ENTREVISTA 

Pedro Aznar: "Las canciones tienen vida propia y se hacen parte de nuestras vidas"

Este sábado, a las 21.00, Pedro Aznar presentará un show en streaming junto a su banda. Antes del show, el exmiembro de Serú Girán habló con El País

Pedro Aznar. Foto: Difusión.
Pedro Aznar. Foto: Difusión.

Este sábado a las 21.00, Pedro Aznar ofrecerá un nuevo show en streaming. Tras varias transmisiones en formato unipersonal —ese que el público uruguayo pudo ver en los dos memorables recitales que ofreció el año pasado en La Trastienda—, el exbajista de Serú Girán se prepara para su primer transmisión junto a su banda.

Acompañado por Alejandro Oliva en percusión, Julián Semprini en batería, Coqui Rodríguez en guitarras y Federico Arreysegor en teclados, Aznar promete un repaso por éxitos como “A primera vista” y “Quebrado”, varios momentos de su discografía solista y estrenará tres canciones inéditas. Las entradas están a la venta a través de la web de TicketFlash.

Antes del show, el músico argentino respondió, vía mail, las preguntas de El País mientras se tomaba un café en su jardín, acompañado de sus tres gatos. Aznar, que en mayo iba a presentarse en el Teatro Solís, debió suspender su agenda de shows a causa de la pandemia del coronavirus. Sin embargo, este “parate” —como definió en una de sus respuestas— le permitió reconectarse con el yoga y meditación, dos actividades que lo mantienen “centrado y creativo”.

Y esa creatividad se pudo ver reflejada en la composición de canciones. Según explicó a El País, desde que la pandemia llegó a Argentina, el músico ya compuso más de 20 canciones.

Previo a este nuevo show en streaming, el bajista habló sobre la remasterización de todos los discos de su carrera solista, el relanzamiento de La grasa de las capitales —el clásico álbum de Serú Girán, la banda que formó en los setenta junto a Charly García, David Lebón y Oscar Moro—, los momentos de comunión con su público y cómo las corporaciones tienen más poder que los gobiernos.

—En mayo te ibas a presentar en el Teatro Solís junto a tu banda, pero la pandemia obligó a cancelarlo. ¿Cómo te enfrentaste a la suspensión de tus shows? ¿Has utilizado este tiempo para componer?

—Viajo haciendo giras desde que tengo 16 años, por lo que este parate se siente completamente extraño y antinatural. Fue muy decepcionante, en un principio, pero entendí rápidamente que había que reinventar la manera de seguir comunicados. Estoy componiendo y escribiendo mucho, en este tiempo, llevo más de 20 canciones compuestas por mi cuenta o en colaboración con colegas.

—Más allá de la música, ¿este parate te ayudó a reencontrarte con alguna actividad que había quedado en pausa, o generar espacios de reflexión?

—Sin lugar a dudas. Hay un mayor espacio para la reflexión y la introspección, a pesar de que los viajes también me sirven para eso. Es como la diferencia entre un viaje de aventura y un retiro en la montaña: ambos permiten el encuentro con uno mismo, pero uno involucra el movimiento constante y la inspiración en el paisaje cambiante; el otro, la quietud y la mirada vuelta hacia adentro. Aproveché este tiempo para retomar con más intensidad varias actividades que me hacen bien y me mantienen centrado y creativo: entrenar, estudiar idiomas, hacer yoga y meditar.

—En 2017, para conmemorar tus 35 años de carrera solista, publicaste el boxset Resonancia, con todos tus discos solistas remasterizados. ¿Qué te produjo reencontrarte con tu obra? ¿Encontrar un hilo conductor que la atraviese?

—Sí, así fue. Encontré un fuerte hilo conductor en una obra que ya atraviesa cuatro décadas. Hay una personalidad, una búsqueda y una actitud constantes, que tienen que ver con un profundo respeto y compromiso con el oyente y con mi propio trabajo. Desde mi primer disco (Pedro Aznar, 1982), hecho a los 22 años, hay una entrega de lo mejor de mí que se mantiene hasta hoy, a pesar de los cambios y ajustes estilísticos que hubo en el camino.

—El año pasado se publicó una nueva edición de La grasa de las capitales, el segundo disco de Serú Girán. Luego se lanzó un video que registraba el momento en que escuchabas la nueva versión junto a Charly García y David Lebón. ¿Cómo fue el reencuentro con el álbum y por qué creés que las canciones siguen vigentes?

