TURF

"Nos reímos de lo pacato del rock"

En 2001 se editó en Argentina Turfshow, tercer disco de una banda que venía desde mediados de los noventa trabajando y ascendiendo en la escena argentina. En ese álbum estaban "Loco un poco" y "Yo no me quiero casar ¿y usted?", algunos de los éxitos que durante la pasada década cosecharía Turf, una banda liderada por un carismático pero excéntrico Joaquín Levinton, y completada por Fernando Caloia, Leandro Lopatín, Nicolás Ottavianelli y Carlos Tapia.

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Turf. Foto: Difusión

Ese mismo año, Turf logró con un estilo bastante singular dentro del rock porteño, compartir escenario con Oasis y R.E.M., empezar a sonar en todas las radios y colocar videoclips en canales como MTV o Much Music. La popularidad siguió creciendo y terminó de explotar en 2004 con el álbum Para mí, para vos, que además de un tema de igual nombre incluía "No se llama amor", "Magia blanca" y "Pasos al costado", que con el tiempo se convertiría en banda sonora de las hinchadas de fútbol.

En 2007 la exitosa carrera de Turf, que para ese entonces había tocado bastante en Uruguay y había logrado proyección internacional, se interrumpió por diferencias entre sus músicos. Hoy, casi 10 años después, están girando de vuelta y componiendo canciones para un nuevo disco, del que hay un par de adelantos.

En este plan adulto, reconciliado y con un legado sólido a cuestas, es que vuelve Turf a tocar en Montevideo, después de haber dado en marzo un show con entradas agotadas en el Teatro Ópera de Buenos Aires que selló definitivamente su vuelta.

"Estamos componiendo el disco nuevo, todo relindo, todo bien", dice el frontman Joaquín Levinton en charla telefónica con El País, antes de cruzar el charco y volver a un lugar que frecuenta desde la niñez, según relata.

—¿Te acordás de algo en particular de alguno de los shows de Turf en Uruguay?

—Hemos ido mucho. Me acuerdo de una anécdota muy graciosa que no tiene nada que ver con tocar rock. Yo tenía un saco de mi abuela, que tenía como 30 años de antigüedad y me lo había prestado, y lo utilicé en un show. Me lo olvidé ahí, entonces cuando volví a Buenos Aires noté que no lo tenía y mi abuela es muy detallista, minuciosa. Lo encontraron finalmente, y el saco volvió solo en Buquebus.

—¿Cómo estuvo el show de regreso que dieron en el Ópera? ¿Se encontraron con el público de siempre o mucho nuevo?

—Estuvo increíble. Mirá, nos sorprendió muchísimo que el teatro estuviera tan lleno, estuvo sold out. Lo que sentimos es que había gente que extrañaba el grupo, que el grupo había dejado un hueco que no había ocupado otro grupo hasta ahora. Turf tiene un estilo muy particular y personal, que se aleja un poco del rock y del pop a la vez. En ese sentido, estamos en un lugar bastante original.

—Es que ustedes tienen una mezcla de pop, de rock de estadio y de rock chabón, de barrio. Es una combinación muy rara.

—Es muy raro, porque termina siendo algo muy novedoso. Fijate que el tema nuevo, "Kurt Cobain", no deja de ser sorpresivo porque reúne un montón de elementos dentro de una misma canción: pop, rock, imágenes cinematográficas argentinas de los setenta... El tema pasa por la diversión, por la letra emotiva porque está dedicada a una novia que he tenido, con un poco de humor; hasta que termina con una coda instrumental. Siento que terminás de escucharla y quedás muy encariñado.

—Es algo que pasa en general con las canciones de Turf.

—Sí, es común, es parte del estilo. Es un grupo muy amigo, ¿no? Como que cada vez que lo necesites va a estar, siempre listo para tirarte una buena y darte un abrazo cálido.

—¿Sentís la presión de los éxitos cuando volvés a componer?

—No, siento siempre un deseo de superación, que supongo es común en cada ser humano. Porque a la larga la vida se trata de ir aprendiendo y mejorando todo el tiempo, ¿o miento?

—Con lo que decís de las películas, pienso que también Turf tiene lo retro y lo moderno.

