Ganadores del Grammy en Uruguay

Un ritmo de jazz y con Grammy llega al Solís

Michael League, líder de Snarky Puppy, habló con El País.

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La banda de fusión entre jazz y funk, Snarky Puppy, está compuesta por doce músicos. Foto: Difusión.

Una banda de jazz instrumental, casi por definición, no suele ser popular. Pero, en el caso de Snarky Puppy, eso es lo de menos. La banda oriunda de Texas es exitosa en otras dimensiones: la crítica está enamorada de ellos, sus fans son muy fieles y sus colegas le tienen gran respeto. David Crosby, por ejemplo, tuiteó que es la mejor banda que vio en su vida. Además acaban de ganar su segundo Grammy, previo a esta entrevista. Con ese currículum se presentan este 10 de marzo en el Teatro Solís.

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Su música es algo difícil de definir, a veces instrumental, a veces con cantantes invitados; por momentos cercana al jazz y por otros al funk aunque siempre con el groove como centro. Como buenos instrumentistas no le tienen miedo a los solos, donde cada miembro de la banda formada por 12 músicos, se permite lucir.

Pero, antes de ser la nueva promesa de la fusión, fueron un grupo de estudiantes de la Universidad de Texas que se juntaban a tocar en la casa de su líder, el bajista Michael League, y tocaban gratis en bares locales. Después, como explica League, en charla con El País, "las cosas se fueron dando".

—¿Es importante tocar seguido para una banda?

—Sí, creo que si empezás una banda y estás haciendo algo nuevo, lo más importante es que adquieras, como le decimos nosotros, "kilometraje". Es muy vital que adquieras experiencia musical para crear y formar un sonido que sea cohesivo. Sí, es probable que al principio tengas que tocar gratis, pero hay que hacer lo que sea con tal de presentarse ante el público todo el tiempo.

—¿Creés que sus canciones crecen cuando las interpretan en vivo? ¿Son de improvisar?

—Sí, totalmente. Las canciones son como los hijos, las tenés y después crecen a medida que las vas tocando. En la banda creemos en tocar los temas de forma distinta todas las noches para permitir que vayan asumiendo distintas identidades.

—¿Te gusta irte de gira? ¿Es difícil para una banda tan grande?

—Amo ir de gira. En realidad es más sencillo para nosotros, porque somos tantos músicos que no tienen por qué ir los mismos a todos los destinos, once meses de corrido. Nadie se agota. Vamos rotando y eso nos permite estar mucho tiempo de tour.

—En Uruguay el jazz es popular más que nada entre cierta elite o entre músicos. ¿Pasa lo mismo en los Estados Unidos?

—El público del jazz, en los últimos 20 años, han sido audiófilos o músicos de jazz, lo que creo que es algo negativo. Pero cada vez más artistas están haciendo el esfuerzo de conectar con las "personas normales", gente a la que le gusta la música en general, no con los elitistas del jazz. Está habiendo un cambio y, como resultado, la audiencia se vuelve cada vez más grande.

—¿Creés que eso sucede también porque son otra generación de músicos?

—Creo que los músicos que tienen diez años más que yo se hicieron en una industria en la que aún quedaba dinero por hacerse. Las personas con carreras de músicos no eran extraordinarias, pero por la destrucción de la industria de la música, con la piratería y el atentado a las Torres Gemelas que paralizó la escena de la música en vivo. A los miembros de Snarky Puppy, mi generación, nos enseñaron que tener una carrera musical era algo casi imposible. Eso hizo que primero trabajemos muchísimo más duro, y, segundo, que pensemos: "Ya que probablemente no tengamos éxito, mejor vamos a divertirnos".

El reconocimiento en forma de Grammy.

Hace casi un mes, Snarky Puppy ganó su segundo premio Grammy, esta vez en la categoría de Mejor Disco de Música Contemporánea Instrumental por su disco Sylva, lo que confirma el nivel de la banda, formada hace doce años. El premio anterior se lo llevaron en 2014 a Mejor Performance de R&B junto a la vocalista Lalah Hathaway.

La combinación de impecable calidad técnica y originalidad sedujo no sólo a la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación de Estados Unidos sino al sello Impulse Records, una reconocida discográfica especializada en jazz que ha tenido entre sus artistas a músicos de la calidad de Miles Davis, con la que grabaron Sylva.

Después de esa experiencia, sin embargo, decidieron volver a ser totalmente independientes (Universal se ocupa de la distribución), posición que califican de ideal.

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