Carnaval 2018

La penúltima jornada de la segunda rueda tuvo espectáculos de excelencia

Brillaron La Trasnochada y Zíngaros, Falta y Resto mostró un discurso sólido y Tabú es una propuesta de altísima calidad artística

La Trasnochada
La Trasnochada en el desfile inaugural de 2018. Foto: Po Colectivo Productor

El cierre de la penúltima jornada de la segunda rueda fue protagonizada por Zíngaros, que presentó un espectáculo de excelente funcionamiento y gran originalidad.

Los dirigidos por Pinocho Sosa tienen en la parodia La Redota a una de las mejores y más efectivas de la temporada, donde una vez más lució el tridente conformado por Ledis Araújo, Leonardo Pacella y Fabricio Speranza. La obra propone una jocosa caracterización de Artigas, distinta al retrato que existe en el imaginario uruguayo, con personajes que entran y salen de la historia con notables aciertos.

La Redota tuvo esta vez mayor dinámica, lo que representó un efecto estupendo y dejó planteado el ritmo para la llegada de Kanela, una parodia que llegó mucho más ajustada y precisa que en la rueda anterior. En este relato predomina una mirada sensible, con reconstrucción histórica y toques emotivos, pero sin perder de vista el desarrollo humorístico, que es el gran punto del show.

A ello se le sumó una notable interpretación del protagonista, por parte de Sosa, en especial en lo que refiere a su danza tan característica.

A la excelencia de las parodias, Zíngaros le sumó mucha originalidad en la música, puesta en escena y coreografías, redondeando un estupendo show, que no tuvo fisuras, ratificando las máximas aspiraciones en la categoría.

Murgas

A tercera hora actuó la murga La Trasnochada, que tuvo una actuación vibrante y alcanzó niveles de excelencia, asegurándose un lugar en la definición de la categoría.

El espectáculo había tenido un buen arranque en la primera rueda, aunque en esa instancia quedó en el debe la obtención del humor, algo que en esta rueda fue logrado durante varios pasajes.

La murga apostó por una sucesión de bloques breves, en los que desplegó varias ráfagas de crítica de actualidad, momentos reflexivos y situaciones humorísticas, aunuqe su mayor fortaleza radica en el tono poético de sus textos, cuyo argumento se desliza sobre los personajes de un barrio cualquiera, pero con identidad propia, donde afloran hechos y situaciones singulares.

La Trasnochada fue contundente cuando aterrizó sobre un sinfín de temáticas de la realidad.

Sus imágenes tienen vida propia, luminosidad e involucraron al espectador desde la imaginación, construyendo escenas y situaciones cotidianas, urbanas, de rápida y fácil identificación. Su libreto es parejo y oscila entre momentos bien logrados y otros de muy buen nivel, sin puntos flacos.

Entre los momentos principales están los cazanoticias, un bloque sobre la niñez, un salpicón y el momento final que alude a la búsqueda del tema reidero del año, un bloque donde aparecen personajes desopilantes en los cuales el humor dijo presente.

Además de una gran actuación, La Trasnochada apuesta a las máximas ubicaciones gracias a un coro impecable, con bellísimos arreglos y a un vestuario de lujo.

El segundo turno de la noche correspondió a Falta y Resto, que también tuvo una actuación mucho más contundente que en la primera rueda, lo que permitió el lucimiento de un muy buen espectáculo.

Se trata, como de costumbre, de una propuesta original y vanguardista que sale de los cánones y temas predominantes en la categoría para instalar una agenda propia.

La mayor potencia de su discurso radica en su enfoque paritario, con la inclusión de seis mujeres, que son las verdaderas protagonistas del show. A través de ellas, la murga de las cuatro estaciones propone una serie de reivindicaciones de género, en consonancia con la nueva sensibilidad que ha venido desarrollándose en nuestro país.

El espectáculo "Misa Murguera" tiene una fuerte carga ideológica. Es clara y coherente en sus definiciones, consigue el humor y tiene hermosas construcciones poéticas. Como si ello fuera poco, el repertorio posee la totalidad de músicas inéditas, un elemento que jerarquiza el aspecto creativo.

Lo demostrado en la noche del martes debería darle un fuerte espaldarazo para la liguilla.

Revista

La apertura de la noche tuvo a la revista Tabú, que otra vez dejó un gran espectáculo, integrando danza, actuación, música y un extremo cuidado visual. Es una de las grandes producciones del año, que narra una historia humana y sensible que habla de la libertad y la importancia de la toma de decisiones, indicando que el destino es una construcción personal, del día a día.

Su mayor alegato es en defensa de las múltiples posibilidades y modos de amar.

Se narra con un tono intimista, con interpretaciones sobresalientes de Mariana Escobar, Cinthia Patiño y Clara Cristóbal.

Puede criticársele la falta de humor y alguna escena un poco larga, que es suplida por un relato que tiene continuidad y gran coherencia interna, donde el texto propuesto para los intermedios actuados va de la mano con lo expresado en sus canciones, a través de las cuales el espectáculo reafirma su línea editorial.

Es una propuesta que definirá la principal posición de la categoría dado su valor argumental y su valor propositivo. Tiene una rival de peso, pero los méritos de Tabú son de enorme calidad artística.

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