MANDRAKE Y LOS DRUIDAS

"Precisaba música más fuerte"

El músico tiene una nueva banda y la presenta en sociedad este jueves en la Zavala Muniz.

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Alberto "Mandrake" Wolf. Foto: Marecelo Bonjour

Magos, hechiceros, hombres que son amigos de la naturaleza... Esa es la definición, ahora: ¿por qué le puse Druidas? Porque una noche soñé con esa palabra, me gustó y después la googleé. Pero no tiene nada que ver con estos tipos", dice Alberto "Mandrake" Wolf mientras de fondo, en los estudios Overhead donde está tomando forma su nuevo proyecto musical, suena una y otra vez el verso "estos son los días que quiero olvidar", estribillo de la primera canción de su nueva banda, que se grabó ese día y ya se puede encontrar en YouTube, con todo y videoclip.

La balada blusera y melancólica "Estos son los días" es lo primero que Wolf muestra con Los Druidas, la banda que completan el guitarrista Nacho Iturria de Croupier Funk, el bajista Nacho Echeverría de Buenos Muchachos y el baterista Federico Anastasiadis, de Oro. Integrando ese cuarteto, Mandrake busca un sonido rock más directo y menos vueltero, y pone en pausa a Los Terapeutas, el grupo que lo viene acompañando hace tres décadas.

Este jueves, Los Druidas debutan oficialmente en la Sala zavala Muniz del Teatro Solís: es a las 21.00 y las entradas están en Tickantel a 350 pesos.

—Primero: ¿Los Terapeutas siguen, están en pausa?

—Siguen. Es un impasse que estoy tomando, me estoy tomando un par de años sabáticos para hacer este proyecto que tengo unas ganas bárbaras, aprovechando también que Daniel Jacques saca un disco solista. Y además son 30 años que estuvimos tocando juntos. Es el momento ideal, quería ir por otro lado.

—¿Y cómo arrancaron Los Druidas?

—Y de a poco fueron dándose las cosas. En un festival en la Sala del Museo vi al grupo Oro, que no lo conocía, y quedé fascinado por cómo tocaba el baterista. Un día charlamos, él es fanático del candombe, y nos conocimos en el Solitario Juan. A partir de ahí empezamos a hablar porque a él le gustaban mucho Muddy Waters, John Lee Hooker, ese rock inglés que tiene blues, y ahí fueron los inicios con Federico Anastasiadis. Después me invitó a tocar Juan Pablo Chapital y vi a un bajista con un Rickenbacker que se tocaba todo, y después supe que tocaba con los Buenos Muchachos. Chau, este es un capo. Y cuando empezamos a pensar en guitarristas no sé cómo salió Nacho Iturria, quedó empastado y ahí arrancó todo.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

—Los Druidas se presentan con un concepto de rock crudo. ¿Por dónde viene eso?

—Es por escuchar esas cosas sin mucho arreglo, que suenan valvular, fuerte. El concepto del disco va a ser ese, nos juntamos los cuatro y tocamos, en vivo mentiroso porque las voces se graban aparte. Es la tónica del grupo este: bajo, batería, dos guitarras y más nada.

—¿Armaste un repertorio íntegramente nuevo?

—Es todo nuevo, son todas canciones para este grupo y sigo componiendo porque siguen apareciendo cosas. El que vaya el 16 no se va encontrar con canciones mías, de antes.

—¿Pero compusiste específicamente para la banda o ya venías trabajando en eso?

—Bueno, este iba a ser un disco de Los Terapeutas pero se antepuso Los candombes. Ahí tuve tiempo de pensar y me di cuenta que no era un disco para Terapeutas, no porque no puedan sino porque se precisaba otra química de músicos.

—Tocás mucho en vivo y en diferentes formatos. ¿Alguna vez te cansaron tus canciones?

—No, porque yo soy tan anormal que siempre las doy vuelta (se ríe). La primera vez que tocamos con Los Druidas fue en el Solitario Juan y el primer tema yo ya lo quería cambiar (se ríe). A mí no me aburre tocar mis canciones y más si me las piden, por algo será, porque yo vivo de esto y me debo al público. Acá estaba buscando un sonido nuevo que yo precisaba. Igual no es un sonido nuevo; yo me crié escuchando Meridiano Juvenil, Deep Purple, Led Zeppelin, Thin Lizzy, ese rock británico medio pesadito, y tenía muchas ganas de hacer eso.

—¿Es una forma de saldar una cuenta personal, como con el disco de candombe?

—Lo que pasa que me siguen pidiendo que cante "Amor profundo" y "Miriam" y es acotado el público, entonces la única manera de moverse en este medio es ser como un tiburón, no parar nunca. Si el tiburón para se va al fondo, ¿viste?

—¿De qué van a hablar las canciones de Los Druidas?

—Es el mismo perro con distinto collar. Lo que pasa que uno va envejeciendo y tiene otras ideas, otra forma de ver la vida. Mi vida es así, yo precisaba una música más fuerte.

