MÚSICA

Una rockera de Paysandú que hace su propio camino

La sanducera Nanda se proyecta con su primer disco

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La sanducera Nanda. Foto: Difusión

Creció viendo cantar a su padre, en una casa que siempre tuvo mucha música y que de a poco la fue estimulando. "Lo veía a él y yo también quería cantar, pero lo hacía muchas veces a escondidas: el espejo era mi primer escenario", reconoce Nanda, una veinteañera que desde el interior uruguayo llamó la atención de un productor español que trabajó con figuras de la talla de Alejandro Sanz, y que busca abrirse camino en el país.

Nanda, nacida Fernanda Cabrera, viene de presentarse en la Semana de la Cerveza de su Paysandú natal, donde por primera vez vio una bandera con su nombre y donde consiguió, a fuerza de canciones pop rock y de una buena banda, la aprobación del público general.

Lo hizo con las canciones de su primer disco (Nanda, del año pasado), que grabó en Valencia con una banda de músicos sesionistas y bajo la atenta mirada de Nacho Mañó, a quien le interesó un primer material que la veinteañera había hecho con Christian Cary y Paco Pintos de La Triple Nelson.

Mañó, integrante del grupo Presuntos Implicados y un productor que supo trabajar con Sanz, Armando Manzanero y Niña Pastori (entre otros), contribuyó a la definición del sonido de Nanda, que está entre el pop melódico de sus letras y el rock de sus melodías.

"Soy una persona emocional, estoy hiper atada a las emociones, y eso se refleja en lo que escribo", cuenta Nanda, que a veces busca construir versos románticos pero que encuentra más fácil sacar para afuera lo que le molesta, un mensaje que quiere compartir.

A eso prefiere vestirlo con melodías de rock y presentarlo acompañada de su banda (que integran los músicos Juan Satalia y Gonzalo De Lizarza en guitarras, Nicolás Román en bajo, Fabrizio Tripaldi en batería y Pablo Gómez en teclados). En vivo, Nanda también toca la guitarra, instrumento que encontró a los 13 años y que le abrió la puerta a este mundo.

"Ahí fue tomando forma lo que me gustaba y lo que quería hacer", dice, reconociendo que su estilo siempre ha sido muy eufórico. "Y la escritura siempre estuvo al lado mío, siempre necesité sacar para afuera", acota.

Después de que sus canciones empezaron a tomar forma con la guitarra, Nanda se embarcó en la búsqueda de su voz, un proceso que reconoce como "un poco duro" y que la tuvo alternando largo tiempo entre Paysandú y Montevideo, un viaje de ida y vuelta que sigue haciendo aunque ahora ya está asentada en la capital.

Desde aquí busca proyectarse al circuito local, con la intención de mostrar los temas de su primer disco, presentarlo formalmente y empezar, apenas se pueda, con un segundo trabajo. "Ha sido un largo proceso porque hay que buscar qué facetas abrir y cerrar, y modelar lo que uno es sin perder la esencia. Estar expuesta a eso a veces resultó un poco difícil, pero se fue dando de a poco", reconoce y agrega: "Me siento a gusto haciendo lo que hago".

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