MÚSICA

Unos rebeldes a los que les queda algo por decir

Vuelve Peyote Asesino y toca el 29 de abril en Montevideo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Peyote Asesino. Foto: Archivo El País.

Hace 20 años Uruguay ya había visto la desaparición del rock posdictadura y se adaptaba, mientras El Cuarteto de Nos sacaba algunos de sus mejores discos (Otra Navidad en las trincheras y El tren bala en 1994 y 1996, respectivamente), para el nacimiento de una nueva impronta musical.El rock uruguayo empezaba a consolidarse con un estilo propio, y No Te Va Gustar y La Vela Puerca arrancaban a tocar en alguna esquina de Montevideo. En el medio de esa historia, apareció un bicho raro que se hizo llamar Peyote Asesino, hoy un clásico nacional.

Por eso, el anuncio de su vuelta es recibido con alegría por cualquiera que los haya escuchado. No importa si están de vuelta con planes a futuro o si es algo momentáneo; El Peyote tocará en 2016 y eso amerita volver a escucharlos.

"Adivinen quién vuelve para tocar el 29 de Abril en el Teatro de Verano", escribió ayer en sus redes sociales Juan Campodónico, uno de los integrantes de esta banda de rock, rap y hip hop. Antes lo había anunciado la productora Gaucho, que organiza el recital, a través de su director Danilo Astori Sueiro.

El viernes 29 de abril El Peyote tocará en el Ramón Collazo, lugar donde se presentó por última vez en 2009, después de haber pasado separado una década. Las entradas ya están a la venta anticipadas en los locales de Red UTS: cuestan 600 y 760 pesos hasta el 1º de marzo (luego aumenta el precio), y hay beneficios para socios del Club El País (cupos limitados).

Historia.

Era un bicho raro El Peyote cuando apareció en Montevideo porque en el escenario Fernando Santullo (que respondía al nombre de L. Mental), Juan Campodónico, Carlos Casacuberta y Roberto Rodino hacían algo que acá no se conocía: hip hop.

En 1995 lanzó su primer disco, El Peyote Asesino, cristalizando una propuesta distinta, rebelde, densa, pero también difícil de resistir. "Quiero pegar como Steven Seagal/ Esto de la musiquita es para despistar/ las canciones de hoy son peores que las de antes", denunciaban los músicos, que hacían desde el inicio del álbum un aviso claro: "El Peyote Asesino está acá".

Y en 1998 redoblaron la apuesta con Terraja, un discazo que vale la pena escuchar de vez en cuando para no olvidarse de lo bien que está. Fue grabado en Los Angeles, lo que mejoró radicalmente el sonido, y dejó para la historia temas como "Criminal" o "Mal de la cabeza", o joyas como "Cama biónica" y "Psicoterapeuta". Para esa época ya tocaban en el exterior, sonaban en MTV, y pensaban en separarse. Lo hicieron. Después de El Peyote, cada integrante tomó su rumbo. Fernando Santullo emprendió una carrera solista y en su banda está el bajista Daniel Benia. Juan Campodónico integra el colectivo artístico Campo y es un reconocido productor (responsable de varios álbumes de Jorge Drexler y El Cuarteto de Nos); además, integra Bajofondo con Luciano Supervielle. Carlos Casacuberta también ha probado suerte como solista, y Pepe Canedo es baterista de La Vela Puerca y en 2015 lanzó el disco Guanaco junto a su pareja, la bajista Patricia Ligia.

Evidentemente, las ganas de hacer música están siempre latentes. No sería posible, de lo contrario, que el 29 de abril volvieran a compartir escenario para reunir al público que los vio nacer, al que los acompañó y al que nunca los pudo ver tocar. El Peyote Asesino está acá, con ganas de rapear otra vez.

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