MÚSICA

Rebeldía que se expresa por nuevos caminos

Attaque 77 festeja sus 30 años este sábado en La Trastienda.

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Attaque 77. Foto: Celeste Urreaga

Las vueltas de Attaque 77 a Montevideo están, últimamente, vinculadas a festejos. El trío vino en octubre de 2015 a celebrar los 25 años de El cielo puede esperar, que significó el primer quiebre en su discografía, y este sábado a las 21:00 se presentará en La Trastienda para conmemorar los 30 años de su primera presentación en vivo, con la que todo comenzó.

"Estamos muy contentos de transcurrir estos 30 años en una escena que al principio era más asidua al punk rock, y que luego por el estilo del grupo se ha ampliado un poco", dice en charla con El País el bajista Luciano Scaglione, que de los tres pilares actuales (los otros son Mariano Martínez y Leonardo De Cecco), fue el último en sumarse. "Hoy nos sentimos un grupo de rock con la posibilidad de abordar diferentes subgéneros", añade.

Y esa amplitud se refleja en Triángulo de fuerza, vol. 1, un EP de cuatro canciones que la banda editó el año pasado y que, con un sonido rockero potente en el que se mezclan influencias del pop y del folclore, es la primera muestra de un disco de estudio que, confían, se editará en junio y será el primero de nuevas canciones en ocho años. El último fue Estallar y eso, asegura el bajista, se debe a que ahora pueden tomarse las cosas con cierta calma: "Estuvimos años y años de juventud corriendo de acá para allá, creyendo que había un solo modo de trabajar y hacer música. Y de grandes nos dimos cuenta que era todo mentira".

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"Tanto en Argentina como en Uruguay tenemos un recorrido folclórico muy fuerte desde la infancia", comenta Scaglione en referencia a la canción "Canto eterno", que grabaron con los folcloristas Vitillo Ábalos y Peteco Carabajal. "Nosotros encontramos en el punk rock esa necesidad de rebelarnos para hacer música, pero hoy después de los 40, ya nos podemos divertir con diferentes estilos musicales, habiendo luchado ya contra nuestros propios prejuicios", admite.

En ese sentido, el bajista reconoce que la lucha fue ardua no solo a nivel interno, sino teniendo en cuenta los prejuicios de la escena rockera. "Pero el público hizo que la cosa funcionara, y hoy lo más fuerte que nos pasa es ver la mezcla de generaciones en los recitales.

Ahora, en Triángulo de fuerza, vol. 1, quizás lo más punk aparece en las letras, que ofrecen miradas críticas y duras de la realidad. "A eso nos obliga el país y la situación. Seguimos viviendo situaciones muy tristes, de mucha injusticia y corrupción", lamenta Scaglione, "y nos volvimos pesimistas en un punto. La música es donde uno trata que esa energía se recicle".

Y en esa instancia de "reciclaje", para Attaque 77 es clave el diálogo con este público en permanente movimiento. Eso es, dice Scaglione en nombre de su banda, uno de los grandes logros que se pueden adjudicar, junto con la perseverancia y el respeto conseguido. "Eso es lo más importante, más allá de un premio en formato estatuita. El premio que uno se lleva en el corazón es haber transcurrido en el tiempo".

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