ENTREVISTA

Rada repasa su obra: "No éramos conscientes de que estábamos haciendo historia"

Ruben Rada lanzó "Parte de la historia", un disco grabado en vivo con canciones de El Kinto, Totem y Opa, y habló sobre la importancia del proyecto 

Ruben Rada repasó las canciones de El Kinto, Totem y Opa en el Teatro Solís. Foto: Marcelo Bonjour.
Ruben Rada durante el show "Parte de la historia". Foto: Marcelo Bonjour.

"Estoy tan emocionado como cualquier fan de El Kinto, Totem y Opa de tener este disco en mis manos”, asegura Ruben Rada desde el otro lado de la línea telefónica. “Para mí es un logro maravilloso”. Habla de Parte de la historia, el álbum en vivo que grabó en junio del año pasado en el Teatro Solís y que el viernes llegó a plataformas digitales.

Es que para un artista que siempre acostumbró a mirar hacia adelante —actualmente está trabajando en otros dos discos—, el haberse embarcado en un proyecto para repasar una parte de su historia, y de la historia de la música uruguaya, es todo un acontecimiento.

“En un momento dije: ‘¿Qué hago después de los discos Allegro y Confidence 2?’ Ya no había nada para hacer, así que junté las canciones de El Kinto, Totem y Opa que más me gustaban y que todavía podía cantar”, comenta.

Algunas canciones, como “Negro” y “Dedos”, ya forman parte de sus repertorios en vivo, pero la mayoría de las elegidas, en especial las de El Kinto, no habían sonado en vivo durante varias décadas. Para trasladar los arreglos de los discos al escenario fue esencial el trabajo de su hijo, Matías Rada, y de Gustavo Montemurro. “Matías había hecho un concierto en homenaje a Totem hace un tiempo, e hizo un trabajo de guitarras tremendo”, dice.

“Matías sacó todo lo de El Kinto y Totem y fue maravilloso. Fue el que orejeó y mandó los ensayos con Gustavo, que estuvo en la parte armónica. Fue un trabajo muy bueno”, opina.

Apenas se anunció el espectáculo Parte de la historia, el público comprendió la importancia del proyecto y de inmediato quiso ser parte. Aquel recital del Teatro Solís se agotó con dos semanas de antelación. “Yo nunca vendí entradas anticipadas”, le diría después al diario argentino Página 12. “Nunca agoté nada, salvo a mi mujer, rompiéndole las bolas. Pero dos semanas antes estaba todo vendido”, bromeó.

Pero el del Solís no fue el único show agotado. La demanda por entradas había sido tan grande que en octubre debió agregar una nueva función en el Auditorio Nacional del Sodre. Los tickets se volvieron a agotar semanas antes. A finales de setiembre, Parte de la historia también pasó por el Teatro Ópera de Buenos Aires, y en febrero de este año se despidió con un show en el festival Medio y Medio de Punta Ballena.

Así, el músico de 77 años saldó una especie de deuda con aquellos seguidores que crecieron junto a él y que tienen a clásicos como “Esa tristeza”, “Dedos” y “Montevideo” en las bandas sonoras de sus vidas. “Después del show del Solís, la gente me decía: ‘Se me vinieron mis novias a la cabeza, el Sorocabana, las caminatas por 18 de Julio’”, dice. Y algo similar le sucedió al artista. “Me recordó toda una época de mi vida, y cuando hice la parte de El Kinto fue emocionante”.

Pero Parte de la historia no solo fue un ejercicio de nostalgia. El repertorio fue una lección musical para unos cuantos jóvenes que jamás habían podido ver en vivo a clásicos del candombe-beat como “Suena blanca espuma” y “Don Pascual” (ambos de El Kinto), ni a las virtuosas fusiones jazzeras de “Montevideo” y “Mind Projects” (de Opa).

