Entrevista

El regreso de un latido fundamentalista del punk

Marky Ramone toca el domingo junto a Trotsky Vengarán en La Trastienda y le prometió a El País tocar 45 canciones de los Ramones sin parar

Marky Ramone
Marky, una vez Ramone, Ramone para siempre

No fue el puntapié, pero sí mantuvo el ritmo. Marky Ramone, nacido en Nueva York en 1954, fue el segundo baterista que integró la banda The Ramones, los embajadores estadounidenses del punk en el mundo. Marky formó parte de la banda durante quince años, en dos períodos diferentes entre las décadas de 1970 y 1980. Con 63 años, sigue interpretando las canciones que aprendió junto a Dee Dee, Johnny y Joey.

Más allá de ese pasaje histórico, el músico afirma no que piensa tanto en su vida como un Ramone como la gente cree. “Me quedo con el presente”, dice desde el otro lado del teléfono, en una conversación con El País una semana antes que se presente nuevamente en Uruguay. Marky tocará el domingo junto a Trotsky Vengarán en una fecha jocosamente titulada “Ey Bo! Let’s Go!”. Las entradas se consiguen a través de Red UTS, con un precio entre 500 y 800 pesos, y la banda uruguaya, tendrá una presentación sin Marky mañana, como para ir calentando los motores.

Al presentar su show, el neoyorquino prometió que tocará 45 canciones de los Ramones sin parar. Explicó que ni él ni su banda beben alcohol antes de los recitales y que se mantiene físicamente apto con una rutina semanal que incluye tocar un repertorio “ramonero” dos horas por día, cuatro veces a la semana. Entre medio, el músico planea sus giras, produce un show radial de alcance nacional en Sirius XM y lidia con la mercancía oficial de los Ramones. Y claro, toca reiteradamente en vivo. “Es lo que siempre quise hacer con mi vida”, explica. “Lo voy a hacer hasta que el cuerpo me lo permita”.

Como parte de los Ramones, Marky presenció uno de los momentos cúlmines de la banda cuando los neoyorquinos emprendieron una gira por América del Sur que los trajo a Argentina y por única vez a Uruguay, en 1994, donde fueron recibidos como verdaderas estrellas de rock con miles de fanáticos lookeados igual que ellos. Parte de esa visita es detallada en la autobiografía del músico, titulada Mi vida como Ramone y editada en Uruguay a través de la editorial Planeta. La energía, los contenidos de las letras y el hecho de ser una de las grandes bandas del punk en venir a América Latina son los motivos nombrados por el baterista para explicar el furor entre el público rioplatense durante esa época.

Para escribir Mi vida como Ramone, el músico accedió casi 400 videos que afirma tener de The Ramones tocando alrededor del mundo. Marky miraba los videos para refrescar su memoria y señala que si bien ha olvidado muchos nombres en su vida (para eso tuvo ayuda del coautor del libro, el periodista Richard Herschlag) nunca ha olvidado una cara. Ahora, Marky planea escribir un nuevo libro, aunque no sobre música. En cambio, quiere escribir sobre Nueva York, donde se crio, creció y vive.

Para el Ramone, Nueva York fue crucial para establecer su estilo detrás del bombo y los platillos. Sigue creyendo que el baterista puede ser fundamental para elevar una banda y lo hace bajo un simple razonamiento. “Todo en la vida es ritmo, dice. “Cuando comés, caminás, manejás. El baterista es el que marca el ritmo y todos lo siguen”, señala convencido.

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