El dúo de rap AFC presenta “A.N.T.R.O.” esta noche en La Trastienda

De rimas, sexo y "flow" maragato

Comenzados los años 2000 Felipe Cracel (Dönfelipe) y Joaquín Martínez (Hurakán Martínez) eran prácticamente los únicos de San José de Mayo —o "la zanja", como ellos le dicen— que escuchaban rap. Se bajaban las canciones que acá no sonaban por Napster o Ares y así, de a poco se fueron metiendo en el género.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Los raperos de AFC.

Ahora, ya van por su segundo disco y hoy se presentan por primera vez en La Trastienda.

—¿Escuchaban rap español o eran más de las influencias anglosajonas?

Felipe Cracel: Las primeras fueron rap español, entonces de entrada supimos que era posible, que quedaba bien. Igual los envidiamos un poco porque los españoles usan más palabras.

Joaquín Martínez: Escuchábamos Violadores del Verso, SFDK, Hablando en plata.

—Eso acá no se escucha en las radios, ¿cómo llegaron a ellos?

J.M. —Napster

F.C. —Ares. Es obvio que abrimos la cabeza con Internet, porque cuando éramos adolescentes comprar discos era impensado, estaban solo los de Eminem y Limp Bizkit.

—Tal vez si hubieran nacido 10 años antes, su carrera hubiera sido otra.

F.C.—Sí, incluso por la escena que nos tocó, que está cambiando. Ahora el hip hop se está metiendo en todos lados, porque escuchás un tema de Miley Cyrus y tiene a un rapero. Ahora hay más chances de llegar. El rap se volvió super "mainstream".

J.M.—Cuando escuché el primer tema de rap, que me lo bajé por Napster, me abrió la cabeza y me descolocó un poco. Eso ahora no sé si pasa, ver un género que no conozcas. En YouTube está todo, ya no te sorprendés.

Así empezaron a hacer música, sin tener mucha idea de lo que hacían en un "ropero/estudio, con un microfóno cascado por años de esclavitud en un canal de televisión, una computadora repleta de música, programas básicos de edición de sonido, papeles, lapiceras y poco más", como describen en su página.

"Era inevitable que nos pusiéramos hacer la música que nos gustaba, sin pensar si era viable o no. Era un chiveo, un pasatiempo", cuenta Felipe. "Fue más por diversión y pasar el rato que para tratar de triunfar", agrega el otro MC (Master of Ceremony, como se le llama a los que rapean).


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—Muchos dicen que el español y el rap no se llevan bien...

J.M. —No saben rapear. O escucharon raperos que no saben rapear. Nosotros rapeamos bien. El hecho de caer sobre la base a tiempo y lograr llevar la melodía en cualquier idioma se puede hacer. Tal vez es más en español.

F.C. —Puede que haya un momento en el que el idioma español no te alcanza y arrancás a experimentar con el spanglish.

En 2010 se juntaron con otros músicos locales, Los Warriors, y conformaron una banda para participar del concurso Pepsi Bandplugged. La dupla ponía las voces y los otros hacían las bases. Con ese equipo ganaron el concurso.

"Lo del concurso fue como una confirmación. Entramos como por chivear, al principio, y después de que ganamos dijimos: Hay que seguir acá", explica Felipe y Joaquín agrega: "Yo me tenía toda la fe. Cuando Felipe me dijo que Los Warriors nos habían invitado a armar una banda y anotarnos dije: si nos anotamos es para ganar. Y ganamos".

A finales de 2013 sacaron su primer disco, Grandes Valores del Hardcore y tuvieron buena recepción, tanto en los medios como en el mundo de la música. En ese debut demostraron su capacidad para rapear, un punto de vista único y la falta de miedo para hablar de sexo o de realidades duras. Todo eso acompañado de unas buenas bases rítmicas.

Aunque para ellos —como también para cualquier artista que escucha su primer disco— habían muchas cosas para mejorar. Por eso, tomaron nota, y junto al productor Sebastián Peralta se pusieron a trabajar en un segundo álbum.

"Hubo un cambio de influencias. En el disco anterior se nota la influencia española y este es más yanqui, porque experimentamos más con la música, dejamos partes instrumentales, no está la metralla de rimas constante. Eso lo aprendimos con el primer disco, escuchándolo".

Hace una semana salió a la venta A.N.T.R.O. y al escuchar las 15 canciones que lo componen se nota el crecimiento del dúo. Musicalmente, se animaron a experimentar y a dejar a la banda sola, en pasajes instrumentales. "Está bueno que la banda tenga un lugar en el disco y en el vivo también, poder tomarte un respiro", sostiene Joaquín.

También las letras muestran otra madurez: dejaron de ser tan "barderas", como dicen ellos. En A.N.T.R.O. no hay tantos temas de denuncia, salvo por unos pocos como "Orugas y Mariposas" que habla de la prensa y la industria de la música.

Por otro lado, se mantiene el alto contenido sexual, algo que tal vez el público uruguayo no está acostumbrado. Con letras como: "En un telo/ tu piel te la unto en Nutella", los maragatos se animan a desafiar los límites, pero por otro lado. También buscan sonar en las radios. Para ellos, esa dualidad es uno de los atractivos del rap.

En una escena musical en la que parece que el hip hop siempre está por explotar pero nunca lo hace, son pocas las bandas que logran destacarse. Sin embargo, en pocos años AFC ha trabajado por llegar al público más masivo y parece en camino a conseguirlo.

—¿Qué es lo que tiene que tener un rapero para ser bueno o exitoso?

J.M. —Para pegarla no sé, porque sino ya lo habría hecho. Pero para ser bueno, según mi criterio, tiene que tener flow, tiene que rapear bien, saber llevar el ritmo y ser versátil. Pero además, decir cosas interesantes de manera interesante. Tiene que haber un equilibrio entre la forma y el contenido.

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