—¿Qué te da el entrenamiento de tocar solo?

—Es importantísimo. Uno está acostumbrado a resolver las formas de manera bastante espontánea, que capaz para otros es una cosa bastante compleja. Pero claro, el músico más allá de componer y tocar tiene el trabajo de estar todo el tiempo en esa tarea, con el instrumento y con la gente.

—¿Qué saldo te dejó hacer el disco Los candombes?

—Me di el gusto de hacer un disco de candombe y mostrar lo que yo entiendo por candombe. Ese disco es una especie de acuarela de las formas que tiene un compositor para agarrar el candombe y hacerlo de una forma que para mí es actual, y me quedé contento de haber plasmado eso. Para mí nunca la música fue una cosa o la otra, es todo lo mismo. Me coloco tanto en el candombe y en una comparsa (ver recuadro sobre La Carpintera Roh) como grabando acá. Mi viaje es la música.

—El jueves es el primer show formal con Los Druidas y el público va a escuchar por primera vez esas canciones. ¿Hay un desafío distinto?

—Claro. A veces pongo en Facebook: "vení y probá la banda", por un disco viejo de Deep Purple que se llama Come Taste the Band. Todos estos músicos tienen unos antecedentes bárbaros, son tipos jóvenes pero con varios kilómetros. Es así, vení y probala.

Tres músicos, tres perspectivas

Ignacio “Nacho” Iturria

​Es guitarrista de la banda Croupier Funk, ha tocado en reiteradas oportunidades con el Pájaro Canzani y fue el último en sumarse a Los Druidas, después de un llamado del bajista Nacho Echeverría, con quien tocó durante varios años en la banda Malacate e incluso en Croupier Funk.“Para mí el Mandrake es un referente en cuanto a cantautor uruguayo, montevideano”, cuenta Iturria, y destaca la “libertad” a la hora de hacer su aporte desde la guitarra. “Está buenísimo porque tenés que buscar tu propia interpretación, y como tenemos gustos en común las cosas van cayendo y se van acentuando a medida que se va tocando y nos vamos mirando, y ya sabemos lo que está bueno”, resalta el guitarrista, que en Los Druidas usa un par de efectos en su instrumento para buscar otras texturas.

Ignacio "Nacho" Echeverría

Es bajista de Buenos Muchachos y además tiene un proyecto solista, El Hombre Avispa, con el que planea lanzar un disco este año tras grabar un EP inicial. “Esto me plantea el desafío de cómo sumarme a ese proyecto, y desde que conocí a Mandrake fue una persona sin miedo al vértigo de conocer cosas y reinventarse”, destaca sobre esta nueva banda. “Lo más desafiante fue buscarle una nueva lectura a su música, desde nuevas canciones”, asegura, y admite que eso fue lo más atractivo de este proyecto, que además siente como banda propia.“Cuando me sumo a un nuevo proyecto, el desafío además es saber qué cosa nueva de mí voy a sacar para afuera. Sabemos dónde nos sentimos cómodos, dónde rendimos, pero está bueno aprovechar para dar saltos y conseguir nuevas cosas”, dice.

Federico "Griego" Anastasiadis

Está hace una década con el power trío Oro, la banda que creó, en la que compone, canta y mete cuchara en todo. Fue el primero en sumarse a Los Druidas por invitación de Mandrake, al que considera “un referente de la música uruguaya”. “Que me haya invitado es como un reconocimiento y me encanta”, dice Anastasiadis, que acá encuentra un desafío bien distinto en comparación con lo que Oro le exige. “Hay otra dinámica. Hay canciones en las que estoy mucho rato haciendo cosas con los platos, como cosas climáticas o ambientales y no estoy tocando una base para llevar una banda pesada”, explica. “Pero trato de adaptarme y de interpretar, a mi manera y con mi estilo de baterista, la idea de Mandrake. El desafío es interpretar la cabeza de él”, dice.

"Bailo candombe a lo Axl Rose"

—¿Cómo llegaste a La Carpintera Roh para este concurso carnaval?
—Había escrito para Serenata Africana, y uno de los jefes de cuerdas es ahora uno de los dueños de La Carpintera, y me dijo: “¿por qué no te escribís un tema? ¿Y por qué no lo cantás?”. Entonces fui a un ensayo y me encontré con un ambiente alucinante, con un artista que admiro como Hebert Píriz, con otros con los que había andado en la noche y dije: esta comparsa es la mía. Mucha bohemia.

—¿Cómo viviste la experiencia de desfilar y de subirte al Teatro de Verano?
—Las críticas fueron buenas; uno me cayó con que no daba en el baile. Claro, yo bailo el candombe a lo Axl Rose, es como lo siento.

—¿Sentiste nervios de primera vez?
—Sí, estaba un poquito nervioso pero también muy efervescente. Estoy viviendo dos experiencias ahora que están buenísimas.

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