Fue toda una reivindicación de tres bandas fundamentales de la música local, y ahora está registrada en un disco.

el show

Recuerdos de "Parte de la historia"

“Apenas arrancamos el show con ‘Qué me importa’, vimos que se venía el teatro abajo. Yo me ahogaba de la emoción y pensé: ‘Uh, ya ganamos’”. Ese momento quedó registrado en uno de los seis videos que se fueron publicando antes del lanzamiento del álbum.

Ahí está Rada, sentado en el centro del escenario. Como si se tratara de un homenaje a los sesenta, viste una camisa floreada y está frente a tres tumbadoras. Mientras canta y pide aplausos, se acompaña de las voces de sus tres hijos: Lucila, Matías y Julieta. “Cantar con ellos es como ir en un Chevrolet descapotable”, explica. “Solo no lo podría haber hecho”.

Junto a una banda de varios músicos de primera línea(ver recuadro), durante dos horas y media Rada repasó todas esas canciones que marcaron el camino a seguir en la música uruguaya. Por ahí fue el candombe-beat con influencia beatle de El Kinto, la evolución con Totem —en un momento en que el sonido de Santana sonaba sin parar— y la complejidad que representaba el trío Opa.

Durante el show del Solís, que duró dos horas y media, Rada se tomó un tiempo para agradecer a todos los músicos que formaron parte de esa historia. Así, pidió aplausos para “Chichito Cabral”, Walter Cambón, Urbano Moraes, los hermanos Fattoruso, Eduardo Useta, Daniel Lagarde, Eduardo Mateo y unos cuantos más.

“La historia la hicimos entre todos”, asegura. “Estoy agradecido con todos y no quiero quedarme con el crédito. Esta es mi manera de abrazarlos y tratar de recordar ese tiempo tan maravilloso”.

Una las secciones más ovacionadas del repertorio fue la que estuvo dedicada a Totem, el proyecto con el que Rada grabó algunas de las letras con mayor carga social de su carrera. Por ese lugar van “Dedos”, “Negro”, “Heloísa” y “Biafra”. “La gente se pensaba que el negrito solo cantaba ‘Las manzanas’ o ‘Guantanamera’, pero también podía hablar de cosas importantes”, explica.

En la etapa dedicada a Opa, los largos desarrollos instrumentales de “Mind Projects”, “Groove” y “Montevideo” permitieron que Rada le diera el protagonismo a Gustavo Montemurro (teclados y coros), Tato Bolognini (batería), Nacho Mateu (bajo) y a su hijo Matías Rada, para lograr los mejores momentos de esa noche.

Ahora que Parte de la historia está en plataformas, Rada pide que el público tenga al álbum como recuerdo de una parte fundacional de la música local. “Es como un disco de Led Zeppelin, que lo guardás para siempre”.

“Nosotros no éramos conscientes de que estábamos haciendo historia. Pero el tiempo es el que te dice quién fuiste y qué hiciste”, dice. Este disco lo demuestra.

parte de la historia

Ruben Rada saluda a los músicos

Al igual que en los shows del Teatro Solís, Ruben Rada agradece numerosas veces a todos los músicos que formaron parte de la historia. Primero habla de la banda que lo acompañó: Gustavo Montemurro, Nacho Mateu, Tato Bolognini, Fernando “Lobo” Núñez, Noé Núñez y “Bocha” Martínez y Matías, Lucila y Julieta Rada. “Estoy muy agradecido con todos los que tocaron. Ay, loco, fue increíble”, dice tras un suspiro.

Y, mirando hacia el pasado, el músico de 77 años nombra a varios de los que participaron de todos sus grupos. Entre ellos, Mario “Chichito” Cabral, percusionista de El Kinto y Totem. “El Chiche era como George Harrison en Los Beatles. No era el que más componía, pero las canciones que hizo fueron las mejores”, dice sobre “Días de esos”, “Orejas” y “Don Pascual”, tres clásicos de ambas bandas. También nombra al guitarrista Walter Cambón, compositor de "Suena blanca espuma". "Para mí es la canción más linda que representa a El Kinto", asegura.

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