ENTREVISTA

Polly Ferman: "Cuando dejé Nueva York ya había dejado de ser la ciudad democrática, cosmopolita".

La gran pianista uruguaya estará hoy en Sala Verdi con un sofisticado repertorio tanguero, junto al bandoneonista argentino Daniel Binelli

Polly Ferman
Polly Ferman, destacada pianista uruguaya. Foto: Gerardo Pérez

Hoy a las 20.00 en Sala Verdi se presenta la reconocida pianista uruguaya Polly Ferman, junto al bandoneonista argentino Daniel Binelli. La instrumentista hará un repertorio basado en una forma distinta de encarar el tango. Tickantel, de $ 250 a $ 800.

-¿Cómo va a ser el repertorio que hará hoy?

-Son obras de autores uruguayos, y de Ástor Piazzolla y de Binelli. Es un repertorio de tango, pero para escuchar, a pesar de que va a haber bailarines. Cuando uno dice que el repertorio es de tango, la gente imagina que son piezas cortitas: y esto no es así. Es un tango nuevo, de compositores con mayor acento en la música clásica. Es música contemporánea con ritmo de tango. Curiosamente, en Sala Verdi fue donde debuté, a los siete años.

-Usted vivió muchos años en Nueva York…

-Sí, pero ahora vivo en España, en Valencia. Hace un año fui a dar un concierto, me gustó mucho, y ahora vivo allí. Y fue una decisión maravillosa. Porque Nueva York está muy bien para cuando uno está creando una carrera, porque estar ahí te da como crédito. Estás viviendo en el centro del mundo. Aunque no hay tantos conciertos allí, y todo demanda mucho esfuerzo. De todas maneras, hace 31 años que saco adelante una organización que creé, sin fines de lucro, para que artistas latinoamericanos encuentren un espacio. Y allí hago un festival, la Semana de la Cultura Latinoamericana. Ese es el vínculo que me ha quedado con Nueva York. Pero vivir allí se me hacía pesado, y Valencia es livianita. Buen clima, una ciudad segura, gente simpática, muy barata.

Polly Ferman
Polly Ferman junto a su pareja y partener artístico, el bandoneonista Daniel Binelli. Foto: Gerardo Pérez

-¿Cuánto cambió Nueva York desde que usted llegó hasta hoy?

-Cambió mucho. A mí, además de empezar a no gustarme tanto Nueva York, no me gustó Trump. Yo tengo pasaporte norteamericano, a mí no me podían perseguir. Pero otros latinoamericanos que yo conozco, vivían con miedo. A mí las persecuciones no me gustan. Cuando dejé Nueva York, ya había dejado de ser la ciudad democrática, cosmopolita, donde todos estábamos haciendo algo. Pasó a ser un lugar para vivir con miedo. La ciudad creció exponencialmente, se quedó con poca delincuencia. Es verdad que cuando yo recién me fui a vivir allí había mucha delincuencia, y después ya no tanta. Una ciudad de ambiente muy competitiva, pero donde uno se abría paso.

-¿Cómo se abrió paso usted en Nueva York?

-Yo me fui de Uruguay hace 50 años, ahora tengo 75. Tres cuartos de siglo. Y cuando llegué a Nueva York, yo decía que era de Uruguay y no sabían dónde quedaba. Y decidí cambiar del repertorio clásico europeo al latinoamericano. Y así, de algún modo, mostrar mis orígenes. Hoy es más difícil, hay mucha competencia. Pero cuando yo llegué, yo me di cuenta que si yo iba a hacer lo mismo que hacían todos, no me iba a ir bien. También por eso yo me pasé al repertorio latinoamericano. Hoy el público busca cosas diferentes, de ahí el fenómeno Piazzolla. Él fue un músico que le costó mucho entrar en las salas de concierto grandes. Porque lo que hacía era tango. Y hoy las orquestas del mundo están tocando Piazzolla.

Polly Ferman
Polly Ferman, toca en Sala Verdi, con original repertorio: Foto: Gerardo Pérez

-Ofrecer eso que llaman un diferencial…

-Sí, para mí el pianista joven tiene que encontrar algo en lo que se pueda especializar, y hacer el concierto de modo dinámico. No se trata de hacer un concierto de ir y tocar. Hay que hablar al público, hacer chistes, contar historias, cosas de la vida de uno, cómo llegó a tocar esa obra. Esa parte de la humanización de las presentaciones, falta a veces, y para mí es fundamental. Hay que hablar con el público, contarle de uno, porque si no es solo un ida. No hay ida y vuelta. El público debe conocer a la persona que está tocando.

-¿Cómo ve Uruguay cuando viene?

-Vengo muy seguido a Uruguay, porque tengo mi familia acá. Y me genera sentimientos encontrados. Por un lado, me gusta ver que hay cosas que han crecido, como el Shopping de Punta Carretas, que parece del Primer Mundo europeo. Pero el otro día pasé por la que fue mi escuela, en Colonia y Cuareim, y la vi abandonada. Me dio pena. Cada vez que vengo hay cosas que me dan dolor, y cosas que me alegran.

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