MÚSICA

El renovado brío escondido en un disco conceptual

Los Fabulosos Cadillacs tienen album nuevo y bueno.

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Los Fabulosos Cadilacs vuelven con un disco de canciones nuevas. Foto: Difusión

En los Fabulosos Cadillacs han convivido siempre la facilidad para el pop (disfrazado de ska, salsa, lo que sea) y una inquietud musical que ha ido creciendo dentro de la banda. Esos dos mundos los aportan —separados por límites no siempre muy claros— Vicentico y Flavio Ciancarullo porque, aunque es un proyecto colectivo, está claro que, y más desde la salida de Sergio Rotman, ellos son los impulsos creativos de la banda.

Aunque técnicamente nunca se separaron (porque son comos esos amigos que no ejercen la amistad pero siempre se saben cerca), La Salvación de Solo y Juan es algo así como un retorno. Su último disco El arte de la elegancia es de 2009 y era una revisión de algunas canciones ya conocidas. Lo mismo pasaba con La luz del ritmo (2008) que apenas incluía un puñado de canciones nuevas entre un montón de reversiones.

Así, como quien no quiere la cosa, el último disco integramente de inéditos es La marcha del golazo solitario. Y eso pasó en 1999, hace 17 años.

La salvación de Solo y Juan es un disco, además, conceptual, un anacronismo. Es la historia de un par de hermanos huérfanos y argentinos criados en un faro, y que de ahí toman dos caminos diferente que son, por lo que alguien ha dicho, el ingeniero exitoso y el músico bohemio. Hay un orden cronológico en las canciones que abarca momentos de la historia argentina por lo que da para pensar que esos dos hermanos representan un universo más amplio que abarca a todos los argentinos.

El disco se maneja en una paleta de sonidos conocida para el grupo. El ritmo de "La tormenta" parece un outtake de algún disco de la década de 1980 de la banda y hay varias "concesiones" pop a lo largo de un disco que tiene como referencia tanto album conceptual (ópera rock se le llamaba en su época) de la historia de la música. Una canción como "El profesor Galindez" lo ha vinculado con The Wall, otro disco sobre la educación y las dificultades de crecer, pero el ritmo sesentero lo lleva para otro lado.

Es un disco raro que obliga a seguir la historia, sí, pero también con un ritmo que por momentos es inevitable seguir. Hay toda clase de fuentes, un poco de Cianciarullo y un poco de Vicentico y la banda apoyando el rumbo que estos eligen. En ese sentido, el camino puede ser impredecible y suele pasar de la psicodelia al batuque sin previo aviso

Es un album ambicioso pero eso no siempre ha sido un problema para los Cadillacs, unos muchachos que "solo querían bailar ska" y terminaron construyendo un mundo propio lleno de inquietudes musicales. En ese camino, este es su disco consagratorio.

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