—Claro, porque nosotros no tenemos un prejuicio por algún género o un estilo definido. Cada uno es muy distinto y tiene una relación distinta con la música. Es el resultante de la mezcla, por eso es tan lindo estar en grupo. Yo vengo de tener otro grupo pero era una cosa más personal, y es totalmente distinto.

—Quizás por todo esto es que ninguna banda ocupó su lugar.

—Sí, aparte desde que empezó el grupo nos reímos de lo pacato del rock, de querer ser el Che Guevara y en realidad estar tocando para una compañía de celulares.

—¿Te parece que es una pose?

—No sé, es algo bastante trucho. De alguna manera dejamos en claro eso desde el comienzo, de reírnos de esa parte del rock sin prometer nada que tenga que ver con una ideología, o relacionarnos con un tipo de gobierno. Los gobiernos pasan y a mí me chupa un huevo; yo no tengo ninguna relación con la política salvo que voto a Luisito Zamora, y Mujica me cae muy bien.

—Iban a telonear a No Te Va Gustar en uno de los shows del Teatro de Verano, que después se pospuso. ¿Cómo se generó la relación con ellos?

—Es hermoso lo que pasó. A través del sello Pop Art empezamos a relacionarnos; nos enteramos que antes de los shows ellos siempre tocaban algunos temas, porque tienen un repertorio para antes de salir a tocar, un libro con un montón de temas que les gustan a ellos, y hay canciones de Turf. A través de eso nos conectamos, nos invitaron a tocar al Cosquín Rock, nos invitaron a ensayar y se generó una amistad que cruzó el río.

—Para una banda que fue tan popular como Turf, ¿cómo es cruzar el río ahora para hacer de teloneros de otros?

—Todo lo que sea cruzar ese río para estar en Uruguay está buenísimo (se ríe), porque a mí Uruguay me encanta y voy desde chiquito. Es un país maravilloso, todo me gusta, hasta los autos que tienen me gustan.

—¿Qué te gusta más?

—Si te tengo que decir algo que me retrotrae a mi infancia, son las galletitas Bridge.

—En algunas entrevistas dijiste que tuviste que pedirles perdón a tus compañeros de Turf. ¿El tiempo sirvió para curar lo que había quedado dañado?

—El tiempo siempre pone las cosas en su lugar, y la vuelta de Turf es parte de la misma mística que unió a Turf. El tiempo ha limado las diferencias. Pedir disculpas tiene que ver también con… (piensa). Hubo un montón de cosas que pasaron, porque a lo último nos recontrapeleamos, y me parece una actitud muy noble la de pedir disculpas, porque a partir de eso empieza una nueva relación.

—También es honesto hacerlo y decirlo, porque hay bandas que regresan después de haberse peleado, y tratan de desmentir polémicas y diferencias.

—Claro, pero no fue así este regreso. Nosotros tenemos un gran cariño por Turf y su trayectoria, y es muy arriesgado volver si no lo hacés realmente con cariño, porque podés echar a perder todo. Ahora está bárbaro el grupo, parecemos evangelistas.

—Estás haciendo un disco con Cucho, el cantante de Los Auténticos Decadentes; otro con el músico Daniel Melingo, una serie de televisión, una película. ¿Cómo convive eso en vos?

—A mí me gusta muchísimo alternar cosas, mezclarme con otros artistas, modificar mi forma, y tanto lo notarás en las canciones que modifico mi manera de composición permanentemente. De la misma manera me gusta juntarme con Cucho y Melingo, que son dos naves espaciales. Estoy entusiasmado con todo eso.

Un recital especial ante un público ya conocido.

Después de años de ausencia, el grupo vuelve a tocar y en este circuito de shows de regreso llega hoy a Montevideo. Se presentará en La Trastienda a las 21:00, y quedan algunas entradas a la venta en los locales de Red UTS, Redpagos y Tienda Inglesa, a partir de 960 pesos. El repertorio que han venido haciendo en Argentina incluye los grandes clásicos de los 2000 como "Pasos al costado" o "Loco un poco", otros temas de la trayectoria, y también "Kurt Cobain", la nueva. Levinton prometió presentar otro tema: "La canción del supermercado".

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