ENTREVISTA

"Residencia Ottonello": Mariano Gallardo Pahlen lleva al vivo un gran disco de 2020

El domingo empieza el ciclo "Residencia Ottonello" en La Trastienda, y el músico tocará por primera vez los temas de "Los sueños de los otros"

Mariano Gallardo Pahlen. Foto: Martina Alonso
Mariano Gallardo Pahlen. Foto: Martina Alonso

El domingo a las 21.00 comenzará en La Trastienda el ciclo Residencia Ottonello, que durante cuatro semanas reunirá en escena a una variedad de músicos locales de distintas corrientes estéticas. Comanda y nuclea el baterista Mateo Ottonello, que gestó esta experiencia por “la necesidad de generar un espacio que tenga cierta identidad y que se sepa que por ahí van a pasar todos los músicos y músicas clase A que tenemos, compartiendo y mezclando, con la idea de unificar”, dijo a El País.

Ottonello, mentor de la residencia, será el único que repetirá durante los cuatro domingos. Para esta primera fecha lo acompañarán Maxi Nathan, Luciano Supervielle y Mariano Gallardo Pahlen. Abrirá Helen Olhausen; hay entradas en Abitab.

Repartidos entre vibráfono, batería, teclados, guitarra, bajo y voz, habrá composiciones de los cuatro, pero el fuerte del repertorio estará en la propuesta de Supervielle y de Gallardo, quien con su disco debut Los sueños de los otros logró uno de los mejores trabajos nacionales de 2020.

Esta será la primera vez que los temas de Los sueños de los otros cobrarán vida en escena desde la salida del álbum, “y es otro plano de la música”, dice Gallardo Pahlen a El País. “Es superespecial, la verdad. Estar tocando estas canciones con esta gente es lo máximo”.

Este encuentro es, además, el puntapié definitivo para que ponga manos a la obra en lo que será su propio show en vivo. Pero esa será otra historia.

“En estos últimos años me concentré en hacer música para que saliera por parlantes, abandoné un poco el mundo de los escenarios”, explica el músico, “y el resultado de toda esa investigación es este disco”.

Para Gallardo Pahlen la prioridad no es el fin sino la manera en la que llevarlo a cabo, y en esa búsqueda de caminos a transitar puede demorarse demasiado. Por eso, dice, el tiempo real de este disco se resume en tres años, pero el tiempo total se extiende a 30.

“Acá hubo, realmente, una cuestión de descubrimiento. Yo me fui a encontrar a ver quién era yo haciendo un disco”, explica el músico que durante un período acomodó sus días en función de estas canciones, y les dio todo lo que tenía para darles. “Porque tampoco es que te gusta; transás con eso, es más realista. Es: ‘Ya di todo lo que pude dar. Sigo’. Eso es lo que me gusta. Sentir que ya di todo lo que podía dar. El resultado se empieza a desprender y es algo que pasa”.

Gallardo estuvo ligado desde siempre a los lenguajes artísticos, a la música como sujeto vital y a la actividad de escuchar. Nieto del compositor y director de orquesta Kurt Pahlen y hermano del pianista de jazz Rodrigo González Pahlen, Mariano estudió desde pequeño, formó sus primeras bandas en el liceo, luego abandonó la educación musical formal y se abocó a componer, y sobre todo tocó, tocó mucho. En los últimos años estudió armonía, orquestación, arreglos para big band, pero cuando grabó Los sueños de los otros hacía acordes que ni sabía nombrar.

Mientras hurga en Los sueños de los otros, lo que se devela como esencial es todo ese bagaje, esos 30 años, impulsados por el instinto, la intuición. “En ese momento necesitaba hacer ese disco, si no me moría. Todo mi cuerpo me lo pedía, era una especie de deuda que estaba demorando”, dice el músico. “Pero era ese el momento. Antes estuve viviendo cosas y esa, para mí, es la materia prima”.

“Acá hubo, realmente, una cuestión de descubrimiento. Yo me fui a encontrar a ver quién era yo haciendo un disco”

Mariano Gallardo Pahlen

Así, en la amplitud y ambición de su ópera prima caben imágenes, películas, preguntas, conclusiones, referencias, sonidos, paisajes, dispuestos de una manera tal que se sienten atemporales, como nunca vistos y conocidos desde siempre.

A Gallardo le divierte, así, hablar de las referencias que nadie encontró: Benjamin Clementine, Tom Jobim, Philip Glass, Ariel Ramírez, Air. Un montón de nombres, personajes e historias que habitan un disco enorme que construyó en solitario, para encontrar quién era el que estaba ahí, en el medio de todas esas capas. Para ver y verse renacer.

detalles

La programación de "Residencia Ottonello"

"Residencia Ottonello tiene como objetivo dar lugar a propuestas musicales, generando así un espacio de intercambio de géneros entre distinguidos músicos de la escena nacional", dice la gacetilla de esta nueva propuesta que comenzará este domingo.

El 14 estarán, junto a Mateo Ottonello, Luciano Supervielle, Maximiliano Nathan, Mariano Gallardo Pahlen y para abrir el show, Helen Olhausen.

El 21 la apertura será de Sofía Gabard, y luego tocarán Nicolás y Martín Ibarburu, Hernán Peyrou y Rolo Fernández. El 28 será el turno de Fernández y Hugo Fattoruso, y a primera hora Sabrina Díaz; y para el 4 de abril quedan Victoria Brion y luego Marcos Caula, Maxi Nathan, Nacho Correa y Juan Olivera. En todas las fechas participará el anfitrión, Mateo Ottonello.

Los shows son siempre en La Trastienda a las 21.00; hay entradas en Abitab.

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