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La redefinición de un encuentro que va por más

El Astillero adelanta hoy en la Zavala Muniz su nuevo disco

El Astillero
Diego Presa, Gonzalo Deniz y Garo Arakelian son El Astillero. Foto: Darwin Borrelli

A dos años exactos de dar su primer show de la historia en la Sala Zavala Muniz, El Astillero regresa a ese mismo escenario para ofrecerle a un público ya afianzado, una mirada a su nuevo material. Es, dice Gonzalo Deniz a El País, como un punto medio entre lo que le dio forma al disco Sesiones, y lo que vendrá, otro disco todavía sin nombre, que se editará después del Mundial y que es de composiciones propias.

En este momento El Astillero, que es el trío de guitarras y voces que Deniz (esencia del proyecto Franny Glass) completa con Diego Presa, cantor solista e integrante del colectivo Buceo Invisible, y con Garo Arakelian, solista y ex La Trampa, está en plena etapa de redefinición. Las canciones propias trajeron ideas y exigencias que hay que acomodar, para darle una nueva forma a esta sonoridad que crearon entre los tres, pero que hasta ahora se respaldaba en composiciones ya existentes, de la música popular uruguaya y de algún autor extranjero.

En "Sesiones", su hasta ahora único disco editado por Bizarro, y grabado en vivo con los tres tocando en simultáneo, hay temas de cada uno y otros que van de Eté y los Problems a Leonard Cohen. Y en el que vendrá, habrá 12 canciones compuestas entre los tres.

“La idea fue arreglar las canciones de la misma manera que van a ser ejecutadas en vivo: tres guitarras acústicas y tres voces. No es un disco que busca ser otra cosa, sino que el espíritu del proyecto es justamente nosotros tres y las guitarras. Eso lo tuvimos en cuenta tanto en el momento de la composición como en el de la grabación”, señala Deniz, reparando en la “dinámica diferente” que hubo entre las dos instancias de grabación que ha compartido con Arakelian y Presa.

Franny Glass
"El amor anda suelto", una de las versiones de El Astillero

Respecto a este nuevo álbum, Deniz dice que “fue un proceso difícil porque estábamos redefiniendo la identidad del proyecto, y eso se extendía a todas las etapas. Desde que todas las canciones están firmadas por los tres a que las guitarras tenían que cumplir una función específica en cada función, porque la idea era que no fueran solo un acompañamiento. En ese sentido, la composición se extendió al momento de grabar”, por lo que hubo “mucha creatividad en el estudio”.

Para cambiar la sonoridad del trío sin modificar su esencia, se amplió el rango de timbres y frecuencias siempre dentro de un abanico de guitarras de seis cuerdas. Se jugó con tamaños y materiales de las cuerdas para encontrar oportunidades.

Algo de eso se verá hoy a las 21.00 en la Sala Zavala Muniz del Solís, en un concierto que está casi agotado, pero que tiene las últimas entradas en venta en Tickantel a $ 450. Allí se repasará el disco Sesiones y se tocará por lo menos la mitad del nuevo, adelanta Deniz, que opina que el único paso que tenía El Astillero para dar, después de este tiempo de trabajo, era grabar un disco de temas propios. Hecho eso, lo que queda es salir a tocarlo y defenderlo a capa y espada o, mejor dicho, a guitarras y voces.

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