PERFIL

¿Quién es Post Malone, el artista más escuchado del año 2019 según Spotify?

El cantante de "Rockstar", rapero y trapero estadounidense fue el más escuchado del año en Spotify: acumula 6.500 millones de reproducciones en el mundo

El cantante, rapero y trapero Post Malone. Foto: AFP
El cantante, rapero y trapero Post Malone. Foto: AFP

Nació en la fecha más patria que tiene Estados Unidos, un 4 de julio hace 24 años, y aunque es uno de los artistas más populares en la actualidad, para algunos es vergüenza nacional. Tiene un promedio de escuchas mensual en Spotify de casi ¡56 millones! de personas y más de 6.500 millones de reproducciones a nivel global, lo que lo convierte en el artista más escuchado del año en la plataforma. Así lo reveló el servicio de streaming el martes, cuando sacó a la luz sus estadísticas anuales que confirman además a Drake, otro que anda entre el trap/rap simpático, como el artista más escuchado de la década que ya termina. ¿Pero quién es, atrás de los números, Post Malone?

Hay algunos paralelismos entre el neoyorquino que nació en la misma ciudad (Syracuse) que Robert DeNiro y Tom Cruise, y otro rapero/trapero/popstar incluido en estas páginas recientemente, Paulo Londra. La popularidad y la escala internacional de su música gracias al consumo on demand (salvando las diferencias, claro está) el pelo rubio o tirando a, los ojos claros y algún rasgo medio infantil en la cara, se cruzan con el discurso reduccionista que dice que su música es pop, entendiendo al pop como un calificativo despectivo. Todavía hay de esos.

A diferencia de Londra, Post Malone —que empezó a ser Post Malone hace unos 10 años; antes era Austin Post— sí da una imagen estándar de trapero. La cara tatuadísima (tiene un alambre de púas, cartas de póker, un corazón, una espada, palabras), igual que el cuello, igual que los brazos, son la carta de presentación de un chico que se metió en la música de tanto jugar al Guitar Hero, y que es centro de críticas respecto a la apropiación cultural.

La acusación ha sido constante en una carrera corta que comenzó a avanzar a paso firme cuatro años atrás, cuando lanzó “White Iverson”. La subió a internet, se acostó a dormir siendo anónimo, y cuando se despertó su vida había cambiado, escribió el New Yorker para resumir la viralidad que cobró aquel primer hit que ya anunciaba un camino divertido y relajado, entre los sonidos omnipresentes del trap y la influencia R&B, mucho más cerca de Justin Bieber que de Eminem.

Pero aunque la popularidad está de su lado y aunque él mismo ha intentado desmarcarse del mote de rapero, para decir que su recorrido va más hacia el rock y el country, buena parte de la industria y la prensa no le perdona que una vez haya dicho que “si estás buscando letras, si estás buscando llorar, pensar sobre la vida, no escuchás hip hop”. Su razonamiento dejó en evidencia la ignorancia por parte de las raíces de una expresión cultural que ha sido la voz de los relegados, mientras que paradójicamente, los premios internacionales lo nominaban y premiaban como artista de rap.

A eso se le suma que es blanco, joven y de talento moderado —no tiene gran voz, sus canciones carecen de originalidad, sus letras son bastante livianas—, muy parecido a Drake pero claro: llegó 10 años después, a seguir al pie de la letra sus enseñanzas. Y encima mezcla en su último disco, Hollywood’s Bleeding, un montón de estilos e influencias (si hasta incluye una buena colaboración con Ozzy Osbourne) para garantizar entretenimiento para las masas. Que tanta gente lo escuche habla más de las necesidades del público que de su obra. Él, al final del día, es Post Malone: el que hace canciones lindas pero intrascendentes, y se va a dormir con 6.500 millones de reproducciones globales.

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