que se tatuó tus letras. ¿Te sorprende?

—Es fuerte y La Beriso quedó muy pegado a ese tipo de letra. Hay gente que nos dice: “Bueno, loco, alfojen con tanto bajón”. Pero loco, yo escribo de lo que me pasó. Ojalá estuviera escribiendo sobre la vida de Piñón Fijo (se ríe). Para nosotros también es un bajón, pero es así.

—Bueno, pero tampoco es todo bajón. En canciones como “Madrugada” y “Cómo olvidarme” tratás de rescatar algo positivo entre tanto dolor.

—Sí. Siempre hay un mensaje positivo en el medio de la tormenta. La idea es esa.

—¿De qué manera sentís que las canciones te ayudaron a seguir adelante tras la muerte de tus dos hermanas?

—La vida te empuja a que nada para y que tenés que seguir. Vos tenés que elegir entre morirte con tus muertos o darle para adelante y vivir. Ahí está tu elección.

—El último disco de la banda, Giras y Madrugadas, no tiene canciones sobre el dolor. Esta vez el foco está en las gira, los vicios y la noche. También hay espacio para canciones con temática social. ¿Cómo se dio el cambio?

—Lo que pasa es que quería darle un impasse a los temas del dolor porque parece que es mucho. Giras y Madrugadas fue como volver al primer disco porque yo hice toda la producción. Sentimos que volvimos al comienzo y nos encantó. La idea es seguir con esa línea. En el disco hay palabras que uso mucho y no quiero dejar de usar: la gira, la noche y la madrugada. Siempre escribo sobre lo que vivo y no puedo mentir y hacer canciones como si fuese un rockero demasiado loco. No me va a salir porque no lo viví, entonces escribo sobre lo que veo y lo que siento.

—Ahora que mencionás lo de rockero loco, en el documental decís que la gente cree que los camarines de La Beriso “son pura joda”. ¿Cómo son en realidad?

—Mirá, si venís a un camarín de La Beriso no vas a querer repetir porque es un embole (se ríe). Nah, pero que no se crean ese mito de que es joda. Y eso no es solo de La Beriso, sino del rock en general. Igual nosotros nunca lo vivimos, capaz a una banda que sí tiene facha le puede pasar esas cosas. Nosotros estamos viejos para eso (se ríe). Siempre estamos con la familia en el camarín.

—En otra parte de Llenos de historias comentás que la gente tiene la idea de que sos una persona antipática. ¿Sentís que es una forma de resguardarte ante tanta exposición?

—La verdad que no lo hago a propósito. Soy muy tímido y no soy la persona que la gente en el escenario. Con mis amigos soy completamente diferente, pero bueno, no puedo cambiar. Hay mucha gente que me pide una foto y me dice: “Sonreí”... En realidad me estoy riendo pero no se nota (se ríe). Es el carácter de uno, no significa que seas una mala persona. Hay mucha gente simpática que es de terror.

—¿El escenario te ayuda a mostrarte más suelto? Lo relaciono con ese momento en el Antel Arena, donde cantaste en las gradas con el público. Ahí no había nada de timidez.

—Es que la gente te lleva a un lugar increíble. Cuando estás en una pequeña reunión soy más tímido porque estoy0000 cara a cara, pero en un lugar tan grande como el Antel Arena, con la gente que está de fiesta, ahí sos más el que está con tus amigos que la persona tímida que sos en la calle.

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