Elefante se presenta esta noche en la Sala Zitarrosa

Una promesa de fin de siglo en busca del tiempo perdido

La última vez que Elefante subió a un escenario fue hace 12 años. En agosto de 2003 la promesa del rock uruguayo anunció su separación y cada miembro emprendió otros caminos. Doce años después y con nueva formación, Elefante se prepara para tocar en la Sala Zitarrosa.

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Elefante regresa con nueva formación y planes para un nuevo disco. Foto: Obslove Photography

Con Stella Maris en voz, Harry en bajo y Maneco en guitarra —los de antes—, Albana Barrocas en batería y Jhonny B. Gore en la otra guitarra —los nuevos—, y con la ausencia sentida de Bestia y Choniuk (y también de Alejandro Gerolmini), Elefante decidió volver pero con los objetivos claros: esto, más que un reencuentro, es retomar una etapa mal cerrada.

"En determinado momento nos tuvimos que plantear qué queríamos hacer con nuestras vidas como músicos", dice Maneco en diálogo con El País a propósito de este regreso, y la resolución fue retomar el camino que se había abandonado por la "lucha de egos, el divismo y estrellato interno", a pesar de tener la buena convocatoria en el circuito under y de llenar boliches como Pachamama y Perdidos.

Desde que el grupo se disolvió en 2003, el guitarrista no logró identificar músicos que siguieran el legado estilístico que ellos habían empezado a nivel nacional, mezcla curiosa y atractiva de metal con electrónica. Harry lo notaba cuando en sus clases de bajo sus alumnos le pedían que sacara alguna de las viejas canciones de Elefante —agrupadas en tres discos, Elefante 1 (1998), Bazar (2001) y Forma (2002)—, canciones a las que se acercó sólo en esas oportunidades.

Quizás por eso, el primer ensayo en esta nueva era, para el que sólo se juntaron ellos dos y Stella Maris, a Harry le quedó grabado a fuego. "Me acuerdo perfectamente cómo gocé con los sonidos de él, con la voz de Stella que ha crecido increíblemente; y yo toco mejor. La conjunción me dejó impactado", le dice a El País. Igualmente, hasta que no aparecieron la baterista y el guitarrista indicado el entusiasmo estuvo contenido. "La inquietud era saber cómo iba a sonar", admite, pero luego de tocar con ellos encontró que el sonido era "demoledor".

En estos 12 años el divismo que debilitó a Elefante en su etapa inicial quedó de lado y ahora la armonía reina. No paran de elogiarse: Harry resalta que Maneco es "un productor que se cuelga la guitarra", y éste devuelve, señalando al bajista como "la autoridad musical con mayúscula" de la banda. De la vocalista valoran su "rebeldía" y su poder para cantar "como nadie"; y con los nuevos son igual de generosos: "siempre digo que si alguna vez tuviera que estar en un apocalipsis zombi ojalá Albana estuviera al lado mío", dice Maneco, y de Jhonny resalta su habilidad como guitarrista, aunque sea "su álter ego menos importante".

El renovado Elefante tocará hoy, desde las 21:00, en la Zitarrosa sus viejas canciones, y luego hará trabajo "de laboratorio" en un nuevo disco. Según Harry, "el desafío era recuperar el sonido que habíamos dejado, y para mí lo mejoramos".

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