JAZZ TOUR

Phillipe Pinet: “Los músicos de jazz son los que la pelean desde abajo”

Antes de que comience la 20° edición del Jazz Tour, Phillipe Pinet recordó varias anécdotas con músicos internacionales

Phiilippe Pinet. Foto: Marcelo Bonjour.
Phiilippe Pinet. Foto: Marcelo Bonjour.

A lo largo de 20 ediciones, el ciclo Jazz Tour ha traído a Montevideo a figuras mundiales como Billy Cobham, Dave Holland, Diana Krall, Marcus Miller y Wynton Marsalis. Antes del comienzo de una nueva temporada, su creador, Phillipe Pinet, charló con El País sobre varias de las anécdotas que definieron estos años. Desde definiciones sobre el jazz a cargo de Marsalis a una botella de vodka para Joe Zawinul, y de un mano a mano con Scofield a el recuerdo emotivo de Holland, Pinet repasa esta historia musical.

—Uno de los más momentos más emotivos de estos años del Jazz Tour fue cuando Wynton Marsalis invitó a Héctor “Fino” Bingert a sus dos conciertos. ¿Cómo se dio el encuentro?

—Lo de Marsalis fue lindísimo. En una cena le pedí que invitara a un artista uruguayo y aceptó. Entre varias posibilidades, elegí a Bingert porque es uno de los músicos uruguayos más representativos y tuvo una carrera de más de 30 años en el exterior. Lo llevé al ensayo y Marsalis le hizo tocar un blues en Do sostenido. Al segundo compás se dio cuenta de que estaba bien (se ríe). Después subió a tocar dos temas y yo lo presenté.

—¿Cómo recordás el encuentro con Marsalis?

—Fue un caballero. Cuando llegó me dijo: “Contá conmigo para lo que precises”. Cuando fuimos a comer le hice la pregunta del millón: “¿Cómo definís si un estilo entra en el jazz?”. No me olvido más de su respuesta; me dijo: “No es jazz si no tiene improvisación, swing y blues”. Si lo dice él, que es embajador del jazz, le pongo el sello (se ríe).

—¿Cómo surge tu interés por el género?

—A mi padre le gustaba el jazz y la chanson francesa. Escuchaba a Django Reinhardt y a Louis Armstrong, y me enganchó en el género. A los 8 años empecé a estudiar guitarra y más adelante, cuando tenía 12 años, me pasé a la época de oro del rock: Led Zeppelin, Deep Purple, Yes, Pink Floyd, y Frank Zappa. Después volví al jazz, pero al de fusión: Miles Davis, Return to Forever, Mahavishnu Orchestra y Weather Report eran lo máximo. El primer show del Jazz Tour fue con Joe Zawinul (el tecladista de Weather Report).

—¿Y cómo fue la experiencia de traer a alguien que tanto admirabas?

—Fue una emoción increíble. Fue el 17 de mayo del 2000; no me olvido más. Imaginate que yo tenía todos sus discos y me sabía todos los temas. Lo primero que me pidió cuando lo vi fue una botella de vodka y se la tomó en una tarde (se ríe). Pero era un caballero y superagradecido; cuando le mostré la idea del Jazz Tour me dijo que esto mataba y habló de eso en el escenario. A lo largo de estos años tuve la suerte de tener un mano a mano con John Scofield, Bobby McFerrin, Marsalis y Dave Holland. Aunque podés haber perdido plata con algún recital, esos encuentros te acompañan toda la vida.

—En esos momentos podés ver cómo es la personalidad de los músicos. ¿Son humildes?

—Hay de todo, me he llevado alguna desilusión. Lo músicos de rock y de pop son más estrellas porque están más deformados por su estrellato popular. Pero, en general, los músicos de jazz son aquellos que la pelean siempre desde abajo y cuando llegan son unos caballeros. Algunos te preguntan si te pareció bien el concierto, justo ellos que sacaron 40 discos (se ríe). Me acuerdo que le mostré mi guitarra a Scofield y él la tocó sentado en su cama. Después me la firmó y fue único.

—A lo largo de estos años también ha sido muy importante el intercambio entre las visitas internacionales y músicos uruguayos. ¿Cómo se generan?

—Tratamos de conversarlo. Hay veces que un músico viene solo y se arma una banda con uruguayos; eso es bárbaro y se da en varias ocasiones. El año pasado la MVD Big Band tocó con Luisa Sobral, Yoel Shemesh y Faïz Lamouri, que habían venido para el Festival de Jazz de Montevideo.

—¿Cuál sentís que es tu recuerdo más emotivo?

—El primer año pasó algo maravilloso cuando vino Dave Holland. El show se estuvo por suspender su hijo había muerto un mes antes. Sin embargo, él vino igual con su mujer y me pareció cortesía hacerle un comentario sobre el tema. “El tipo me miró a los ojos y me dijo, casi llorando: “Vinimos por mi hijo; si él hubiera estado con vida jamás me hubiese dejado cancelar la gira. Por él lo hicimos” (se emociona). De esas cosas no te olvidás nunca.

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