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Rolling Stones: la cuenta regresiva

El Estadio Centenario se prepara para el recital que la banda británica ofrecerá el martes.

Desde el sábado, el paisaje tradicional del Parque Batlle se ve alterado por cascos amarillos y chalecos naranjas. A pesar del intenso calor y de que el fin de semana de Carnaval Montevideo es una ciudad fantasma, en el Estadio Centenario se trabaja a buen ritmo.

Y no es por fútbol esta vez. El Torneo Clausura ya se puso en marcha, pero en las primeras fechas de la competencia la principal cancha de la ciudad está fuera de uso. El próximo martes, los Rolling Stones darán allí su primer y seguramente único recital en el país, y hay mucho que preparar previo a su llegada.

Afuera del Centenario hay vallas, autos, cintas, caños, baños químicos; por encima de los muros se puede ver parte de la estructura que soportará a la banda británica en días. Adentro, el montaje sorprende. Varios obreros trabajan duro; por estos días hay 60 personas dedicadas al armado del escenario, que es exclusivo para cada ciudad de la gira y que va avanzando de acuerdo con los tiempos previstos. Además, hay otras 15 personas haciendo tareas de producción.

Maurizio Trabal, production manager de este espectáculo, adelanta números. Entre el 14 y el 15, por ejemplo, va a haber unas 250 personas pasando por el Centenario. En total, unas 2.200 serán responsables de que el concierto del próximo martes salga bien. Esa cifra comprende el personal de seguridad público y privado, el equipo de catering, de camarines, el staff de la banda y más.

Ayer, cuando El País visitó el Centenario, los trabajadores estaban finalizando el techo, que soporta una carga máxima de 30 toneladas. Si todo salía bien, esperaban poder levantarlo por lo menos unos dos metros. "De todo este escenario, lo más importante es el techo, es lo que posibilita todo. No es sólo una tarima o unas paredes", explica Trabal.

Para el jueves, esperan la llegada de una avanzada desde Buenos Aires (la primera avanzada llegó el lunes), más de una decena de personas de suma importancia en esta gira. Vendrán a comprobar in situ que todo marche tal como fue previsto, y a corregir cualquier detalle.

En la tarde del domingo, llegarán los camiones que traen las luces y el sonido desde La Plata (los equipos son los mismos en todo el América Latina Olé Tour), y para el lunes 15 a primera hora ya todo lo necesario estará en Montevideo. "A excepción de la banda", aclara Trabal, "que se maneja con más independencia".

Todavía no está claro qué día llegan, pero ya hay dos hoteles preparados para su arribo.

Tanto en Chile como en Argentina, el escenario se ubicó sobre una cabecera del estadio: en el Centenario será diferente, y eso acarrea ventajas y desventajas.

El hecho de colocarlo sobre la América amplía el aforo (que es de 62.803 personas para el recital) y garantiza una mejor visibilidad desde todos los sectores. Pero para poder levantar la estructura desde la platea hubo que levantar butacas (que serán repuestas, claro), y ese es sólo uno de los inconvenientes que se presentaron.

Se precisa más de una semana para levantar toda la infraestructura, mientras que bastan cuatro días sin exagerado esfuerzo para desmantelarla. En el medio, los Rolling Stones darán el quinto show de la gira latinoamericana.

Adentro.

El Estadio Centenario también se ve sacudido por dentro. Los pasillos de la zona de la Tribuna América ya están cubiertos con tela negra, y se está trabajando en el armado de los espacios que se necesitan. En total serán 23, contando los cuatro camarines principales, oficinas, la sala para que Mick Jagger corra, un lugar para el coro y más.

Lucía Carvallido y Cecilia Berrutti, quienes ya trabajaron con Rod Stewart, One Direction o Ricardo Arjona, son las responsables de los camarines, junto con la empresa Latin Design & Events.

"La energía más grande está puesta en los cuatro camarines, donde el mobiliario es minimalista en tonos beige, natural, oscuros también. Muchas luces de pie piden, por lo general; seis o siete lámparas por camerino (el más grande es el de Jagger, y mide ocho por cinco metros)", cuentan. Otro de los requisitos para los camarines fueron arreglos florales, que van desde flores silvestres a rosas. Todos los pisos tienen que estar alfombrados; todo tiene que estar claramente señalizado.

Carvallido y Berrutti siempre tienen "libertades" en el diseño (colocar un cuadro, por ejemplo), aunque la decisión final después sea de la producción. Y son las que tienen más posibilidades de acercarse a los artistas, pues tienen acceso directo al camarín y están siempre atentas a cualquier problema. Pero eso, aclaran, depende de cada figura.

"Siempre hemos recibido agradecimiento, respeto, por favor y gracias. Esperemos que esta no sea la excepción", dicen.

Catering.

La empresa Oyenard, con María Noel Oyenard a la cabeza, será la encargada del catering en el Centenario. Calcula que el día del show deberá darle de comer a unas 600 personas.

No hubo pedidos extraños por parte de los Stones; solicitaron lo que están acostumbrados a consumir, desde cereales a golosinas, y casi todo se pudo encontrar (la famosa agua Fiji, claro, no). "Lo más raro que te puedo decir es un chocolate con sal marina, o unas cápsulas de té de jazmín", comenta entre risas Oyenard. Hay algunas cosas que traerá el staff, como los caramelos Ricola Swiss Herbal o el antiácido Pepto-Bismol.

Y claro, Oyenard tendrá que hacer el shepherds pie que es cábala de Keith Richards. En realidad, la receta es más sencilla que la original: lleva carne magra, arvejas y zanahorias, y la única particularidad es que lleva salsa HP.

La empresa de catering está pronta para cumplir con eso y cualquier pedido de las majestades, que están cada vez más cerca.

Entradas, horarios y operativo de seguridad.

El día del recital las puertas se abrirán a las 16 horas, y para despejar cualquier duda está el sitio web llamado "La Ruta a los Stones". Allí se puede consultar por qué calle hay que llegar al Estadio, según la entrada que cada uno haya comprado.

Por el perímetro del Centenario no se podrá circular, y la zona estará cerrada desde la medianoche. Se recomienda llegar en transporte público (se reforzará como en cada recital), porque no será sencillo estacionar en la zona.

Unos 600 guardias de seguridad privados y unos 600 policías trabajarán en garantizar la seguridad de este recital, al que no se podrá concurrir con elementos contundentes (desde termo y mate a botellas a selfie sticks). Habrá controles y revisiones con detectores metálicos en las puertas de acceso.

Todavía quedan entradas en venta en los locales de Redpagos de Montevideo y el interior (también en el Conrad) en distintos sectores, con precios que van de 4.200 a 21.500 pesos.

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