nieto de Estela Carlotto, inaugura la temporada sinfónica oficial

El pianista que recuperó su origen

Este sábado la Orquesta Sinfónica del Sodre dará una presentación muy particular, denominada Concierto por la Memoria, en el que participa el pianista argentino Ignacio Montoya Carlotto, nieto de la presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo. La cita es en el Auditorio Nacional Adela Reta (Andes y Mercedes) a las 20.30 horas, y las entradas se venden en la sala y por TickAntel y valen $ 720, $ 660, $ 450, $ 300 y $ 200.

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El pianista Ignacio Montoya Carlotto tocará sus canciones propias. Foto: Ariel Colmegna.

Otros nombres relevantes participan de este programa, que comenzará con la obertura de La forza del destino, de Verdi, que luego ofrecerá Elegía, con poemas del libro Carta abierta, de Juan Gelman, interpretados por el actor de la Comedia Nacional Levón. De Montoya Carlotto se escucharán cuatro obras de su cosecha (Siete cuartos y ninguna flor, Los niños que soñaban en colores, Verde agua y La ruta de la seda), y entre los invitados de lujo estarán Elida Gencarelli, Enrique Firpi, Carlos Aguirre, Hugo Fattoruso y Sergio Fernández Cabrera.

Esta apertura de la temporada Sinfónica 2015 de la orquesta oficial tendrá un marcado sentido político, dado el repertorio y la presencia de Montoya Carlotto, también compositor y arreglador, nacido en 1978, quien se crió con el nombre Ignacio Hurban hasta que el 5 de agosto de 2014 fue reconocido como hijo de Laura Carlotto y Walmir Oscar "Puño" Montoya. Al conocer su identidad, se enteró también que en su familia biológica la música ocupó un importante lugar: su padre era baterista, su abuelo paterno saxofonista y su abuelo materno un melómano amante del jazz.

"La música mía que vamos a tocar acá fue escrita especialmente para orquesta, y es como un punto de convergencia entre las muchas cosas que yo hago. Tengo tres o cuatro facetas que trato de desarrollar de manera independiente, o que se juntan de alguna forma, que tienen que ver con mi formación de jazz, una fuerte influencia tanguera, y las músicas folklóricas. Eso confluye en las músicas que he escrito como una especie de lenguaje mío: mi filtro de esas músicas", explicó a El País Montoya Carlotto.

Consultado sobre si se siente un referente político, el pianista explicó: "Argentina está pasando por un momento difícil, siempre vivimos así: parece que no supiéramos vivir de otra manera. Yo personalmente no me siento así, pero a veces la mirada del otro tiene el derecho de verme como quiera. Yo siento que mi compromiso político tiene que ver a través del arte: no es la política partidaria, es otra cosa. Es bastante diferente, pero Argentina está muy politizada, no sé si para bien o para mal, y hay una división de aguas que se hace, que yo pienso que no es tanta como se quiere plantear. Pero mi compromiso político tiene que ver con una militancia estética", señala.

Sobre la obra política de su abuela, afirmó: "Lo que pasa es que tengo dos visiones, la de hasta antes del 5 de agosto y la de ahora. Ahora es mi abuela, como la abuela de cualquiera, en alguna medida. Y por otro lado, su obra, está a la vista. Y tampoco es la obra de ella: es una obra colectiva, de un colectivo de mujeres que salieron a pelear contra todas las adversidades. No es minimizar a Estela: ella es la cara visible de una asociación que me parece nos sirve de referencia a todos".

Al preguntarle sobre cómo trata de llevar su vida cotidiana, desde todo el peso político que él representa, Montoya Carlotto puntualiza: "Trato, trato: no es fácil, porque la noticia irrumpió en mi vida de una manera intempestiva, mucho más de lo que debía haber pasado según el protocolo en cuanto a las noticias a los nietos, pero en mi caso fue así y eso me tuvo a las corridas. Creo que recién ahora puedo volver a tomar un poco las riendas de la normalidad. Es difícil, porque más allá de toda la situación exterior a mí, hay una situación interna, personal, que se ha modificado mucho, y hay mucho que rearmar. Es un momento de mucho trabajo interno también para mí".

"Cuando empezó a pasar todo esto, en esos primeros días tan movidos, una de las cosas que me preguntaba era qué iba a pasar en mí musicalmente. Y en el primer remanso que tuve, me puse a tocar el piano y me di cuenta que la música que hacía no era muy distinta: ni genialidades ni barrabasadas".

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