carnaval 2018

La renovación de Curtidores de Hongos dio muy buenos dividendos

Una vez más, La Venganza de los Utileros tuvo su mayor virtud en los textos, al tiempo que Sociedad Anónima deberá fortalecer algunos bloques si pretene aspirar a posiciones de vanguardia

Curtidores de Hongos
Curtidores de Hongos. Foto: Marcelo Bonjour

Curtidores de Hongos cerró la tercera etapa el Concurso Oficial con un espectáculo muy bien logrado, de corte humanista, donde predominaron la crítica, reflexión y belleza poética en presentación y despedida.

El repertorio denominado Miserias tiene una nutrida agenda de temas que nacen a partir de una mirada que no esconde cierta oscuridad y pesimismo acerca de las acciones del ser humano, su interioridad y modos de relacionarse y convivir en una sociedad convulsionada, típica de los tiempos modernos.

Sus intermedios y cuplés van en ascenso.

La propuesta es clara en su dirección: mantiene un relato integrado y coherente, fundamenta con precisión la existencia de todos sus bloques, tiene buen nivel de argumentación —un recurso esencial para todo espectáculo que se juegue por un tema con espesor conceptual— pero en esta primera rueda no fue contundente en la obtención del humor.

Un ejemplo de ello es el cuplé de la envidia, que fue un poco extenso.
En cambio, hay otros pasajes muy sabrosos como el popurrí, una sobresaliente canción crítica sobre los abusos y todo el bloque final de la terapia, un punto especialmente alto del repertorio, que encendió a la platea y generó un marco muy apropiado para el cierre.

El remate del trabajo mostró una bellísima combinación de poesía en los textos e imagen, con un marco musical de enorme riqueza, que fue el resultado del trabajo de su nuevo director y arreglador, Mauro Coselino.
La renovación también alcanzó a los textos, que fueron llevados a cabo por Gonzalo Palau y Rodrigo Guillenea, con aportes de Emiliano Tuala y las puntas a cargo de Hebert “Tiburón” Martinez.

En el coro, sobresalieron Sebastián Martínez, Julio Pérez y Freddy Bessio, entre los principales.

La Venganza de los Ultileros abrió el tercer día del Concurso Oficial en el Teatro de Verano, con una propuesta lograda y consistente desde el punto de vista de los libretos, respaldada por la mejor versión coral en su corta vida carnavalera.

El trabajo denominado Si es carnaval que se note representa una reivindicación del ánimo y estado de alegría que cobran vida en el espacio y tiempo de carnaval.

Dicho sentir, es, a juico del grupo, un condimento imprescindible para la vida misma; un motor esencial para la obtención de la felicidad.
Los momentos centrales del espectáculo están divididos en tres grandes bloques. El primero se denomina “La Mutual” y es el de menor respuesta y elaboración de todos.

Sin embargo, cuando dicho pasaje finaliza, la murga, en un esperado giro de espiral, toma una senda ascendente, donde afloran los guiños humorísticos, creativos y originales, que lograron enganchar a los espectadores, predisponiéndolo para la batería de ideas con las que se rematará el show.

Es asi que el cuplé sobre unas disparatadas maestras de escuela dispuestas a invertir los roles y tomar las armas resultó particularmente interesante.
La Venganza de los Utileros dejó para el final el cuplé reflexivo, que busca interpelar las conductas de quienes, desde sus múltiples ámbitos, apelan a juzgar con valoraciones hirientes, intentando imponer sus normas morales.
En suma, la murga dejó una alta imagen en la primera rueda y, de repetirla, con pequeños ajustes, podrá aspirar a su mejor ubicación histórica.

Humorismo

A segunda hora actuó el grupo de humoristas Sociedad Anónima, con su propuesta denominada Las apariencias, que tuvo un buen resultado global, aunque con disparidad en el rendimiento humorístico. El grupo que dirige Carlos Barceló apostó por alternar escenas extensas con otras de menor duración, donde la música y el humor cantado fueron llamados a escena repetidamente.

Los comediantes maragatos basaron su propuesta en un trabajo actoral colectivo, aunque con el destaque principal de Cléber “Pato” Esteche, que hizo la diferencia en cada una de sus apariciones.

Los siempre rendidores Gauchos Patones de Cerro Ñato —típica humorada basada en el humor de situación— esta vez se entremezclaron en el universo del candombe, en una humorada ubicada, novedosamente, sobre el inicio de la propuesta.

Fue el punto de mayor rendimiento y devolución de los espectadores.
Otra basada en los antiguos conventillos tuvo menor rebote y, posiblemente, de sus ajustes y edición dependerá un mejor posicionamiento en la segunda rueda.

Fuera del análisis de los aspectos humorísticos, Sociedad Anónima continúa manteniendo un alto nivel de realización técnica en rubros como el coro, orquesta, la puesta en escena, vestuario y escenografía.
Se espera una mayor respuesta en su regreso.

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