Bahiano

"Realmente necesitaba irme hacia otro lugar"

El excantante de Pericos está de vuelta con nuevo disco, el primero de composiciones propias que lanza en ocho años. Celebremos, producido por Facundo Monty, editado por Sony y ya en disquerías uruguayas, es una versión renovada de Bahiano, con menos reggae y onomatopeyas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Estaba en una zona de confort respecto a la interpretación", reconoce.

El cantante está en un buen momento profesional, y de eso y lo que le dejó este disco conversó vía telefónica con El País.

—¿Estás contento con este nuevo disco, Celebremos?

—Muy. Hacía mucho tiempo que no proponía un disco nuevo. Estaba dando conciertos y a veces con lo que uno tiene mucha gente se queda conforme, porque al fin y al cabo quiere escuchar canciones conocidas. Las canciones nuevas tardan más tiempo, más como me pasó a mí, que soy un artista generacional. Pero me parece que este es un gran disco.

—¿Qué estás celebrando?

—Que estoy activo, que me siento bien. Uno siempre está buscando su faro, su estado, y tengo la suerte de que lo voy encontrando de a poquito. Que tengo una hermosísima familia, hijos, que mis amigos —que son contados con los dedos— siguen siendo mis amigos. Y que se me sigue dando bola y que todavía me puedo seguir conectando con el resto.

—Desde Pericos hasta ahora, ¿en algún momento perdiste el faro, esa conexión?

—No, la perdimos entre nosotros, por eso preferí dar un paso al costado e irme y estar en otro lugar donde me podía sentir mucho mejor. Yo me hago cargo de mis decisiones, sé a dónde conllevan, y sé que mi familia también sabía que yo estaba arraigado a un lugar tranquilo, en cierta forma aburguesado, sin ningún tipo de necesidades artísticas. La salida de la banda fue un cimbronazo para mi círculo cercano y para mí, obviamente, pero realmente necesitaba irme hacia otro lugar. No sentía emoción por estar. Y entiendo a la gente que te deja eternamente en el mismo lugar, pero esas necesidades no son las mismas que las del artista.

—En Celebremos lo que más llama la atención, es el cambio de la voz y la manera de cantar.

—Sí, siempre fui de variar, igual la idea era cantar principalmente. Cada momento de cada disco es como un personaje, y uno va interpretando al personaje, y creo que también pasa por ahí. Soy más de moverme y mutar en ese sentido.

—¿El personaje de este disco cómo está construido?

—Va de un lugar más musical, tiene más que ver con cantar y no tanto con onomatopeyas o coros que sean el leitmotiv de la canción. Tiene que ver con la interpretación también, porque hay tres canciones que versiono. El de versionar es un lugar para mí muy cómodo, que me gusta y lo he disfrutado mucho en Rey mago, el disco anterior, y también en este. Las demás canciones son de autoría y estoy contentísimo, porque estaba en una zona de confort respecto a la interpretación y no sentía una necesidad de componer. Pero llegó un momento en que se me movieron las células y volvieron las ganas.

—¿Por dónde pasa la comodidad de interpretar?

—Porque puedo desarmar, y de otro lugar tengo que armar. Con la interpretación en seguida puedo desarmar y dar las directivas a mis cercanos para los arreglos. Y más si tengo un productor, que siempre me gusta tener a alguien que tenga una mirada más alejada. Para que yo tenga un equilibrio y no patee el tablero necesito un productor como un contenedor.

—Sentiste la necesidad de componer, ¿y te encontraste con algo distinto en estas canciones? Porque están bastante conectadas con el amor.

—Sí, cuando terminó el disco dije: en todas las palabras existe la palabra amor. En un momento dije: basta, porque mi mujer me decía: "Bahiano, sobredosis de testosterona" (se ríe). Pero fue natural, yo no escribí títulos, escribí sin títulos. También estoy conduciendo un programa en Televisión Pública y tengo un contacto muy cercano con chicos jóvenes, y se trata de debates. Y mucho de la materia prima del amor y el desamor las extraje de ese ámbito porque los escucho a diario hace tres años, y en el momento de escribir te abre un horizonte.

—Quizás escucharlos tanto fue lo que te llevó a componer.

—Exactamente. Por ahí también va, y porque las canciones sean más directas, simples, pero que desde la simpleza propongan cosas. No que te hagan pensar sino que tengan una comunicación diaria.

—¿La tele te lleva más tiempo que la música?

—Es más rutinario. Empecé en televisión con documentales y cuando finalizó el ciclo el canal me dijo si me animaba a conducir en vivo, y dije que sí. Y llegó una coproducción en ámbito juvenil con temáticas de debate, y me animé a encararlo. Realmente me siento cómodo, me lo planteé como que yo era el cantante, los paneles la banda y el resto el público. Pero me gusta hacerlo y no creo que sea algo que se apague prontamente; me atrae. No tanto como la música, que es mi matriz, un lugar donde chocan otro tipo de planetas y hay otras sensibilidades.

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