PAU O´BIANCHI

"Priorizo que mi música sea libre"

Una de las figuras del under local habla de su nuevo disco y de sus varios proyectos.

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PAU O´BIANCHI. Foto: Marcelo Bonjour

Quiso ser murguero, se aburrió del rock, experimentó con el pop en sus variantes y ahora tiene una banda de punk (aunque diga que es de pop antifascista). Pau O’Bianchi no quiere ser héroe de género, pero es una figura excluyente dentro de la música uruguaya independiente. Miembro fundador del colectivo Esquizodelia, demostró con la banda 3Pecados que se podía conseguir la atención del público con una propuesta diferente, y ahora sigue transitando ese camino de la mano de Alucinaciones en Familia, una banda under que puede agotar entradas y consagrarse en los Graffiti.

Mientras masteriza los discos de Los Zalvajes y Patricia Turnes (además es productor), compone para el próximo trabajo de Alucinaciones, de Jesús Negro y los Putos y para el suyo solista, aunque acaba de editar Registros akáshicos. De todo eso conversa con El País.

—¿Cuál fue el proceso de tu último disco, Registros akáshicos?

—Grabé guitarras y voces en cuatro días, y esas pistas se las pasé a diferentes productores que les agregaron más capas. Las canciones surgieron un verano, y el proceso en sí desde que grabé hasta que se terminó todo habrá llevado un año. Es de mis discos más rápidos.

—Como productor, ¿qué sentís al soltar un tema para que se termine en manos de otro?

—Un placer gigante de no tener que estar arriba mezclando y masterizando. Fue un placer concentrarme en hacer las canciones, aparte de que tenía confianza en los demás.

—¿Con qué proyectos activos estás en este momento?

—Más arraigado al vivo estoy con el proyecto solista, con Alucinaciones en Familia y con Jesús Negro y Los Putos. Y después estoy con unas ideas pero no quiero adelantar porque soy mucho de empezar a hacer un disco, quemarme y borrarlo.

—Cuando un disco se edita y no va a haber toques o posiblemente un nuevo trabajo, como en los casos de María Rosa Mística o lo hecho con Lucas Meyer y Fernando Henry, ¿ya queda en el pasado?

—Más o menos que sí. Lo que me pasa es que disfruto el proceso, no tanto la culminación, que es más un funeral, como que me viene una depresión posparto. Termino un disco y al no estar haciéndolo, ya cumplió su cometido. Disfruto las repercusiones, pero lo que más me conmueve es estar componiendo, probando arreglos. Es la cocina de todo.

—En Jesús Negro y los Putos hay una crítica social que no había aparecido de manera tan directa en tus letras.

—Nunca lo había hecho, hasta ese momento era mucho más mi relación con mí intimidad, con el afuera traído hacia adentro. Y acá es al revés, es cantar lo que veo afuera y lo que me produce. También sucedió por la época, me vi con la necesidad de hacer esas músicas y letras. La mayoría de las canciones las compuse en una suspensión en mi trabajo; estaba entre divertido y enojado, tenía un bajo en casa y las compuse.

—Y en el resto de tu repertorio hay una cosa mucho más emocional, más introspectiva.

—Sí. En mi intimidad con la música intento ser tan vulnerable como valiente. Decir: estoy mal, y explayarme sobre eso, o ir a la confrontación y dar palo.

—¿Eso tiene que ver con venir de un hogar con fuerte presencia femenina?

—Sí, aparte que son mujeres muy creativas, sensibles. Mi vieja para mí es una artista, si bien no hace nada específicamente. Y un poco que nací así también. Pero me marcó abundante haberme criado con dos mujeres, ni para peor ni mejor.

—¿La sensibilidad es una característica del costado más pop del colectivo Esquizodelia?

Habría que definir sensibilidad, porque la violencia es sensibilidad. Un metalero está haciendo eso porque se conmueve. A nosotros nos dicen que somos más sensibles porque hay una cosa más cotidiana, pero en realidad ¿qué música no es sensible? Me causa gracia cuando se burlan de nosotros y nos dicen "loz zenziblez". Lo que varía más que nada es la estética.

—¿Tenés claro que podrías vivir de la música?

—Sí, pero no quiero (se ríe). Hay herramientas que condicionarían mi música. Tendría que registrarme en derechos de autor y estoy en contra porque considero que nadie es dueño de nada. Tendría que empezar a especular con el precio-costo de las entradas, que intento que no pase de los 200 pesos con Alucinaciones; y hay un tema de exposición Que yo quiero que mi música se conozca, no estoy con la cabeza de cambiar el mundo desde un pozo. Y sé que quizás puedo hacer todo eso, pero de otra forma. Porque soy medio bicho raro, me está yendo relativamente bien bajo cánones totalmente diferentes. Estoy haciendo camino al andar, por tirar una frase estándar.