—Es un disco honesto, potente y desgarrado que narra tiempos trágicos de nuestra región, sin medias tintas. Creo que eso le da su peso e importancia perennes. Hacer la remasterización me dio la oportunidad de poner esa música en valor y hacerla sonar como lo hacía en su momento o aún mejor, usando herramientas que en aquellos tiempos no existían. Quedé muy satisfecho con el trabajo que hicimos junto al ingeniero Ariel Lavigna. Y mostrarles el trabajo a Charly y David y verlos así de entusiasmados y emocionados fue la frutilla del postre...

—En tu último show en Montevideo estrenaste “Corpoland”, una canción donde planteás que las corporaciones tienen más poder que los gobiernos. ¿Cómo surgió?

—Es una radiografía de cómo se le tuerce el brazo a la democracia y se la pone al servicio del dinero en lugar de las personas. Te comparto el texto que leo antes de interpretarla, donde queda expuesto mi pensamiento: “Vivimos una época en que las corporaciones tienen más poder que los gobiernos, un puñado de mega-millonarios empuja al planeta a una ruina inhabitable como si no hubiera otra opción y los medios de comunicación son manipulados para adormecernos y hacernos olvidar que como ciudadanos somos los protagonistas de la historia y que en nuestro trabajo y en los frutos de la generosa Tierra reside la fuente de toda riqueza. Hoy, la democracia, la dignidad humana y la vida misma están en peligro. La Corpoland, la tierra al servicio del dinero sangriento, se tiene que acabar. Nuestra mejor herramienta, como siempre, es la conciencia”.

—En ese show de Montevideo, el público terminó coreando “Quebrado” y “A primera vista” contigo. ¿Cómo podrías definir esos momentos de canto colectivo? ¿Se genera una especie de comunión con los asistentes?

—Sí, es muy hermoso. Es el momento en que se hace patente que las canciones tienen vida propia, nos acompañan y se hacen parte de nuestras vidas. Es una hermosa devolución de cariño y va más allá de un gesto de reconocimiento artístico.

—En mayo del año pasado publicaste Abrazo de hermanos, un disco grabado junto al chileno Manuel García. Allí hay versiones de Gustavo Cerati, León Gieco, Los Bunkers y Violeta Parra ¿Cómo eligieron las canciones y cómo podrías definir el intercambio musical con Manuel?

—Fue una colaboración muy fructífera, compusimos con una espontaneidad muy grande. Fue divertido, motivador y emocionante trabajar con un colega tan sensible como Manuel. Decidimos, además de componer ocho canciones originales, incorporar cuatro clásicos de distintos tiempos y de ambos lados de la cordillera para completar ese abrazo intercultural.

—Además de Abrazo de hermanos, el año pasado también publicaste Utopía, un álbum con canciones que abordan el tango y la milonga, que fue grabado junto a Ramiro Gallo. ¿Sentís que este intercambio te ayudó a expandir tu horizonte musical? ¿Te llevaste alguna sorpresa?

—La gran sorpresa fue lo cómodo y feliz que me sentí como cantor de tango. Es, de hecho, el primer disco (propio) en el que no toco ningún instrumento. Ramiro es un musicazo y un gran compositor, además de un querido amigo. Componemos con una facilidad asombrosa, nos motivamos uno al otro como un fuego que se expande velozmente. En el disco hay trece tangos/milongas/litoraleñas originales, y eso fue deliberado, ya que queríamos hacer un disco de música nueva, sin tocar ningún clásico, ya que en ese estilo eso es lo que más frencuentemente ocurre. Así que nuestra apuesta fue enteramente por lo nuevo. Ya tenemos otras diez composiciones en menos de un año, así que pronto puede venir el volumen dos.

—Este sábado vas a presentar un show en streaming junto a tu banda. ¿Qué podrías adelantar de la propuesta?

—Vamos a tocar con la banda completa desde un escenario, con producción y puesta de estadio, haciendo un repertorio especial que recorre mi discografía e incluye tres canciones inéditas.

—Desde que comenzó la pandemia ya has presentado otros recitales en streaming. ¿Cómo podrías definir la experiencia?

—Este formato tiene un lenguaje propio, y a pesar de estar mediado por la pantalla, permite un grado de intimidad y de manejo de los tiempos único, es muy distinto de la televisión, que es lo que más se le parece. La presencia de esos miles de personas, de todas partes del mundo, es muy contundente, y no sólo por los mensajes y la interacción en tiempo real. Fui aprendiendo a disfrutar ese silencio entre canciones como un espacio lleno de significado.

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—¿Qué le recomendás al público para que pueda disfrutar al máximo de la transmisión?

—Que se sienten en su sillón más cómodo, se sirvan su bebida favorita, ¡y vivan el show en primera fila! Sé que hay gente que se levanta y baila, y canta a voz en cuello como en un estadio. Si les nace eso, ¡me sentiré más que honrado!

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