MÚSICA

La primera década de una murga siempre joven

Cayó la Cabra festeja 10 años, esta noche en el Auditorio.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Inquietos: es el adjetivo que mejor define a los integrantes de la murga. Foto: S. Ave

Eran de barrios bien diferentes pero un día, hacia 2007, se encontraron en un foro de internet y decidieron armar una murga que cinco años después, probaba suerte por primera vez en el concurso oficial de carnaval. Desde entonces, Cayó la Cabra viene metiéndose en las instancias definitorias de la competencia y se ha convertido en la dueña de las propuestas más refrescantes de cada febrero. Este año presentó Barato (que ya tiene disco grabado en vivo), se quedó con el séptimo puesto y, una vez más, la pasó bien.

Pero si algo ha caracterizado a esta agrupación que hace algún tiempo funciona como cooperativa, es su inquietud y su intención de trascender los límites del carnaval. Así, las Cabras han recorrido el país y tocado en distintos teatros, han viajado a Cuba rodeados de familiares y fanáticos; se han embanderado en la causa del No a la Baja, han participado del ciclo de conciertos Sofar (la única murga que lo ha hecho hasta ahora), y hasta grabaron un tema con La Vela Puerca.

Esa inquietud constante los llevó ahora a terminar el concurso y ponerse a pensar en un nuevo proyecto: el festejo de los 10 años, que concretará hoy a las 21.00 en la sala principal del Auditorio del Sodre (hay entradas en Tickantel y boleterías, entre 300 y 550 pesos).

"Pensamos que iba a ser muy fácil, pero resultó ser mucho más complejo porque no pueden ser cosas sueltas, y que el espectador no entienda lo que está viendo", cuenta a El País el director escénico de la murga, Lucas Pintos. "Estamos mostrando un poco de historia pero nos quedó redondito; de a ratos tiene un hilo conductor, de a ratos una línea cronológica y por momentos rompemos todo. Le metimos cabeza como si fuera otro espectáculo más de la murga", agrega.

Para esta presentación, que no es un homenaje a las Cabras sino algo pensado para el espectador, habrá nuevo vestuario y una cantidad de invitados. "¿Te digo uno? El Fata Delgado", adelanta Pintos, "que ya lo teníamos desde antes que pasara todo esto del Solís".

Si no puede ver el video, haga click aquí.

—Se han caracterizado por ser una murga inquieta, que por momentos se comporta casi como si fuera una banda. ¿De dónde viene esa necesidad de no parar todo el año?

—Me gustó eso que dijiste, inquietos. Porque ¿qué onda? ¿Son cinco meses de ensayo para un mes polenta, activo, y después ya está? Fue una de las primeras preguntas que nos hicimos; de hecho nos metimos a Carnaval porque en Murga Joven ensayabas para un toque, y con suerte hacías seis o siete tablados. Son esas inquietudes que nos vinieron y nos dieron ganas de hacer. La murga tiene una fuerte comunicación, e intenta hacer cosas.

—¿Les queda algo de Murga Joven, o la competencia oficial los cambió en la interna?

—De Murga Joven nos queda un montón. El encuentro nos queda, con los pares y los colegas, que es el ADN de la Murga Joven: abrir la puerta y hacer. Y lo adoptaron las murgas grandes, eso de hacer un baile o una fiesta previo al carnaval. Nos queda eso y las ganas de aquella vez; estamos un poco más viejos, y en el camino se cumplieron un montón de cosas. Pero tenemos que ponernos muchas más metas, entonces son las mismas ganas de cuando éramos chicos.

—¿Y cuándo empiezan a pensar en el próximo carnaval?

—Creo que este domingo.

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