—Incluso podrías vivir de trabajar como productor.

—Pero no sé si me copa agarrar una banda que no me gusta, cobrarle y grabarla; o al revés: una banda que me reconmueve y poner la plata como una barrera. Yo siempre voy a priorizar que mi música sea libre, y un producto de un ocio y no de una mecanización.

—Cuando decís que cada vez entendés menos a la música, ¿qué abarca eso?

—A que puedo llegar a hacer teorizaciones sobre la música de cualquier aspecto, porque para mí tiene tantas ramas que la puedo analizar desde el aspecto social, lo sexual, la construcción de mi ser, la manipulación de la realidad. Pero todo eso se cae porque lo más importante y lo que más quiero hacer es música. Lo vengo haciendo desde que era niño y no ha parado, y tampoco es una necesidad con mayúsculas. Ahora no pienso que sin música no puedo vivir; me cuesta imaginármelo pero a veces fantaseo con no hacerlo. Pero no entiendo por qué siempre está y me afecta tanto en la vida.

—¿Cómo encontraste tu voz?

—A los gritos, ladrando. No tuve formación de canto, fui puliendo aristas y dejando ser porque creo en la desafinación, en la disonancia como una herramienta. Considero el ruido como música. Fui a prueba y error, dándole. Porque la voz también está muy afectada por el momento que estés viviendo. Yo escucho grabaciones anteriores y siento mi voz mucho más nerviosa y tensa, porque mi situación era esa. Y ahora me escucho más grave y calmo.

—¿Notás que influenciaste a otros, sea en la manera de cantar, componer o trabajar?

—Sí. Lo que intento evitar es ser un héroe de género, aunque si uno me quiere ver como referente lo va a hacer. Pero desde mi posición no quiero hacerme bandera de nada, ni siquiera de este camino que vengo desarrollando de hacer los discos por mi cuenta, que podría servirme de caballito. Pero yo sé que no es por ahí, que hay miles de formas y que mañana tal vez no necesitamos ni computadoras. Es la evolución. Para nosotros fue una cuestión de necesidad y de contexto social: nadie nos va a editar, hagámoslo nosotros. Éramos muy guachos cuando arrancó Esquizodelia, quizás la pienso en esos términos mucho más ahora que cuando arrancó, cuando éramos unos vagos que grabábamos y nada más. Pero no quiero ser héroe: apoyo cualquier forma con tal de compartir y hacer música.

Alucinaciones en Familia, entre el pasado ajeno y un buen presente

—¿Qué les dieron los Graffiti a Alucinaciones?

—Difusión. Me interesa que se haga conocer la música que hago con mis amigos. Quizás filosóficamente estoy en un contrapunto porque los premios están más vinculados a un tema de éxito y mercado, pero sigue siendo un medio por el que la gente conoce música.

¿Qué es Alucinaciones en Familia para vos?

—La historia acarrea un poco de 3Pecados porque es la siguiente banda que tuve en actividad social. Es mi banda social, la que se maneja en cierto estándar de presentaciones en vivo, difusión. Y están mis mejores amigos.

—¿3Pecados contribuyó en su impacto?

—Puede ser porque terminó con Diciembra, el disco que nos abrió a más gente y se generó cierta atención. Alucinaciones acaparó esa atención, aunque es otra banda, más prolija.

—¿Es algo que se dio o se buscó?

—Estamos más viejos, o por hacer tanto disco desprolijo adquirimos técnica. Pero ahora no me imagino tocando con 3Pecados o Millones. Yo era esa persona en ese momento y sonaba así, y ahora soy otra. Tengo muy arraigada la temporalidad respecto a las bandas, me cuesta imaginar que Alucinaciones dure 20 años.

ALUCINACIONES EN FAMILIA

Alucinaciones en familia / 2015

Es el primer disco de su nueva banda "social", un septeto que experimenta con la canción pop y la combina con psicodelia, consiguiendo un tremendo resultado. Ganó dos Graffiti, a Mejor álbum indie y de pop alternativo.

MONTEVIDEO HOLOGRAMA

Jesús negro y los putos / 2016

Es otra banda con actividad social, un quinteto que se debate entre el punk y el pop y que canta sobre todos los temas que parecen ser tabú: la violencia, el suicidio, las drogas y la delincuencia, en un tono bastante irónico que es muy disfrutable.

REGISTROS AKÁSHICOS

Pau O´Bianchi / 2016

Es su flamante disco solista, que compuso y grabó de manera elemental para luego dejar en manos de 10 productores diferentes. Este trabajo colectivo termina generando diferentes estados musicales, conectados por una delirante línea común a nivel letrístico.

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