CRÍTICA - CLÁSICA

Repertorio difícil, prueba superada

El director ruso Yuri Sobolev al frente de la Orquesta Filarmónica de Montevideo inició la velada con el Concierto nº 1 para piano y orquesta de Chopin con el joven pianista chino Zhi Chao Julian Jia como solista. Los dos conciertos que escribió el compositor polaco se diferencian de los de Beethoven porque la orquesta siempre está subordinada al instrumento solista.

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Zhi Julian Ja Chao. Foto: Teatro Solis

No en vano Berlioz consideró que el acompañamiento orquestal era frío y casi inútil: al ser el piano el dueño de la situación no hay color. Se trata de una obra magnífica donde Chopin despliega con total libertad su inagotable inventiva melódica. El pianista Zhi Chao se identificó por completo con el sentido poético del concierto, siendo secundado por una técnica instrumental a todas luces sólida y homogénea, que le permite moverse con total soltura a través de los pasajes más complicados. Es realmente notable la calidad de sus pianísimos los cuales son vertidos en forma casi ingrávida. Todo su arte radica en la justa graduación sonora, algo muy difícil de hallar entre los pianistas.

En su interpretación de Chopin hubo momentos que nos pareció estar escuchando a la inolvidable pianista napolitana María Tipo. Los aplausos fueron retribuidos con el Vals op.34 nº 3 de Chopin en el que el acompañamiento de la Filarmónica no tuvo el rendimiento deseado.

La inclusión del Requiem de Mozart hizo que se tuvieran menos ensayos para Chopin. Una obra muy larga no debería ser programada conjuntamente con un concierto para solista y orquesta, dado que requiere un mayor esfuerzo de los músicos y mayor atención del público para asimilar las obras. Un día del julio de 1791 se presenta en lo de Mozart el abogado Sortschan, enviado del conde Walsegg, compañero francmasón del compositor. Ante la muerte de la condesa, le encarga al maestro una misa de difuntos. Mozart, quien siempre tenía probleamas económicos, aceptó. De los doce fragmentos que la componen solo dos se deben completamente a Mozart, el "Introitus" y el "Kyrie", pero dejó suficientes indicaciones en la orquestación y el bajo cifrado como para que alguien la completara. Primero la esposa de Mozart se la entregó al compositor Joseph Eybler, quien según algunos autores habría progresado hasta el "Ofertorio". Finalmente será Franz Xavier Süssmayr, alumno de Mozart, quien concluirá la obra.

Sobolev obtuvo de todos los intépretes por igual una fluidez extraordinaria para exponer el contrastado planteo de esta bellísima y difícil composición, en cuya preparación coral participó activamente Esteban Louise. En el "Requiem" la Filarmónica se lució plenamente siguiendo estrictamente las indicaciones del director.

El Coro del Sodre volvió a demostrar su profesionalismo con su riqueza de matices y colores. La soprano Kaycobé Gómez cantó con singular y expresiva musicalidad yuna contundente sonoridad. La mezzosoprano Nidia Palacios y el tenor Víctor Hernández tuvieron un desempeño correcto y buen conocimiento del estilo. Pero el bajo Marcelo Otegui junto a la soprano fueron las figuras más destacadas del cuarteto.

Orquesta Filarmónica de Montevideo.

Director: Yuri Sobolev. Solistas: Zhi Chao Julian Jia (piano), Kaycobé Gómez (soprano), Nidia Palacios (mezzosoprano), Víctor Hernández (tenor) y Marcelo Otegui (bajo). Participación especial: Coro Nacional del Sodre preparado por su Director Estable, Esteban Louise. Programa: Concierto nº 1 para piano y orquesta op.11 de Frédéric Chopin y Requiem de Wolfgang Amadeus Mozart. Donde: Teatro Solís. Cuando: 24 de mayo.

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