Sirope, el último disco de Sanz, corre riesgos

Un poco de cada cosa, para variar

Qué es lo que le falta a Alejandro Sanz? Tiene una voz interesante por demás y bastante seductora, y letras interesantes. Pero en la sumatoria final, los discos del español no terminan de cerrar, más allá de Más (WEA Latina, 1997) o El alma al aire (Warner, 2000). Dejan esa sensación, justamente, de que falta algo.

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"Soy libre de hacer lo que se me da la gana", dijo Sanz. Foto: EFE.

Y Sirope apenas zafa de ese problema. Por poco, es cierto, pero logra zafar, a pesar de correr el riesgo de ser bastante largo y transformarse en algunos momentos en denso.

De arranque, se atreve con un pop rock pegadizo, una suerte de canción sexy poco usual en el repertorio de Sanz (y no vale apelar a "La tortura", aquel extraño dueto con Shakira) llamada "A mi no me importa". Nada original, pero nada desagradable como entrada.

Conserva una línea rockera con tendencia sabinesca en el segundo tema, "Capitán tapón" (sobre su experiencia como padre), pero ya para "Pero tú" vuelve a su zona de confort de balada demasiado dulce.

Y así va, a los saltos durante las 13 canciones que hacen este pintoresco Sirope. Pasa del funk bailable a unas pinceladas de jazz y soul que no le quedan mal, a la balada otra vez. ¿Qué habrá llevado al sello a elegir la floja "Un zombie a la intemperie" como corte de difusión?

El disco no es brillante, pero hay un mérito destacable del productor Sebastián Krys por conseguir que, por ciertos momentos, sorprenda gratamente. Y el sencillo promocional no le hace justicia. O quizás sí, si se atiende solo el gusto del público fiel al español, que ha hecho de "Amiga mía" o "Corazón partío" los máximos hits de su repertorio.

Lo que sigue se debate entre el pop bailable, melódico y la rumba flamenca, dando la sensación de que Sanz no termina de instalarse con comodidad en ninguno de esos terrenos. A veces pasa buenos momentos, lo que abre puertas interesantes para el futuro. Sirope es el undécimo álbum de estudio que ha editado, sobresale respecto a sus últimas publicaciones y es una propuesta discretamente innovadora.

Con una primera mitad bastante más convincente la falla de este trabajo es el drástico cambio de estado de ánimo, que se repite una y otra vez. Eso, entre tantas variantes rítmicas que no terminan de desarrollarse, hace que transitarlo de un tirón se vuelva una tarea compleja.

Alejandro Sanz tiene virtudes, sino no llevaría casi 20 años en la música y habría acumulado 16 premios Grammy, entre otros reconocimientos.

Y en Sirope las muestra, superando con éxito los riesgos que corre. Aún así, todavía no alcanza.

ALEJANDRO SANZ
Nombre: Sirope
Sello: Universal
Año: 2015
Disponible: En todas las disquerías y en Spotify para escuchar online
Duración: 58 minutos

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