MÚSICA

El pop dramático se impuso a un disco arriesgado y reflexivo

Adele se consagró en los Grammy y le ganó una reñida batalla a Beyoncé.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Adele se fue de la gala con cinco estatuillas. Foto: AFP

Aunque son dos divas y eso no se discute, Adele y Beyoncé están hoy en veredas opuestas en cuanto al pop para masas que generan.

La primera se convirtió en la reina de ventas, capaz de desbancarse a sí misma: hizo que 25, su último trabajo editado, superara a su anterior 21 con varias cifras record, incluyendo la de un millón de copias comercializadas en solo una semana (y eso en formato físico). Y lo hizo una vez más con despecho, pero también con amor feliz y una mirada nostálgica a un pasado que aparentemente habría sido mejor. 25 es un disco con canciones funcionales a la radio y los dramas amorosos.

La segunda, sin embargo, dejó atrás sus hits masivos del tipo "Single Ladies", "Halo" o "If I Were a Boy" (más parecidas a las destacadas del repertorio de la británica), y apostó a una producción novedosa que deja sin aliento. El año pasado lanzó Lemonade, un disco visual (un álbum conceptual acompañado de una película) en el que aborda, desde su lugar de estrella pop y mujer millonaria, los problemas de la mujer afroamericana de hoy en general y de la mujer en particular, mezclando realidad ajena con intimidad pura y conmovedora.

Y entre ellas quedó planteada la pelea para los Grammy que se entregaron el domingo y que terminaron guiándose por las reglas del mercado. Adele fue la gran triunfadora, llevándose cinco de los ocho gramófonos a los que aspiraba, incluyendo los de las principales categorías. Venció en Grabación, Canción y Mejor actuación pop solista del año por "Hello", y en Disco del año y Disco de pop vocal por 25.

Consiguió todo eso con un disco que, aunque tiene buenas canciones y demuestra una vez más su potencial como cantante, no se compara con 21. Es más de lo mismo, y deja una sensación amarga por el poco reconocimiento que tuvo el arriesgado y buenísimo Lemonade de Beyoncé, que al final sólo consiguió dos premios (competía por nueve): el de Mejor álbum urbano contemporáneo y el de Mejor video musical por "Formation".

La propia Adele, cuando subió a recibir el premio a Disco del año, reconoció que no podía aceptarlo y admitió entre lágrimas: "Mi disco del año fue el de Beyoncé. Lemonade es tan monumental, Beyoncé, tan monumental, tan bien pensado y tan hermoso, y nos permitió ver un lado tuyo que no siempre muestras, y todos lo apreciamos. Te adoramos, sos nuestra luz, y el modo en el que me hiciste sentir a mí, a mí y a mis amigos negros, es empoderador". Le habló directamente a su colega, que le agradeció con una sonrisa y que, para su consuelo, concretó la mejor y más comentada actuación de la noche en la gala de los Grammy.

Enfundada en un traje dorado que resaltaba su embarazo, Beyoncé cantó dos temas de Lemonade y demostró que aunque los premios no se lo reconozcan, está en su mejor momento y el mundo lo sabe.

Premios.

Los Grammy reconocieron a Chance The Rapper como Mejor artista nuevo, y sorprendentemente eligieron a "Stressed Out" de Twenty One Pilots (subieron al escenario en ropa interior) como Mejor actuación pop de dúo o grupo, cuando todo indicaba que se la iban a llevar Rihanna y Drake (se llevó un par de estatuillas por "Hotline Bling") por "Work".

Además, David Bowie consiguió cinco premios póstumos, más de los que obtuvo en vida en esta ceremonia: Mejor actuación de rock y Mejor canción de rock por "Blackstar"; Mejor disco de música alternativa, Mejor ingeniería para un disco no clásico y Mejor paquete de grabación por Blackstar.

En cuanto a los galardones latinos, el dúo Jesse y Joy que el año pasado pasó por Montevide, consiguió el de Mejor disco de pop latino por Un besito más, mientras que iLe, otra que tocó en Uruguay, ganó el de Mejor disco de rock, urbano o alternativo latino por Ilevitable.

La gala estuvo marcada por un discurso anti Trump y un par de presentaciones fallidas: la de Adele, que titubeó homenajeando a George Michael y tuvo que empezar de nuevo su interpretación de "Fastlove", y la de Metallica con Lady Gaga, que era la más esperada y terminó siendo la peor porque el micrófono del cantante James Hetfield no funcionó durante buena parte del tema, que tuvo una presentación demasiado cargada. Estos Grammy, en general, dejaron un gusto amargo.

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