BRITNEY SPEARS

Una princesa madura que todavía conserva su lugar

La estrella lanzó Glory, un disco bailable con el que busca una nueva oportunidad.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Britney Spears. Foto: Difusión

El viernes, Britney Spears lanzó su noveno disco Glory. Un disco que suena más urbano que los anteriores de la princesa del pop, aunque conserva aquella particular voz nasal de Baby one more time que la catapultó a la fama mundial.

Mantenerse en la cima con una carrera musical y tantos logros a lo largo de casi 20 años no es sencillo. Es verdad, su vida privada pasó a ser pública en varias ocasiones, como cuando se enfrentó con su entonces esposo, Kevin Federline (estuvieron casados entre 2004 y 2007 y es el padre de sus dos hijos Sean Preston y Jayden James), a quien intentó golpear con un paraguas, o cuando se rapó en un acto por liberarse de la imagen que ella misma había cultivado, para deleite de los paparazzi que la rondaban full time.

Pero de eso ya hace tiempo. Los años pasaron y con ellos la intensidad de Britney en los medios se vio opacada por artistas nuevos, también porque sus discos no generaban las ventas de antes, aunque oportunidades para volver tuvo y no supo aprovechar. Por ejemplo, 2007 podría haber sido el regreso triunfal de Britney de la mano de la canción Umbrella. Ese tema tenía todo para ser un número uno, una melodía pegadiza y una colaboración con un rapero importante como Jay-Z. La canción fue un tremendo éxito pero no de Spears, que no la quiso cantar, sino por una desconocida llamada Rihanna.

Casi cuatro años pasaron desde el lanzamiento de Britney Jean, el octavo disco de Spears que pasó sin pena ni gloria, aunque tenía como productores a David Guetta, Will.I.Am y William Orbit. Ni siquiera llegó a presentarse en los premios de MTV de ese año, aunque la desastrosa actuación en la entrega de 2007, donde se presentó con una imagen desaliñada y sin acordarse de la letra ni de los pasos, fueron razones suficientes para que la cadena no la volviera a convocar. Es que el mundo cambió, y bastante, desde 2013, por lo que la cantante de Womanizer compite, no solo con artistas ahora consolidados como Miley Cyrus, Lady Gaga o Taylor Swift, también con las bandas que día a día aparecen en las plataformas de música. Aunque Britney es Britney, eso lo sabemos. Es la más joven en tener su estrella en el Paseo de la Fama, con 21 años, ganó un Grammy, es una de las mayores artistas de la industria musical, y la que más vendió en la década de 2000.

Ya reformada y con un espectáculo consolidado en Las Vegas que atrae a miles cada semana, Britney volvió a grabar. Aunque ya no es la misma de sus primeros discos; está claro: el primero es de 1997. Más allá de la polémica por sus comportamientos erráticos que la alejaron de las luces (y la hicieron perder la custodia de sus hijos en su momento), ahora volvió para mantener su dominio y demostrar que sigue vigente.

La imagen de Britney se ha modificado a lo largo de estos años. Comenzó trabajando para Disney (como muchos más) en un programa donde también estaban Justin Timberlake y Christina Aguilera. Aunque el mundo la conoció con la imagen virginal del video Baby one more time, donde le pedía otra oportunidad a un chico. Esa imagen dio paso a los sensuales videos de Im a slave 4 u y Toxic, donde se mostraba cada vez con menos ropa y con sugerentes coreografías. Ahora tampoco quiere que se la asocie con la imagen de femme fatale. Tal es así que el clip de su reciente canción Make me tiene dos versiones. La original, dirigida por el artista David Lachapelle, era muy Lachapelle, tenía mucha piel y movimientos sensuales, lo que no gustó a la cantante de 34 años. Así el video se vuelve a hacer, con otro director y otro enfoque.

Para confirmar su vigencia, la cadena Lifetime va a realizar una película sobre ella. La película contará "la tumultuosa y verdadera historia de su vida", informó The Hollywood Reporter hace unos días.

Su nuevo disco, Glory comienza con Invitation, un tema que suena más a Janet Jackson que a Britney. También hay varias canciones que suenan igual, hay que ser honesto, Britney no es famosa por sus baladas, sino por los temas bailables. Y hay de esas canciones también en este disco, como Clumsy, Hard to forget ya y Liar (la mejor canción del disco), aunque quedan perdidos entre las 12 canciones que componen Glory (tal vez son demasiadas). Así, Britney volvió aunque el exceso de modificadores de voz (de los que ya ha abusado en el pasado) hacen que cueste por momentos entender quién y qué está cantando.

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